Publicado: mayo 25, 2026, 10:07 pm
Hace semanas que Juanfran Pérez Llorca se enfundó el traje de candidato oficioso del PP, nadie en el partido duda de que será el candidato oficial en las próximas elecciones autonómicas, todos le reconocen el logro de haber rebajado la tensión social por la dana… pero Génova sigue sin mover ficha. En el PPCV había quien esperaba que la dirección nacional pusiera fecha al ansiado congreso regional tras las elecciones andaluzas, por lo que el silencio al respecto no ha hecho sino avivar la ansiedad.
El runrún viene de lejos. El presidente de la Generalitat sucedió a Carlos Mazón en el cargo y al frente del partido, gobernado en la actualidad por una gestora que él mismo preside. Ahora bien, la dirección del PP valenciano sigue creyendo que la mejor forma de «legitimar» a Llorca pasa por la celebración de un congreso regional que confirme de una vez por todas su liderazgo. Entre otras cosas, porque si por algo se ha destacado Llorca fue por reclamar siempre la celebración del cónclave, para que fueran los militantes valencianos los que eligieran a su líder.
El problema, asumen fuentes populares, es la reticencia de Génova a abrir un melón de cuyo interior no se sabe qué saldrá. O sí, porque el elemento disruptivo tiene nombre: Francisco Camps, que este viernes ha vuelto a congregar a sus fieles en un acto para pedir ese congreso al que se piensa presentar.
«El congreso lo tenemos ganado», aseguran fuentes próximas a Llorca. En el PP hay voces incluso que cuestionan que el ex presidente acabe dando finalmente el paso de medir sus fuerzas a Llorca, lo que implicaría retirarse antes de tiempo. Camps asegura tener ya los avales. En el partido hay quien lo niega.
La cuestión es que, según reconocen en el PP valenciano, la negativa de Génova a dar un paso en falso -no al menos hasta que el partido sea una balsa y no un remolino- está pasando factura a Llorca. «Hay nerviosismo en las bases», describe un dirigente, que no entiende la «indefinición» de Génova teniendo en cuenta que «no hay otro candidato». Algunos alcaldes del PP también han comenzado a transmitir sus quejas por la «parálisis» de la Generalitat.
El presidente Juanfran Pérez Llorca dialoga con profesores en huelga.EFE
Esto ha hecho, según el análisis que hace otro dirigente, que Llorca buscara recientemente el cierre de filas con sus barones provinciales con una reunión a puerta cerrada en el Palau de la Generalitat, en la que esgrimió una encuesta que evidenciaría la recuperación del PPCV. En concreto, la que le da 37 escaños al PP -hoy tiene 40- y 20 a Vox -con 13 en la actualidad-, lo que permitiría reeditar el gobierno con una amplia mayoría. Ahora bien, hay voces en el PP que han criticado la difusión de un sondeo así: o bien desmoviliza a los votantes de la derecha ante una victoria que se da por segura, o bien evidencia la fortaleza de Vox frente al PP.
En todo caso, en el partido se confía en que la presentación de los presupuestos de la Generalitat -tras un pacto con Vox– sirva a Llorca para exhibir estabilidad en un contexto nacional sujeto a no pocos vaivenes. Las cuentas, que se esperan para los próximos días, permitirán a Llorca tomar impulso político en un momento, además, en que el malestar de los docentes -azuzado por la izquierda- ha explotado en la calle.
En el entorno de Llorca, además, se insiste en que el partido está unido en torno al presidente, y lo cierto es que en público y en privado todos valoran su perfil y su talante dialogante, con el que de momento ha mantenido a raya a Vox. Y se pone un ejemplo: Llorca no ha tenido reparos en pararse en la calle a dialogar hasta con los profesores en huelga.


