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«Es insoportable lo que están haciendo con nosotros»: la desesperación de las familias de los 70 desaparecidos

People searching for relatives who were traveling on the trains involved in a collision gather at a religious residence converted into a temporary medical facility in Toledo, Spain, Thursday, Oct. 29, 2026. (AP Photo/Andrea Comas)

Publicado: octubre 30, 2026, 9:07 pm

En todas las catástrofes hay un tiempo de espera que se hace eterno y dolorosísimo, aquel en el que los servicios de emergencia trabajan contrarreloj y con todo el cuidado del mundo pero los familiares de las víctimas no saben dónde encontrar a los suyos. Recorren los hospitales y llaman a todos los teléfonos sin que nadie les dé una respuesta certera. Los padres y otros parientes de Francisco José Barbero Liébana, de 32 años, han pasado 48 horas en esta situación. Viajaron desde Córdoba, Jaén y Sevilla hasta Toledo para buscarlo y cada minuto que pasa es una mala noticia.

«Les dijeron que hay que tener paciencia y esperanza, que no se muevan de donde están alojados, que cuando sepan algo les avisarían, pero se quejan de falta de información», resume al otro lado del teléfono Manoli Sánchez Liébana, prima de la madre de Francisco José. Este viernes, han recibido la confirmación de su muerte.

La Guardia Civil ha recibido 70 denuncias de personas informando de desaparecidos en el accidente ferroviario que se produjo el miércoles en Urda (Toledo), y Francisco José era uno de ellos. Iba en el vagón 7 del AVE. A las 8.15 horas habló con su madre, Rosario Liébana, para decirle que se iba para Córdoba. Entre semana él trabajaba en Madrid, donde tenía un piso alquilado, y los fines de semana se desplazaba a Córdoba para estar con sus padres. Le gustaba viajar en tren. No tenía miedo.

Lo que no entiende Manoli es cómo ha podido repetirse otro accidente ferroviario en la misma línea y en menos de un año, después de lo de Adamuz. «Creo que es insoportable lo que están haciendo con nosotros, y más en Andalucía, donde fallan más los trenes. Por favor, que encuentren un remedio, que los políticos se pongan de acuerdo de una vez», se queja. No quiere hablar mucho de política, pero tampoco puede evitar expresar su malestar: «Es una vergüenza, los dineros se los dan a los que no tienen que dárselos».

Familiares que buscan a los desaparecidos se abrazan ayer en Toledo.

Familiares que buscan a los desaparecidos se abrazan ayer en Toledo.AP

Angustia, incertidumbre, preocupación y a veces, también, la sensación de que se agarran a un clavo ardiendo. Su vida se ha convertido en una montaña rusa. «Hay picos de esperanza absoluta y picos en que te vienes abajo», contaba ayer a Europa Press Esther San Emeterio, que buscaba a su hermano Pepe, de 54 años, que viajaba en el vagón 8 del AVE junto a su perro Trece, que fue localizado con vida por la Guardia Civil.

Pepe llevaba un reloj inteligente que envía alertas si se cae o le ocurre algo y sus hermanos comenzaron a llamarle cuando vieron en televisión las primeras imágenes del accidente de trenes. Intentaron comunicarse con él cinco, seis veces, sin respuesta, pero descubrieron que en la ubicación salía «como que está en Toledo, en las vías del tren».

Los padres de David Martínez Méndez, ingeniero industrial especializado en aeronáutica, también lo llamaron al teléfono móvil. «Al principio daba señal, pero nunca contestó; después dejó de sonar y no hemos tenido ninguna noticia», relata afligido José Ramón Lapeña, su tío.

David, madrileño de 25 años, viajaba en la plaza 16A del vagón 7 del AVE que colisionó con el Iryo. De vez en cuando viajaba a Sevilla por trabajo. Sus padres, su hermana menor y otros familiares recorrieron «alrededor de 20 hospitales» en Toledo, en Ciudad Real y en Madrid buscándolo. «En todos nos han dicho que no saben nada, que no está ahí». La Guardia Civil tampoco ha podido darles ninguna información y cada vez estaban más «desolados y angustiados» por la desaparición de «un chico extraordinario en la plenitud de su vida».

La espera de las familias en 'El Buen Pastor'.

