Publicado: octubre 22, 2026, 1:45 pm

Las estanterías vacías empiezan a convertirse en la estampa habitual de los supermercados del sur de Italia. La huelga de transportistas contra el encarecimiento del combustible, que cumple este jueves su séptimo día, está dejando a numerosos establecimientos sin productos básicos y amenaza con extender los problemas de abastecimiento al resto del país. Los bloqueos de carreteras y autopistas han interrumpido el reparto de mercancías y han llevado a algunos consumidores a acumular alimentos ante el temor de que la situación empeore.
El desabastecimiento golpea especialmente a Campania, Apulia, Calabria y Sicilia, donde los productos frescos empiezan a desaparecer de los supermercados. En Nápoles, Caserta y Salerno, los mostradores refrigerados están prácticamente vacíos y encontrar leche, huevos o carne se ha convertido en una tarea cada vez más complicada. La situación es especialmente crítica en Nápoles, que el diario italiano Corriere della Sera retrata como una ciudad «en tiempos de guerra«. Allí apenas quedan frutas y verduras, la pasta empieza a escasear y productos tan habituales en la cocina italiana como los tomates pelados o el puré de tomate han desaparecido de las estanterías. Hasta el papel higiénico se ha agotado y quien no madruga para comprar el pan corre el riesgo de quedarse sin él, una escena que recuerda a los tiempos de la pandemia.
La escasez empieza a dejarse notar fuera de estas regiones. En Termoli (Molise), la estanterías están parcialmente vacías y ya faltan frutas, verduras y algunos productos envasados. Los pequeños comercios resisten algo mejor gracias al suministro directo de productores locales, pero ahora a los problemas de distribución se suma el miedo de los consumidores. Según cuenta Sky TG24, muchas familias están haciendo acopio de pasta y otros alimentos de larga duración ante la posibilidad de que la huelga se prolongue. Por ahora, las reservas de los almacenes permiten mantener abastecidas estas secciones en buena parte de los establecimientos, aunque las compras preventivas están añadiendo presión a una cadena de suministro que lleva casi una semana bloqueada.
Una huelga que amenaza a toda la cadena alimentaria
Detrás de esta situación está la protesta de los transportistas italianos, que comenzó el pasado viernes como respuesta a la fuerte subida del precio del gasóleo. El encarecimiento del combustible, agravado por las consecuencias del cierre del estrecho de Ormuz, ha disparado los costes del transporte por carretera y de las explotaciones agrícolas. El gasóleo agrícola ha pasado de 0,85 a 1,62 euros por litro, mientras que el diésel en las gasolineras italianas alcanza los 2,29 euros por litro, según recoge ABC.
Desde el inicio de las movilizaciones, numerosos camioneros han bloqueado autopistas, carreteras y centros logísticos, especialmente en el sur del país, para reclamar medidas que alivien los costes del sector. Las consecuencias ya se notan mucho antes de que los productos lleguen a los supermercados: las cosechas se quedan sin distribuir, las fábricas tienen dificultades para recibir materias primas y algunas empresas se han visto obligadas a detener su actividad.
Según recoge La Vanguardia, en Sicilia, los almacenes se llenan de calabacines y berenjenas que no consiguen llegar a los mercados. En Campania, el problema afecta a uno de sus productos más reconocidos, la mozzarella de búfala. La leche no llega a las queserías de Caserta y algunas han tenido que suspender su producción, ya que disponen de un máximo de 60 horas para transformarla. El impacto económico también empieza a ser considerable: solo el sector del kiwi amarillo, sin ser el producto más popular, calcula pérdidas de 30 millones de euros en cinco días, según datos de Legacoop Agroalimentare.
Ni siquiera la industria de la pasta, uno de los grandes símbolos gastronómicos de Italia, ha escapado a los bloqueos. Rummo ha tenido que paralizar sus instalaciones y La Molisana ha reducido su actividad, ante las dificultades para mantener el ritmo habitual de producción y distribución.
Pero la crisis va más allá de los alimentos. La falta de combustible ha provocado colas en numerosas estaciones de servicio y los problemas de suministro han llegado incluso a los aeropuertos. Los de Crotone y Reggio Calabria se han quedado sin combustible para los aviones, mientras que el de Nápoles ha impuesto restricciones al repostaje. También se ha interrumpido el reparto de paquetes y correspondencia de Poste Italiane desde y hacia varias regiones del sur.
