La batalla por suceder a Lagarde: ¿Quién manda de verdad, el BCE o los mercados? - España
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


La batalla por suceder a Lagarde: ¿Quién manda de verdad, el BCE o los mercados?

Publicado: noviembre 1, 2026, 7:08 am

Europa no está atravesando su mejor momento. La guerra con Irán ha disparado los costes energéticos, la inflación ha vuelto a subir hasta el 3,8% y la economía europea apenas consigue crecer. Alemania sigue intentando recuperar su fortaleza industrial mientras las empresas europeas se enfrentan a una competencia china cada vez más agresiva. Y, por si fuera poco, Francia atraviesa una crisis política y presupuestaria que ha llevado la rentabilidad de su deuda a diez años por encima del 5%, niveles que no se veían desde 2002. Los inversores exigen cada vez más dinero por financiar a uno de los países más importantes de Europa, justo cuando el Banco Central Europeo (BCE) vuelve a plantearse subir los tipos de interés.

Con semejante panorama, lo último que parecía necesitar Europa era abrir otra batalla por el control de su política monetaria. Pero Christine Lagarde acaba de anunciar que abandonará anticipadamente la presidencia del BCE el próximo 7 de febrero y los gobiernos ya se preparan para disputarse su sucesión. Estamos hablando de una institución que decide el precio del dinero para más de 350 millones de europeos y dispone de herramientas capaces de intervenir en los mercados financieros. Lo razonable sería pensar que elegir a su próximo presidente es una decisión trascendental. Sin embargo, los mercados apenas han reaccionado a su marcha. Y algunos de los mayores inversores internacionales sostienen que el BCE seguirá funcionando prácticamente igual, con independencia de quién termine ocupando su despacho.

Goldman Sachs, considera que la institución mantendrá una línea de actuación similar cuando Lagarde se marche. Una opinión compartida por Danske Bank, que tampoco espera grandes diferencias entre los candidatos. De hecho, el jueves pasado, cuando se conoció la dimisión, el Stoxx 600 subió un 0,77%, impulsado principalmente por los resultados empresariales. El euro retrocedió alrededor del 0,3%, aunque también estaba asimilando la decisión del BCE de mantener los tipos en el 2,5%.

El poder de la duda

Esa aparente indiferencia tiene una explicación. Lagarde preside el Consejo de Gobierno, pero las decisiones monetarias corresponden a un órgano integrado también por los gobernadores de los bancos centrales nacionales. Además, los inversores anticipan buena parte de las decisiones sobre tipos mediante los mercados de futuros y bonos, de manera que muchos movimientos se producen antes de los anuncios oficiales. Así que una presidenta o presidente pueden influir considerablemente en las expectativas, pero difícilmente puede imponer por sí sola la dirección del mercado.

Ahora bien, concluir que los banqueros centrales son simples espectadores sería cometer un error todavía mayor. Una investigación publicada en agosto en European Economic Review y difundida por el BCE en septiembre examinó 304 reuniones monetarias y unas 5.000 intervenciones públicas de sus responsables entre 1999 y 2024. Los investigadores encontraron que aproximadamente el 45% de los anuncios oficiales provocaron movimientos significativos en los mercados financieros.

Pero hay un dato todavía más revelador. Más de 300 discursos y entrevistas de dirigentes monetarios generaron reacciones significativas en el Euro Stoxx 50, frente a 117 anuncios oficiales. Incluso las palabras pueden mover las cotizaciones sin necesidad de aprobar una subida de tipos. Y esa capacidad tampoco está reservada a quien ocupa la presidencia.

Los autores comprobaron que las intervenciones de otros miembros del Consejo de Gobierno influyen considerablemente sobre los mercados de deuda. En los tipos esperados a dos años, el impacto medio de los discursos presidenciales fue de 2,56 puntos básicos, frente a los 2,42 puntos de los gobernadores de los cuatro mayores bancos centrales nacionales. La diferencia existe, pero es bastante menor de lo que podría sugerir la atención mediática que concentra Lagarde.

Y mientras los dirigentes monetarios intentan orientar las expectativas, los inversores pueden endurecer las condiciones financieras por su cuenta. Francia lo está comprobando de primera mano. El pasado 22 de octubre, la rentabilidad de sus bonos a diez años alcanzó el 5,14%, máximos desde 2002, mientras su prima de riesgo frente a Alemania se aproximaba a los 178 puntos básicos. El BCE no había ordenado semejante encarecimiento de la financiación. Fueron los inversores quienes exigieron mayores intereses ante las dudas sobre las cuentas públicas francesas.

Cuando sí manda el BCE

Pero tampoco conviene olvidar lo que ocurrió cuando los mercados empezaron a poner en duda la supervivencia del euro. En julio de 2012, Mario Draghi pronunció las tres palabras más famosas de la historia del BCE, Whatever it takes, «lo que haga falta». El entonces presidente prometió hacer todo lo necesario, dentro de su mandato, para preservar la moneda única. Aquella declaración contribuyó a frenar la escalada de las primas de riesgo antes incluso de que se pusiera en marcha un nuevo programa de compra de deuda.

El BCE conserva hoy instrumentos extraordinarios, como el Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI), que permite comprar bonos soberanos ante tensiones injustificadas, aunque bajo determinadas condiciones. La diferencia es importante porque el banco central puede combatir una crisis de confianza, pero no garantizar financiación barata a cualquier gobierno con problemas presupuestarios.

Y ahí es donde la sucesión adquiere otra dimensión. El próximo presidente heredará una Europa con crecientes tensiones fiscales y tendrá que decidir, junto al Consejo de Gobierno, hasta dónde está dispuesto a intervenir cuando los mercados vuelvan a poner a prueba la deuda de un Estado. Una decisión que puede pesar mucho más que el nombre elegido para sustituir a Lagarde.

Related Articles