Publicado: mayo 27, 2026, 1:36 pm

«Europa se encuentra en una encrucijada». No se anda Bruselas con medias tintas ante la guerra tecnológica y este miércoles la Comisión Europea ha presentado un plan en el que pide ‘proteger’ el espacio satelital comunitario y dar prioridad a tecnológicas europeas para frenar a rivales como Musk. Es decir, las empresas europeas tendrán que controlar al menos dos tercios de todo el espacio de satélites, aunque habrá un periodo de transición de unos dos años, durante el cual se podrán extender las cesiones a empresas extranjeras, según ha explicado en rueda de prensa la vicepresidenta del Ejecutivo comunitario Hena Virkkunen. La idea es cerrar el paso al crecimiento de gigantes como Starlink, lanzado por Elon Musk.
La nueva propuesta de reparto de las frecuencias para el 2GHz es, en palabras de la dirigente finlandesa, «una oportunidad» para gobiernos, empresas y ciudadanos. La infraestructura se considera «vital para garantizar el acceso a internet de alta velocidad para todos, particularmente en regiones desatendidas y remotas», al tiempo que refuerza las capacidades europeas en «comunicaciones críticas (respuesta a emergencias y defensa)». El plan busca que Europa no dependa de terceros países en situaciones de crisis, matiza el texto presentado al Parlamento Europeo y a los Estados miembros.
El texto presentado por Bruselas describe que las nuevas constelaciones de satélites en órbita baja (LEO) pueden compararse con las «torres de comunicación móvil terrestre, ya que permiten sistemas híbridos tierra-satélite y futuras redes móviles 6G convergentes«. Esto permitirá que teléfonos y tabletas convencionales se conecten directamente a la red espacial sin equipos especiales.
Por otro lado, la Comisión plantea eliminar el sistema de autorizaciones nacionales individuales que ha frenado la expansión del sector. El reglamento pretende «eliminar la fragmentación regulatoria en la banda MSS de 2 GHz para promover el rápido despliegue de servicios de comunicación satelital paneuropeos innovadores». Esto significa que una sola licencia a nivel de la Unión permitirá operar en todos los Estados miembros de forma simultánea.
La arquitectura del mercado se organizará a través de «tres procedimientos de selección competitivos distintos»: uno reservado para un sistema seguro e híbrido, otro para nuevos participantes de la Unión y un tercero abierto a operadores globales. Esta división estratégica busca asegurar que una parte del espectro se utilice específicamente para «mejorar las capacidades de comunicaciones por satélite gubernamentales seguras de la Unión» en el marco del programa IRIS.
En un esfuerzo por proteger la soberanía tecnológica, el reglamento establece requisitos estrictos sobre quién puede operar estas redes. Se dará prioridad a los «nuevos participantes de la UE», definidos como empresas establecidas y controladas dentro del bloque, para evitar que el mercado sea dominado por un solo operador extranjero, lo que podría «perjudicar la resiliencia y la diversificación estratégica de la Unión».
La seguridad de los datos es otra prioridad absoluta en la nueva normativa. Bruselas exige que todos los solicitantes garanticen que «todo el tráfico se encamine a través del territorio de la Unión», asegurando que las autoridades públicas puedan ejercer sus competencias de interceptación legal y evitando que los flujos de información queden expuestos a «un régimen jurídico extranjero sobre protección de datos».
El acceso a este valioso recurso radioeléctrico no será gratuito y servirá para financiar la innovación futura. Los ingresos derivados de las contribuciones financieras se asignarán al «Fondo de Competitividad Europea (ECF)» para fortalecer el liderazgo digital, apoyando el despliegue de tecnologías de «doble uso con un potencial económico y estratégico significativo». De este modo, el espectro espacial se convierte en una fuente de inversión para la propia industria europea.
Finalmente, el reglamento establece una visión a largo plazo con derechos de uso que tendrán una «duración de 20 años», periodo considerado necesario para que las empresas recuperen su inversión inicial. Mientras se completa la transición, los operadores actuales recibirán una «prórroga de licencia de 2 años bajo la condición de no transferibilidad», asegurando así la «continuidad del servicio» mientras el nuevo ecosistema satelital europeo despega.
