Publicado: abril 14, 2026, 10:07 pm

Cuatro años después del fallecimiento de Mario Conesa, dos de sus profesores se sentarán en el banquillo de los acusados como presuntos responsables de un acto de homicidio por imprudencia profesional grave.
El joven murió en 2022, con 17 años, durante un viaje a Bélgica con el programa de intercambio Erasmus+ tras sufrir un accidente al precipitarse por el hueco de una escalera en el albergue en el que se alojaba junto a sus compañeros y que le provocó una fractura en la base del cráneo. Previamente, Mario se encontraba mal, con un fuerte proceso febril, por lo que sus responsables decidieron dejarle descansando en la habitación mientras los demás acudían a cenar con delegaciones de otros países.
Su madre, Mari Carmen, explica en una entrevista publicada por Heraldo de Aragón que su hijo no sufría ningún tipo de enfermedad antes de comenzar el viaje. Su hermana Blanca completa que, unas horas después de su llegada a Bélgica, le dijo que «se encontraba muy mal y que le habían dado un paracetamol». Sus compañeros pidieron ayuda y uno de los profesores le consiguió un termómetro, «pero no se lo puso y tampoco le avisó de que se marchaban».
Las cámaras del interior del albergue, ubicado en la ciudad de Hasselt, muestran cómo Mario salió de la habitación desorientado, sin sus gafas, sin móvil y descalzo, desesperado por encontrar ayuda. A su vuelta, la expedición lo encontró en el fondo del hueco de las escaleras de emergencia.
Por ello, ahora la familia reclama justicia al considerar que la actitud de los profesores responsables fue «pésima», porque «pasaron olímpicamente» del estado de salud del menor. «Le pedí a uno de ellos que nos enviase una foto de las escaleras y me dijo que no me tenía que dar explicaciones de ningún tipo», expresa su hermana a preguntas del diario aragonés.
La familia decidió denunciar al Gobierno de Aragón como responsable del IES Ítaca, en el que trabajan los dos profesores encausados. El Ejecutivo acabó entregándoles una indemnización por lo sucedido, al considerar en un Consejo Consultivo que había existido «un lamentable e inexcusable funcionamiento anormal de los servicios públicos educativos». EL MUNDO ha tratado de ponerse en contacto con el centro, pero no ha recibido respuesta.
Por otro lado, la familia decidió iniciar un nuevo proceso judicial en 2025 en busca de justicia a raíz de los comentarios realizados sobre la muerte del chico, que apuntaban a que podría haberse suicidado. «A Mario no nos lo devuelve nadie. Él no está aquí para defenderse, pero para eso estamos nosotros. Él hubiese hecho lo mismo por cualquiera de nosotros», sentencia su hermana Blanca.
El inicio del proceso judicial supuso una decisión difícil para la familia. Su padre, Avelino, explica al medio digital Hoy Aragón, en los primeros años les costó asimilar lo ocurrido. Ese dolor se agrandó con las complicaciones sufridas para repatriar el cuerpo a España, para lo que su hermana tuvo que desplazarse hasta Bélgica con su tía y unos amigos de la familia para traer el cuerpo de vuelta. «Nos han machacado. Hemos tenido que tragar mucho. Esto nos ha hundido la vida», declara.
