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Fracasa el decreto de vivienda más radical, pero Sumar gana su nueva bandera para revivir la coalición para las elecciones

Publicado: octubre 1, 2026, 8:07 pm

El segundo real decreto ley sobre vivienda, el de la renovación automática de los contratos de alquiler, está sentenciado. El anunciado voto en contra del PNV hunde cualquier expectativa de que sea aprobado, una vez que sus diputados, junto a los del PP, Vox y UPN hacen inviable cualquier cuenta a favor. Estos partidos suman 176 escaños, la mayoría absoluta, así que da ya exactamente igual lo que hagan los demás.

Nadie puede decir que este desenlace sea una sorpresa. Desde el primer momento en el que se supo que la renovación automática de los contratos se desgajaba del paquete de medidas, y se aprobaba en un segundo texto, se interpretó como una salida para salvar la presión de las acampada sin que se pusiera en riesgo la aprobación del primer decreto. El PSOE, y con razón, sabía que PNV y Junts tenían casi imposible aceptar una propuesta de este calado. Pero Sumar apretó hasta el final para poder cumplir con el Sindicato de Inquilinas y forzó al PSOE a sacarlo.

Esta división en dos textos -el que podía ser convalidado y el que no- es lo que se ha venido a llamar «el decreto PSOE y el decreto Sumar». Fuentes del socio minoritario corrigen para decir que en rigor habría que decir «el decreto Sumar y el decreto Sumar», porque bastantes medidas del primero eran «impensables» una semanas atrás, porque el PSOE se negaba a aceptarlas. Como había sucedido en julio o abril.

Al margen de esas disputas, la caída de ese segundo decreto supone un golpe de realidad para la izquierda alternativa y singularmente para Sumar. Sin embargo, al mismo tiempo le brinda una grandísima oportunidad. La renovación automática de los alquileres se ha convertido desde ahora en la principal bandera política del espacio. Y, aunque no vaya a ser el candidato a las elecciones, la intervención de este viernes del ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, defendiendo esta medida va a convertirse en el primer acto de la campaña electoral. Tiene todos los focos sobre él, porque la propuesta ha generado mucho revuelo, y quiere a exprimir toda esa atención.

Lo que este viernes es una derrota parlamentaria para Sumar se va a tratar de aprovechar para canalizarla en caudal político para robustecer la candidatura de las elecciones generales y para dotarse de un sentido político nuevo y fresco que lo diferencie claramente del PSOE. El que es su principal problema.

La vivienda va a ser el tema central de la campaña de la izquierda. Como para la derecha será la inmigración. Ahí el socio minoritario, que se llamará Frente Amplio en las elecciones, se ha encontrado con un contexto inesperado que le va a ofrecer la oportunidad de reconectar con la calle. Tras mucho tiempo en el que parecía haber perdido ese pulso.

Las movilizaciones y las acampadas han insuflado nuevos aires y, aunque las protestas estén aún lejos de ser un 15-M, han cambiado las coordenadas en las que se estaba moviendo el espacio político. Y ahí, Sumar parte con una ventaja. Con todo esto que ha pasado puede presentarse como la fuerza que consiguió llevar la renovación automática de los alquileres al BOE, haciendo que al menos por unas horas estuviera en vigor.

Pero no todo serían buenas noticias. Si bien ese éxito es suyo, también hay un sector, como Podemos, que acusa a Sumar de haber claudicado y de haber renunciado a la medida en el mismo momento en el que aceptó que fuera desgajada en un segundo decreto. «El que no iba a salir». Un motivo por el que Ione Belarra e Irene Montero han martilleado diciendo que todo esto ha sido una «trampa», «maquillaje» y un intento de «lavado de cara» del Gobierno.

Las acampadas en las plazas y el resurgir del movimiento por la vivienda son una sacudida en la izquierda. De su evolución y fuerza puede depender la unidad entre Sumar y Podemos en una única candidatura electoral. Pues son un elemento de presión. Ada Colau ha asomado la cabeza y exige para ser candidata presentarse con Irene Montero y construir una lista unitaria ilusionante.

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