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Dan Pontefract: «La gente no está preparada para vivir 100 años, no hemos ahorrado suficiente»

Publicado: julio 5, 2026, 10:08 am

El autor, experto asesor de empresas y conferenciante, presenta su libro El Futuro del Trabajo es Gris (Almuzara), en el que reivindica el talento sénior en un mundo cada vez más envejecido. 

Acostumbrado a recorrer elcmundo dando conferencias, Dan Pontefract, escritor y especialista en estrategia empresarial se vio, de la noche a la mañana, relevado por su empleador de su trabajo. El motivo: era demasiado mayor, la compañía buscaba savia nueva. Un hecho que le hizo reflexionar sobre la cuestión de la edad en el trabajo y el imparable proceso de envejecimiento en el que están sumidas la mayoría de las sociedades modernas. Esta investigación se ha convertido en un libro: El futuro del trabajo es gris (Almuzara), una obra en la que el canadiense pretende poner este tema en primera línea de preocupación social. 

En su libro advierte de que hay una «crisis de envejecimiento» en ciernes de la que la gente no es consciente. Estamos a costumbrados a las crisis económicas, pero ¿en qué consiste una crisis de envejecimiento?

La gente no cree que haya una crisis de envejecimiento porque cuando vas por la calle, al parque… ves los colegios llenos de niños pequeños. Nadie anda por ahí con los datos diciendo: «oh, hay menos jóvenes» o «dentro de diez años, España tendrá un 45% de personas de 50 años o más». Pero cuando prestas atención a los datos, entonces se convierte rápidamente en un problema y los líderes corporativos e incluso los políticos no están prestando atención a los datos. Siguen pateando la pelota hacia adelante. Sin embargo, ese problema del mañana es hoy. 

Equipara esta crisis demográfica con el cambio climático ¿por qué?

Yo soy de Canadá, vivo en la Columbia Británica y hace diez años no teníamos incendios forestales. Nadie pensaba realmente en el cambio climático como algo importante. Pero en cuanto empezaron a producirse incendios, sobre todo los de 2015, la gente dijo: «vale, esto es el cambio climático». Y hablo de fuegos en los que había tanto humo que no se podía ver el sol durante dos semanas. Solo cuando la gente ve en acción el cambio climático, lo reconocen. Con el envejecimiento ocurre lo mismo. Nos estamos acercando a una catástrofe económica muy grave, no estamos preparados para la disrupción del envejecimiento. 

Toma el ejemplo de los incendios ¿Cuál sería el equivalente a un incendio en esa crisis de envejecimiento de la que habla?

En primer lugar, la economía de un país, de una ciudad, de las empresas… pero también el personal. Por ejemplo, el año pasado cerraron tres escuelas de primaria en un pequeño rincón de Londres. Y el motivo fue que no había suficientes niños. 62 personas perdieron su trabajo. Imagina una empresa que solía vender juguetes, por ejemplo ¿venderás el mismo número de juguetes si hay menos niños que los compren? o si trabajas en la universidad ¿a quién vas a formar si hay menos gente escolarizada?
La otra cara de la moneda es que hay oportunidades. Por ejemplo, en Japón [uno de los países más envejecidos del mundo] los pañales para adultos superan en ventas a los pañales para bebés. Si vendes menos pañales para bebé tienes oportunidades con los de adultos. La economía va a dar un giro. Lo mires por donde lo mires, la edad o la demografía tienen que ser parte de tu toma de decisiones económicas ahora.

Es crítico con la actitud de las empresas. Sostiene que no están haciendo nada en general para adaptarse a los nuevos tiempos ¿Qué les sucederá si no lo hacen?

Creo que pueden pasar tres cosas. La primera puede ser una muerte muy lenta. Que con el tiempo la empresa se va contrayendo, una caída de ingresos del 10%, un 15% menos de personal… La segunda es la consolidación: vamos a ver más fusiones y adquisiciones. Esto va a generar un problema y es que habrá menos competencia y eso es problemático para los consumidores. Y una tercera, que serán las empresas que inviertan y hagan cambios, los que piensen a largo plazo.  Cuando los líderes están obsesionados con el corto plazo acaban tomando decisiones miopes. 

En el libro sostiene que las jubilaciones masivas y la falta de relevo generacional ya están afectando al día a día de las empresas ¿Cómo?

Por un lado, tenemos el auge de jubilaciones de la generación de los baby boomers.  Una población que es mucho más numerosa que la generación X, que es la que viene detrás. Está a punto de producirse una transferencia masiva de riqueza, los boomers van a legar unos 36 billones de dólares a la generación X y a los milenials. Pero, al mismo tiempo, los boomers se están jubilando y tienes un problema porque un montón de gente con conocimientos y experiencia van a abandonar el mercado laboral. Llevamos años hablando de este gran éxodo, pero todavía no tenemos un plan. Y las empresas deberían estar replanteándose cómo contratan, su cultura, cómo planificar esa sucesión… repensando todo su modelo operativo. Porque estábamos acostumbrados a tener más gente joven y menos gente de mediana edad y mayor. Ahora es lo opuesto. 

