Héctor Muriel, el niño prodigio que pelea por ser campeón del mundo de Jiu-Jitsu: "Tiene una disciplina difícil de lograr" - España
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Héctor Muriel, el niño prodigio que pelea por ser campeón del mundo de Jiu-Jitsu: «Tiene una disciplina difícil de lograr»

Publicado: octubre 2, 2026, 3:00 am

Ha ganado 15 combates, cuenta ya con 11 medallas, es campeón AJP Internacional 2025, rozó el bronce en el Europeo IBJJF en Dublín… Puede parecer el recorrido de ya todo un veterano, pero es solo el inicio del camino de Héctor Muriel, madrileño de siete años, en su sueño de convertirse en campeón del mundo de Jiu-Jitsu brasileño, un arte marcial que se centra en la lucha cuerpo a cuerpo en el suelo.

Muriel, vecino del madrileño barrio de Moratalaz, es un niño prodigio del Jiu-Jitsu brasileño en España. Empezó a practicar este deporte en auge con solo tres años y medio, según desvela su padre, Carlos Muriel, a raíz de ver una película.

«Viendo Tres pequeños ninjas, al ver niños con kimono, dijo ‘papá, yo quiero probarlo’. Al principio lo compaginaba con otras actividades extraescolares pero a las tres semanas ya dijo que solo quería el Jiu-Jitsu», explica el padre del pequeño deportista a 20minutos.

Desde entonces, Héctor ha experimentado todo tipo de sensaciones, la última la más dura: doble derrota en el Campeonato de Europa AJP el pasado fin de semana. Muriel iba dispuesto a colgarse la medalla, pero no fue como quería, aunque ya es consciente del porqué. «Salí dormido, tengo que salir más concentrado», explica el pequeño a este periódico.

Tras este tropiezo, el deportista de siete años tiene un nuevo objetivo: el campeonato de Madrid, este octubre. Para ello se fija en sus ídolos, su entrenador Alex Sierra Minduin y Lucas Protasio, actual campeón mundial de AJP (Abu Dhabi Jiu Jitsu Pro), y trabaja, sobre todo, la parte mental, eso que le falló hace unos días.

Héctor trata en el día a día con Alba, compañera y psicóloga en el Checkmat Madrid, donde entrena. Ella tiene un papel fundamental, reconoce Carlos: «Trabaja esa parte para que no tenga miedo a perder, que es algo que le va a pasar. Lo más importante es gestionar con él el tema emocional de que no pasa nada, que es un proceso de aprendizaje y que para eso están las derrotas. Si siempre ganas, no avanzamos».

Estos tropiezos, aprendizajes y todas las horas que dedica Héctor a este deporte están forjando su personalidad. En palabras de su padre, el Jiu-Jitsu le está aportando «una disciplina que es difícil de conseguir en aquellos niños que no tienen unos horarios tan marcados», entre otras cosas.

«Es un niño muy estructurado y disciplinado. El Jiu-Jitsu les inculca el respeto hacia el resto de las personas. Aunque mucha gente lo desconoce, es un deporte de equipo. Héctor sale al tatami solo, pero detrás hay está su equipo, sus compañeros, sus entrenadores, su familia… Le da un sentimiento de pertenencia que yo no he visto en otros deportes«, sostiene.

A pesar de su corta edad, Héctor ya es un pequeño deportista de élite: «Cuida su alimentación, es conocedor de sus horarios, sabe cuándo se tiene que ir a la cama porque al día siguiente tiene que entrenar… Ese sentimiento de querer ser, como él dice, campeón del mundo, se va generando en el camino. Inconscientemente es conocedor ya de lo que implica ser deportista de élite».

Mientras da pasos en su carrera deportiva, Héctor y su familia siguen poniendo el foco principal en el colegio y la vida normal de un niño de siete años. «Él está muy centrado en lo principal, que son los estudios. Es un niño muy responsable y es consciente de que ya en el nivel en el que se encuentra compitiendo tiene que dar un plus», afirma Carlos Muriel.

Su experiencia hasta ahora hace que Carlos anime a los padres de otros niños a que sus hijos prueben suerte en este deporte: «El niño va a ganar una confianza en sí mismo y va a estar en un entorno sano. No es agresivo ni incita a la violencia, todo lo contrario».

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