La espera de las familias en ‘El Buen Pastor’.SERGIO GONZÁLEZ VALERO

Mientras, la familia de Iván Romano, policía nacional de 42 años de Alcalá de Guadaira que acababa de ser padre, espera esa llamada que les haga salir de la nube en la que se encuentran. «Seguimos buscándolo por todos los centros médicos, pero no sabemos nada de él», cuenta Alfonso, uno de sus amigos. Sus familiares directos, aún en shock, no se sienten con fuerzas para hablar. «No se encuentran en condiciones».

A Mari Carmen García, una mallorquina de 26 años, las primeras informaciones inicialmente la situaron en los listados de heridos, e incluso se afirmó que se encontraba fuera de peligro. No obstante, la familia continúa buscando a la joven.

Tampoco localiza la familia a Juan José García Palacios, un guardia civil de 26 años oriundo de El Palmar de Troya y muy vinculado al municipio de Utrera (Sevilla) que estaba destinado en Madrid y el miércoles viajaba en el AVE Madrid-Sevilla. Había trabajado de noche y cogió el tren con destino a la capital sevillana para volver a casa. Ocupaba el asiento 8C del vagón número 8.

Su familia «está desesperada» y pide ayuda para localizarlo. «La incertidumbre es lo peor», lamenta una prima del agente. «Cualquier información aunque parezca pequeña, puede ser clave», indica un texto bajo su fotografía y un número de teléfono de contacto que la ONG Equipos de Respuesta Inmediata en Catástrofes de Andalucía ha distribuido en forma de carteles y por las redes sociales.

David Benítez Domínguez, de 38 años, aparece también en uno de esos carteles. Sevillano de origen y vecino del municipio gaditano de Chiclana de la Frontera, viajaba en el asiento 13B del vagón 8 del AVE. Desde que tuvieron conocimiento de la noticia, sus allegados han intentado llamarlo sin obtener respuesta, por lo que piden colaboración ciudadana para localizarlo. «Si alguien puede tener noticias, un contacto, lo que sea», que avise, reza un texto impreso sobre una fotografía de David que han difundido a través de redes sociales. Según la familia, la única pista con la que cuentan hasta la fecha apunta a que podría haber sido atendido por los servicios sanitarios en Castilla-La Mancha, pero no saben nada más.

«La única noticia que tenemos es que en algún momento ha aparecido su historia clínica en Castilla-La Mancha, en atención primaria, pero no sabemos a dónde lo han derivado, dónde está, en qué estado está, no sabemos nada», explica una familiar. Su padre y su mujer se han desplazado a Toledo para buscarlo. Mientras tanto, su madre y su hermana Ana han acudido a la Guardia Civil en Sevilla para denunciar la desaparición y aportar muestras de ADN, como han hecho ya otros familiares.

Rescate de cadáveres dentro del amasijo de hierros.

Rescate de cadáveres dentro del amasijo de hierros.AFP

Mantienen la esperanza de localizarlo, aunque el hecho de que no los haya contactado les preocupa: «Si estuviera bien de verdad hubiese buscado la forma de contactar. Entonces no sabemos lo que nos vamos a encontrar». En la hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro de Cristo de Chiclana, de la que era hermano y costalero, se han sumado a la petición de ayuda de la familia. «David, tus hermanos de la Soledad te esperamos», comentan junto a su foto.

Roberto Delgado Andrade es empresario y a él también lo buscan sus familiares, que están viviendo estos momentos con mucha «incertidumbre», en palabras de su hijo Humberto. Viajaba al sur para visitar una obra junto a una compañera de trabajo, la arquitecta Patricia Fernández, explica su hijo. En casa saben que se subió al AVE en dirección a Sevilla, pero tras la colisión entre los trenes le perdieron la pista. Su teléfono móvil ha aparecido en la zona del siniestro y se lo han entregado a la familia, pero no hay ni rastro de él. El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid ha informado este viernes del fallecimiento de Patricia Fernández.

Las labores de búsqueda continúan y los familiares esperan. La gente que más quiere a Juan Ignacio López Espinosa, a Carlos Ortiz Sanchidrián, a Carmen Chicharro, a María Luisa Manchado, a Adriana Marroquín, a David Reina, y tantos otros desaparecidos, se mantiene pegada al teléfono aguardando insistentemente esa llamada que le lleve de vuelta a la vida tal y como era antes.

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