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Dos grietas educativas a la española: más inmigrantes que en la OCDE y mayor caída en las familias ricas

Publicado: septiembre 9, 2026, 1:09 am

«La inmigración es un factor importante que ha venido a modificar la realidad de las aulas». Son palabras del secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, que durante la presentación de PISA recalcó que «España acoge más alumnado inmigrante» que la media de países que participan en esta evaluación. En concreto, el examen lo hacen un 20,3% de alumnos de origen extranjero, frente al 16,7% del promedio de la OCDE y al 16,3% del conjunto de la UE.

El informe muestra que hay países con un alto porcentaje de alumnos inmigrantes y alto rendimiento de sus estudiantes, como es el caso de Canadá, Singapur o Australia. Eso sí, la OCDE dice que hay que dar soporte adicional a estos centros. Y no parece que España lo esté haciendo.

En las aulas españolas, el alumnado nativo obtiene mejores resultados que el de origen inmigrante.Aunque, «al descontar el efecto del índice socioeconómico y cultural, la desventaja del inmigrante se reduce a la mitad y queda por debajo de la OCDEy la UE», apuntó el número dos del Ministerio de Educación. En concreto, hay una diferencia en Ciencias de 40 puntos entre los nativos y los inmigrantes que se quedan en una brecha de 20 cuando se descuentan el índice socioeconómico y la lengua materna.

Influyen los recursos económicos, pero también tiene efectos la lengua: cuando un alumno habla en el colegio un idioma distinto al que utiliza en casa, saca peores resultados, según la OCDE. Y eso se ha visto en el hundimiento del País Vasco, donde la generalización del modelo de aprendizaje sólo en euskera ha llevado a esta región, una de las más ricas de España, a ser la última de la fila, perjudicando especialmente a los alumnos castellanohablantes.

La OCDE que puedan quedar exentos del examen los alumnos que han recibido menos de un año de instrucción en la lengua en que se realiza la prueba, así como los alumnos con discapacidad física, intelectual o «emocional», hasta un máximo del 5%. Lo que se ha visto en esta edición es un claro intento de algunas comunidades autónomas por dejar fuera de la muestra a aquellos adolescentes que bien por desconocimiento del idioma o bien por sus dificultades intelectuales podían ensombrecer los resultados.Cataluña ha tenido una tasa de exención del 23,2% y sus datos no son válidos por ello. Pero Murcia ha sacado al 12,7% y Baleares, al 7,5%.

Fuentes del Gobierno murciano argumentan que tienen más alumnos inmigrantes que no conocen el idioma y más estudiantes con necesidades especiales de aprendizaje que otras autonomías y que han necesitado que su tasa de exención sea mayor, con el fin de no quedar en desventaja. También Cataluña responsabilizó de los malos resultados obtenidos en 2022 a una supuesta «sobrerrepresentación» en la muestra del alumnado inmigrante, unas declaraciones que provocaron el cese del alto cargo al frente del órgano encargado de la evaluación.

España presume de equidad, porque la diferencia media entre el alumnado de renta alta y el alumnado de renta baja es inferior a la del promedio de la OCDE y a la media de la UE. Es decir, «aunque el origen socioeconómico sigue desempeñando un papel relevante en los resultados, una proporción significativa consigue superar estas condiciones de partida», según De la Rosa, convencido de que «la desigualdad educativa en España es menor».

Lo que ocurre es que este año ha ocurrido una cosa inédita: se ha producido un descenso del rendimiento más intenso entre el alumnado de las familias ricas. Ha ocurrido de forma generalizada en la mayoría de países, aunque la magnitud de esta bajada es superior en España.

La evolución difiere entre competencias, pero es la Lectura la que registra pérdidas más acusadas: mientras que el descenso es de 33 puntos para los alumnos del cuartil de mayor nivel de renta, es de 15 puntos para el de menor nivel de renta.

En Ciencias, hay una mejora de 2,7 puntos entre los alumnos de clase media y una caída de 12,6 puntos entre los alumnos más ricos, mientras que los más pobres pierden 4,5 puntos. En Matemáticas también se observa una evolución negativa, con el mayor descenso (de 24,2 puntos, el equivalente a un curso escolar) en el alumnado con más recursos, mientras que los estudiantes más pobres pierden 10,5 puntos.

Las conclusiones son inquietantes. En primer lugar, PISA «apunta a un debilitamiento del rendimiento de los estudiantes tradicionalmente de mayor desempeño», dice el informe español. En segundo lugar, «España presenta una evolución sistemáticamente más negativa que la OCDE, especialmente en Lectura y Matemáticas, donde las pérdidas son significativamente superiores en todos los niveles socioeconómicos». En tercer lugar, «mientras que en la OCDE todavía se observan mejoras entre el alumnado de menor nivel y nivel intermedio socioeconómico en Ciencias, e incluso una cierta estabilidad en Matemáticas, España muestra un deterioro mucho más generalizado, que afecta prácticamente a todos los grupos sociales».

Lucas Gortázar, director adjunto del think tankEsadeEcPol, maneja la hipótesis de que estos alumnos de familias más favorecidas estén sufriendo más los efectos negativos del abuso de las pantallas porque asisten a escuelas «donde se utilizan más las herramientas digitales» y porque también se ha dado en estos entornos con más recursos un empleo más intenso de este tipo de dispositivos.

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