Publicado: octubre 27, 2026, 1:07 am
La juez de la Audiencia Nacional que investiga la entrada masiva de inmigrantes en la Ceuta escuchó ayer el relato de la descoordinación que las Fuerzas de Seguridad vivieron el pasado 30 de julio, cuando las llegadas desde Marruecos, que ya se contaban por cientos los días previos, pasaron a millares cada hora.
Ante la magistrada María Tardón comparecieron el inspector jefe de la Policía Nacional responsable de Seguridad Ciudadana y el teniente coronel jefe de Operaciones de la Guardia Civil en Ceuta. Lo hicieron como testigos, con la obligación de responder a todo y decir la verdad. Incluyendo el enfrentamiento que ambos mantuvieron la mañana del 30 de julio al borde del puesto fronterizo.
El policía Lorenzo Fages Cortés quería cerrar la valla para taponar el flujo creciente de personas. El guardia civil Miguel Lobo quería mantenerla abierta para evitar que la aglomeración acabara generando víctimas. Ninguno de los dos recibió indicaciones del Ministerio del Interior sobre si había que cerrar la frontera terrestre, por la que según sus estimaciones de los testigos, alcanzaron 2.500 y 5.000 personas por hora.
Los dos mandos fueron convocados por la juez a raíz de un escrito del Cenif (Centro Nacional de Inmigración y Fronteras) con un fotograma que les mostraba encarados.
El primero en testificar fue el mando policial. Declaró que la mañana del día 30 andaba pendiente de una orden de registro judicial cuando le llamaron para que acudiera a la frontera. «Ante la riada» de personas que estaba entrando, propuso el cierre del paso terrestre, pero se topó con la negativa del máximo mando de la Guardia Civil sobre el terreno.
El jefe de Operaciones de la Guardia Civil en Ceuta (dcha.), ayer en la Audiencia.EFE
El policía llamó a quien ha descrito como el jefe de fronteras de la Policía, que le indicó que la cerrara. Llegaron a cerrar «varios minutos», pero que el mando del Instituto Armado «obligó» a reabrirla. El teniente coronel estaba «fuera de sí», aseguró. Le dijo que era su responsabilidad y la asumía. Al mando policial, la superioridad le acabó diciendo que hiciera «lo que considerara».
Por su parte, el mando del Instituto Armado transmitió cuál era su parecer al jefe de Gabinete del delegado del Gobierno, lo que indica que Interior estaba al tanto de las discrepancias entre las Fuerzas de Seguridad sobre cómo había que actuar. «¿Recibió instrucciones?», preguntó la juez. «No». Tardón insistió, según fuentes presentes en la declaración: «¿La Delegación del Gobierno estaba al tanto sabía y no recibió indicaciones?». «No».
El encontronazo entre ambos cuerpos se reprodujo cuando el teniente coronel escuchó dos disparos de pelotas por parte de la Unidad de Intervención Policial (UIP). Discutió con el jefe de esos agentes, que le indicó que tenían orden de dirigir a la masa hacia el polígono de El Tarajal. Según el inspector jefe, la Guardia Civil parecía estar dirigiendo a la gente hacia la ciudad.
Los testigos indicaron que no hubo coordinación entre ambos cuerpos hasta después de que terminara la entrada masiva, el día 31 de julio. El inspector indicó que existía un protocolo interno de la Policía Nacional de 2021 que contemplaba colaboración con Guardia Civil y Fuerzas Armadas, pero que no se activó. Tampoco supo precisar quién debía activarlo.
En lo que no discreparon los testigos fue en la escasez de medios con los que afrontaron la situación. El jefe de Seguridad Ciudadana contaba con «20 o 25 hombres», con los que «poco» podía hacer. El teniente coronel tenía a 10 o 12 a su mando en la zona de la frontera. Con esos efectivos conjuntos, «era imposible» parar a los que entraban.
En cuanto a los avisos previos de lo que podía suceder, el teniente coronel declaró que «jamás» le trasladaron que hubiera una convocatoria masiva para entrar en la ciudad autónoma aprovechando el festivo marroquí del Día del Trono. Esa circunstancia sí que se había tratado entre la delegación del Gobierno y el CNI. El servicio de Inteligencia lo trasladó a su contacto en Información de la Guardia Civil, pero no llegó al teniente coronel que ayer testificó.
Según su declaración, tampoco le habían indicado que debía reforzar los servicios. En las reuniones de los días previos se había abordado qué hacer con los inmigrantes que entraban, pero no asuntos operativos para evitar nuevas llegadas.
Sobre este punto, el inspector jefe indicó que, pese al incremento previo de las entradas, no recibió una alerta específica ni instrucciones para establecer un servicio extraordinario.
La juez abordó ayer otra de las ramas de la investigación. El teniente coronel indicó que la noche anterior a la gran oleada vio «seis barcos marroquíes en la zona límite del mar territorial». Eran, precisó, «dos interceptoras, dos patrulleros y dos barcos pequeños».
Se lo comentó a la delegación del Gobierno, indicando que creía que los buques estaban para prevenir la entrada de inmigrantes. Por su parte, el jefe de Seguridad Ciudadana, confirmó la presencia de buques «de la Armada de Marruecos» en la zona -sin poder determinar la distancia-, además de una fragata española.
La instructora ya cuenta con imágenes de en torno a 40 cámaras de la zona, aportadas ayer por la Guardia Civil, según le comunicó el mando interrogado. Ya era hora, vino a decirle la instructora, que estudiaba imponer un plazo perentorio.

