Publicado: septiembre 9, 2026, 10:12 am

En 2030 España tendrá que dedicar 60.000 millones de euros de sus presupuestos anuales a pagar los intereses de la deuda, una cifra récord que implica que, para entonces, este gasto se habrá disparado un 50%. El cálculo lo ha publicado este miércoles la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) y responde a varios factores que convergen entre sí.
Por un lado, el endeudamiento de las administraciones no ha dejado de aumentar y en junio superó los 1,76 billones de euros, el equivalente al 101,5% del PIB. A esto se suma que hay previstas nuevas subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo para controlar una inflación al alza. Y un tercer factor es que los mercados se muestran cada vez más reticentes a financiar la deuda pública a nivel global.
El problema es que España afrontará esta situación con una economía menos dinámica por la persistencia del conflicto en Oriente Próximo y que, por ello, contará con menos margen para afrontar este gasto financiero. Hasta ahora el hecho de que el PIB hubiera crecido con fuerza había compensado el aumento de la deuda pública. Esto, sin unos nuevos presupuestos «que permitan adaptar las prioridades a los grandes desafíos» que encara el país.
En caso de mantenerse los tipos en los mismos niveles que en 2025 (es decir, en torno al 3,2% los de largo plazo y el 2,2% los de corto plazo), los pagos por intereses se situarían en 2030 en unos 57.000 millones de euros, es decir, 17.000 millones más que el pasado ejercicio. En torno a la mitad de ese incremento, algo más de 8.000 millones, serían los intereses de la nueva deuda que se emitirá, como consecuencia de los déficits esperados para los próximos años. La otra mitad provendría de la refinanciación de la deuda que vencerá a tipos de interés superiores a los que fue emitida.
Si a esto se añade la subida de los tipos de interés por parte del BCE -alrededor de medio punto en relación con 2025, mantenido a lo largo de todo el periodo-, la factura por intereses aumentaría en otros 3.600 millones en 2030, hasta situarse algo por encima de los 60.000 millones.
Los hogares pierden poder adquisitivo
Desde Funcas advierten de que el conflicto entre Estados Unidos e Irán se está enquistando y tendrá un impacto más duradero de lo previsto, lo que estrechará el margen de maniobra de la política macroeconómica. «La preocupación más inmediata radica en la subida del IPC, con un incremento interanual del 4,3% en agosto y un diferencial con la Eurozona que ha tendido a ampliarse», sostienen. Esto resta competitividad a la economía nacional frente a sus principales socios comerciales, que son los países de la Eurozona.
El aumento del coste de la vida y la subida de tipos del BCE para hacerle frente frenarán el ritmo de expansión de la economía española. El motivo es que los salarios están aumentando en promedio un 3%, por debajo de lo que suben los precios, restando poder adquisitivo a los hogares. Esto puede hacer que frenen su consumo, al tiempo que aumentan también los costes de financiación y se encarecen las hipotecas por el alza del euríbor. Por otra parte, a políticas constantes, el incremento de la factura por intereses impedirá que el déficit de las administraciones baje del 3% en los próximos años, incluso si el ciclo expansivo se prolonga.
“Más allá de estos efectos, lo que está en juego es un cambio de paradigma de la política macroeconómica, por el estrechamiento de margen de maniobra de los Estados, una situación que, además, coincide con necesidades crecientes de inversión y de respuesta a todo tipo de shocks», sostienen desde Funcas. Por ello, llaman al Gobierno a aprovechar el ciclo expansivo para generar margen de maniobra y así reducir la vulnerabilidad ante futuras crisis.
Agitación en la deuda pública
En la fundación se muestran preocupados por las turbulencias que están registrando los mercados de deuda en todo el mundo. En EEUU el bono a diez años roza el 5% y en Alemania el 3,5% por primera vez desde la crisis financiera. En Japón, el rendimiento ha pasado de casi cero al 3%, algo que en el país no veían desde los años 90. El bono español se mueve en la misma dirección y su rentabilidad ronda el 3,8%, medio punto más que a principios de año.
En los mercados financieros se extiende la idea de que los gobiernos son incapaces de contener el deterioro de los desequilibrios presupuestarios y de prevenir una acumulación insostenible de deuda. “Lo que está en el fondo de este sentimiento de los inversores es, por una parte, la presión sobre el gasto provocada por los programas de rearme, las ayudas para paliar los efectos de los conflictos geopolíticos y el coste del envejecimiento, cada vez más visible», señala el informe. Y, por otra parte, la dificultad para generar ingresos suficientes para financiar ese gasto.
