Publicado: noviembre 3, 2026, 9:07 am

La Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Madrid entre el 4 y el 5 de noviembre sólo ha logrado reunir a 10 líderes de la región, incluyendo España. Una asistencia que se puede calificar de ‘baja’ teniendo en cuenta las estimaciones que manejaba el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, que habló la semana pasada de en torno a 15 jefes de Estado. Entre las bajas, llama la atención que los principales mandatarios socialdemócratas de la región, el brasileño Lula da Silva y la mexicana Claudia Sheinbaum, se han caído de la foto con Pedro Sánchez. En su lugar, la mayoría de asistentes son socios de Donald Trump.
Según han confirmado fuentes del Gobierno, asistirán los mandatarios de Andorra, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Portugal, República Dominicana y España. Además, a la cita acudirán a nivel de vicepresidencia Colombia, Ecuador y el Salvador. Los demás países estarán representados por sus respectivos jefes o jefas de delegación a nivel de ministros de Asuntos Exteriores, es decir, de cancilleres, hasta completar la lista de los 22 países que forman parte de estos encuentros.
De esta forma, Pedro Sánchez se queda sin sus aliados del eje progresista, cuya participación hubiera supuesto un espaldarazo en su cruzada antiTrump, además de un impulso político en plena precampaña electoral en España. Los presidentes de Brasil y México, junto al entonces mandatario colombiano Gustavo Petro, sí comparecieron en abril para la cumbre progresista de Barcelona, aunque el efecto entonces fue mitigado por el baño de masas de la líder opositora venezolana, María Corina Machado, en la madrileña Puerta del Sol.
Es llamativa la ausencia de Lula da Silva, quien acaba de protagonizar una remontada histórica en solo tres semanas, tras perder la primera vuelta electoral. El brasileño supo motivar a la gente desencantada para derrotar al derechista Bolsonaro, muy parecido a lo que busca Sánchez en estas elecciones.
También es relevante la ausencia de Claudia Sheinbaum, pues incluso desde la jefatura del Estado se hicieron grandes esfuerzos para convencer a la presidenta de la importancia de su presencia. Así, el Rey Felipe VI realizó una declaración reconociendo que hubo «mucho abuso» durante la conquista. Y aprovechó un viaje a México para apoyar a la selección durante el Mundial y reunirse con la líder mexicana. Una foto con la que dieron por zanjados varios años de «pausa diplomática» de las relaciones.
En comparación con la cumbre celebrada en la ciudad ecuatoriana de Cuenca hace dos años, en la que ni siquiera participó el propio Sánchez -no asistió debido a la dana que asoló la Comunidad Valenciana- dejando la representación en la figura del Rey Felipe, el cónclave de Madrid suma la presencia de seis países americanos. Todos ellos pertenecen al Escudo de las Américas, liderado por Donald Trump. El propio presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, que fue respaldado por el Rey en 2024, no acude a la cumbre de Madrid.
Pese a la falta de respaldo de líderes socialdemócratas, fuentes del Gobierno explican que están muy satisfechos con el nivel de representación. Una vez constatado el pinchazo con notables ausencias, desde el Ejecutivo se esfuerzan en lanzar el mensaje de que se ha logrado relanzar el espacio de la comunidad iberoamericana como un espacio de diálogo y cooperación.
Subrayan que la relación con México está en un momento muy positivo y que la delegación del país ha estado muy involucrada en la preparación de la Cumbre. Se escudan además en que la presidenta viaja muy poco. Restan también importancia a la ausencia de Brasil, con quien tienen una cooperación excelente. Y achacan la ausencia del Lula al proceso de desgaste que implican unas elecciones. Con todo, la confianza en la asistencia del mandatario brasileño era tal que incluso en el PSOE no descartaban la posiblidad de poder protagonizar un mitin junto a él. Pero su ausencia y el accidente ferroviario de Urda han dado al traste con ello.
Frente a la frialdad que deja la lista de ausencias, que, además, configura una cumbre ideológicamente contraria a los postulados del Gobierno de España, en el Ejecutivo tratan de poner el foco en el trabajo conjunto que ha habido en este año de preparación, que esperan desemboque en cinco acuerdos y una declaración política final, en principio consensuada por todos los países.
Otra de las ausencias destacadas es la de Delcy Rodríguez, la presidente encargada de Venezuela bajo tutela de Washington. En su lugar comparecerá el nuevo canciller (ministro de Asuntos Exteriores) Oliver Blanco, nombrado la semana pasada y que ayer lunes viajó a Washington para su primer encuentro con Marco Rubio, secretario de Estado. Blanco procede de las filas opositoras: durante años permaneció muy cerca de Henry Ramos Allup, secretario general de la socialdemócrata Acción Democrática (AD).
Pese a estar sancionada por la Unión Europea (UE), Delcy Rodríguez podría haber participado en la Cumbre madrileña con la misma excepción especial que ya se aplicó hace semanas para su viaje a Roma para la asamblea de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