Dice que las políticas de natalidad van a solucionar el problema ¿por qué?

Porque es una locura pensar que esto puede ser la solución. Incentivar a las familias a que tengan más hijos no funciona. Lo han intentado muchos países, Eslovenia, Eslovaquia, Polonia… se ve un pequeño repunte, pero después todo el mundo piensa: «nada, no hacen falta más bebés, estamos bien». En segundo lugar, los jóvenes lo tienen mucho más difícil que hace 10, 20, 30 o 40 años. El coste de la vida está por las nubes en comparación con una o dos generaciones previas. ¿Por qué tener un hijo cuando cuesta tanto dinero? Aquí está el primer problema. Pero luego no es solo el coste de la vida, es que hay mucha gente que no quiere tener un bebé. No vivimos en una sociedad que quiera cinco, siete hijos… Hasta que no aceptemos que la sociedad ha cambiado y que las familias grandes ya no son algo común.

¿Y la inmigración?

La inmigración es solo una tirita en la herida. Muchas veces los inmigrantes vienen de países con tasas de natalidad ya en descenso. Es solo posponer el problema. Luego tienes la cuestión de las guerras culturales. Lo hemos visto en Suiza o en Canadá. La gente se aísla, se vuelve nostálgica del pasado. Los gobiernos se preguntan cuántos inmigrantes van a permitir para que no moleste a la base de sus votantes. Tienes también un problema político. 

Tampoco cree que la revolución tecnológica de la IA vaya a ser una solución…

Aquí hay dos problemas. La IA puede servir para eliminar los niveles de entrada al mercado laboral y las tareas que aprendes cuando eres un trabajador joven. De repente estos trabajos desaparecen. Si no aprendes las tareas rudimentarias de un empleo ¿Cómo vas a saber lo que está bien o mal? ¿Cómo vas a desarrollar habilidades para ascender a un nivel intermedio? Si, como yo preveo, dentro de diez años los directivos usan la IA para eliminar estos trabajos de entrada ¿Qué va a pasar con los conocimientos en las empresas? eso es un problema. 
Luego está la otra cara, que es el trabajador más mayor. Los líderes empresariales piensan: «los mayores no pueden aprender este truco nuevo de la IA, así que los jubilaremos o despediremos, no les daremos la herramienta». Es una estrategia estúpida. Cuando le das a un empleado mayor una herramienta innovadora que desbloquea parte de su gran creatividad, obtienes un mejor trabajador.

Sostiene que nos dirigimos hacia un mundo del trabajo menos lineal, donde va a ser más frecuente entrar y salir del mercado laboral, tener pausas o jubilarse gradualmente. Suena a una experiencia laboral peor que otras generaciones…

Al contrario, creo que si las empresas hacen caso a mi teoría será una experiencia laboral mejorada. Estoy a favor de una carrera multidireccional, no solo de abajo arriba. Por ejemplo, si una mujer tiene la menopausia, que pueda bajar el ritmo y tal vez trabajar un 80% del tiempo, horarios flexibles… 
O que un empleado mayor, de 70 años, que trabaje en un proyecto 20 horas a la semana pero le encanta y puede hacerlo a tiempo parcial. O alguien se quiere tomar un descanso de dos años y no necesariamente para tener hijos…
Pero no pensamos así. Pensamos que estás en un trabajo, asciendes de manager a senior manager, de director a vicepresidente… No nos planteamos cómo podríamos hacer esto de manera diferente, fomentando los descansos, los trabajos temporales, las oportunidades a tiempo parcial, la rotación…

Señala que otra de las derivadas de vivir más años es que son necesarios más recursos económicos ¿la gente está ahorrando lo suficiente?

La respuesta es no, absolutamente no. Y da igual el país donde mires. La gente no está preparada para vivir 100 años. Alguien que nazca hoy probablemente vivirá hasta los 150 años y nunca hemos pensado así. Los sistemas de pensiones, los sistemas de jubilación, estaban todos establecidos para que la gente muriera a la edad de 60 o 62 años. Yo probablemente viviré hasta los 85 (tengo 55 hoy), así que me quedan otros 30 años. ¿Crees que voy a dejar de trabajar a los 62? de ninguna manera. Hay cientos de miles de personas que necesitan trabajar porque no han ahorrado lo suficiente.
En Canadá, el ahorro promedio de una persona entre 50 y 64 años es de 71.000 dólares. Si vives hasta los 85 años ¿Crees que te vas a poder mantener con 71.000 dólares? Tenemos que enseñar a la gente a que entienda cuánto tiempo va a vivir y cuándo dinero va a necesitar por que si no vamos a terminar con demasiados conductores de Uber de 71 años. 

En Europa se está cuestionando la sostenibilidad de los sistemas públicos de pensiones, que en países como España es prácticamente el único sustento para la jubilación para la mayoría de la población ¿Cree que aguantarán?

Creo que sobrevivirán, pero es inevitable que haya reportes tanto en el momento de la jubilación como en la cuantía de la pensión. 

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