El Gobierno italiano acepta pagar «ya» las ayudas
El Gobierno de Italia ha aprobado este jueves un decreto para liberar «inmediatamente» ayudas al sector transportes y agrícola con las que aliviar el encarecimiento del combustible, unas medidas con las que pretende zanjar la huelga. «En estas horas hemos firmado un acuerdo con las asociaciones del transporte (…) No se trata de promesas, sino recursos que ya están llegando al sector. El Ministerio de Transportes ya ha empezado a pagar», ha afirmado en un vídeo la primera ministra, Giorgia Meloni.
Su Consejo de Ministros se reunió este jueves por la mañana para sacar adelante un decreto-ley, al que se recurre en situaciones excepcionales, con «disposiciones urgentes y medidas de apoyo a los sectores del transporte de mercancías por carretera, la agricultura y la pesca».
Lo más importante es la liberación «inmediata» de 480 millones de euros con los que las empresas de estos sectores contaban para el periodo entre marzo y agosto en forma de créditos fiscales sobre sus gastos en gasóleo y que permanecían bloqueados desde hace meses. «Las empresas recibirán en los próximos días un adelanto de estos créditos fiscales, cuyo importe cubriremos después íntegramente», ha explicado Meloni. Además, ha anunciado que los controles para este tipo de ayudas, dirigidas a alrededor de 32.000 compañías italianas, se llevarán a cabo «posteriormente» porque, subrayó, «quienes trabajan no pueden permanecer detenidos a la espera de la burocracia».
Otra medida aprobada, a petición de las asociaciones del sector transportes, es que se permitirá aplazar el pago de las cuotas de los contratos de ‘leasing’ o arrendamiento de vehículos. A esto hay que sumar 60 millones de euros como incentivo para abaratar en 45 céntimos de euro el litro de carburante agrícola, según anunció en una rueda de prensa el ministro de Agricultura, Francesco Lollobrigida, encargado de ilustrar el decreto.
A su lado, el viceministro de Infraestructuras y Transportes, Edoardo Rixi, resumió que el paquete, sobre todo, permite liberar los 500 millones de euros prometidos en créditos fiscales y precisó que, si la respuesta «ha tardado», ha sido para dar tiempo a algunas empresas con problemas técnicos para rellenar las solicitudes. Rixi también explicó que se adoptará el denominado «método español» que, según dijo, permite al transportista indicar la diferencia del aumento del gasóleo en la factura para que sea «repartida» con el que encarga el producto.
El ministro Lollobrigida aprovechó su comparecencia para tachar de «injustificados» los cortes en las carreteras de estos días por la huelga de transportistas ya que, denunció, han empeorado la crisis que ya atraviesan muchas empresas y que ahora han perdido parte de su producción perecedera. «Mi llamamiento es que en estas horas se permita a la mercancía del sur de Italia a llegar a la distribución para que nuestros ciudadanos puedan seguir comprándolos y a un modo accesible», pidió.
Sin embargo, las ayudas anunciadas hasta ahora no han conseguido poner fin a las movilizaciones. Aunque algunas organizaciones de transportistas de Sicilia han levantado los bloqueos, las protestas continúan en distintas regiones del sur del país, donde los camioneros siguen reclamando medidas que compensen el aumento de sus costes.
La tensión también se ha hecho notar en las carreteras. Según ha recogido este miércoles la prensa italiana, en Caserta algunos manifestantes han llegado a cortar los neumáticos de camiones para obligar a sus conductores a sumarse a la huelga, mientras que en varias autopistas se han colocado ruedas en mitad de la calzada para impedir el paso de vehículos pesados. Ante esta situación, las autoridades han denunciado a 71 personas e identificado a más de 1.300, además de desplegar escoltas para garantizar la circulación de camiones que transportan productos esenciales. El Gobierno investiga también la posible infiltración de grupos vinculados a la criminalidad organizada en algunos de los bloqueos.
Mientras tanto, los alcaldes de Nápoles y Bari han advertido de que la prolongación de la huelga podría agravar el desabastecimiento y afectar a otros servicios esenciales, como la recogida de basuras. Ambos han pedido al Ejecutivo que acelere las negociaciones para evitar que las ciudades queden paralizadas, mientras crece la preocupación por cuánto tiempo podrán resistir los supermercados si no se restablece el transporte de mercancías.
