Publicado: octubre 11, 2026, 10:09 am

Llevar una vida sentimental lejos de las cámaras, parece ser una de las claves para que, si se es tan reconocida como Alba Farelo i Solé (Bad Gyal), funcione una relación. Y, en su caso, parece que la distancia va a ser la respuesta a llevar discreción en ese ámbito durante estas semanas. Con un mes de octubre lleno de conciertos en ciudades de todo el mundo como Buenos Aires, México City, Chicago o Los Ángeles, la catalana pasará por un periodo de relación intercontinental con su novio, Noah Luis Brown.
La artista y el modelo internacional suizo-cubano, son una de las parejas que más furor causa en internet. Y no es de extrañar: ella es una de las divas de la música urbana y él uno de los rostros de la moda. Ha desfilado para Versace, Louis Vuitton o, el pasado julio, para Dolce & Gabbana. Aunque no se queda ahí su faceta de maniquí, ya que ambos han sido las estrellas de la campaña de otra conocida marca italiana.
Pero antes de llegar a ese hito como pareja, los caminos de Bad Gyal y Noah se cruzaron gracias a la carrera musical de la cantante. Para grabar su videoclip, Un coro y ya, la artista necesitaba un protagonista masculino, papel que consiguió el modelo. Cuando en marzo de 2026 lanzó el videoclip, varios fans se hicieron eco de la química que se apreciaba entre ellos. Y es fácil imaginar que esa complicidad saltó fuera de la pantalla, viendo cómo ha ido evolucionando su historia.
En primavera de 2026 empezaron las sospechas de que aquello no se había quedado solo en un videoclip porque compartían publicaciones en los mismos lugares, aunque sin sacarse en las imágenes de manera explícita. Quien siguió de cerca sus primeros pasos y anunció que estaban pasando tiempo juntos, fue Javier de Hoyos. En abril, el periodista confirmó que, en uno de los stories que subió Alba en un coche, la mano era del modelo.
Aún más indiscutible fue el vídeo que apareció de ambos compartiendo unos besos llenos de pasión en el aeropuerto de Tenerife. Imágenes que no solo reconfirmaron el romance, sino que implicaban que su relación estaba lista para el siguiente paso: el de mostrarse públicamente. Y, cuál ha sido la sorpresa viendo que, cuatro meses más tarde, han subido otro escalón como pareja profesional al posar como modelos de su primera campaña para Dsquared2.
De pareja a compañeros de trabajo
Es bastante frecuente que, cuando una pareja da el paso de salir de la burbuja de privacidad, les surjan oportunidades profesionales de este estilo. De hecho, hace unas semanas, Zendaya y Tom Holland se sumaron a la lista de parejas que trabajan juntas fuera de sus respectivas industrias, puesto que ambos se convirtieron en embajadores de los perfumes de Prada.
Para Bad Gyal y Noah, su debut como pareja de modelos ha pasado por un vídeo para la marca italiana donde aparecen ‘perseguidos’ por los paparazzi. Un anuncio que se ha llevado el beneplácito de sus fans como se puede leer en los comentarios: «Devoraron, pareja del siglo». Que las cantantes empiecen a trabajar con sus novios es algo de lo que también pueden hablar Zara Larsson y su novio, el bailarín y coreógrafo Lamin Holmén. Ambos aparecieron juntos en el videoclip de uno de los sencillos de la artista.
O Ana Mena y Óscar Casas, quienes también estuvieron delante de las cámaras cuando eran novios, pero para la película de Ídolos, que se estrenó en enero de este año. Son dos ejemplos muy distintos porque, en el caso de la malagueña y el barcelonés, su historia de amor no llegó a buen puerto. Así que la conclusión parece ser que, más allá de las dificultades de agenda o salir de la zona de confort de las profesiones de cada miembro de la pareja, es algo que depende más de la voluntad que le pongan de cara a hacer funcionar la relación.
En el caso de Bad Gyal y Noah, compartir proyectos puede ser una nueva forma de fortalecer su vínculo y compaginar sus carreras. Pero con agendas internacionales y viajes de por medio, mantener el equilibrio entre su vida personal y profesional será el verdadero gran reto de la pareja durante los próximos meses.
