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Doce horas de rescates sin cesar en la playa de Oliva: «Hemos salvado a vecinos con el kayak»

Publicado: octubre 20, 2026, 2:07 am

Actualizado Martes,
20
octubre
2026
–
00:00

María se rompe y se recompone cada poco. No está herida, sólo mojada. Se ha pasado desde las seis de la mañana con el agua por el pecho porque desde la seis de la mañana su casa estaba inundada. «Gracias a Dios estamos bien, que todo sean daños materiales, porque piensas en lo que podía haber pasado, en lo que les pasó a la gente en Valencia… En mis animales, que se han quedado allí y estarán muertos…» y el desconsuelo le vence de nuevo, como su padre, Julián Cavanillas, que llega con lo puesto y pensando en sus perros. Los dos se saben afortunados. Saben que esta dana deja tres muertos, dos en Oliva: una mujer de 79 años que no pudo salir de su casa y un hombre de 64 a quien le falló el corazón en el Eurocamping de esta localidad.

María ha llegado en camisón al centro polivalente de Oliva, donde ha conseguido lo más preciado: unos calcetines secos y unas zapatillas. Más de 200 personas pasaron por este centro donde Cruz Roja facilitó ropa seca, calzado y comida, una ración de macarrones y una manzana, a todos los rescatados que iban llegando e identificándose. Muchos en helicóptero, otros, los que tenían mascota, en camiones de la UME o de bomberos. Ancianos con el susto reflejado en la cara y muchos niños. Algunos tan pequeños que ni lo recordarán, otros sin zapatos, porque todo les pilló en la cama, pero con tiempo para coger la mochila del cole y el transportín con el gato.

«Nosotros estábamos en la mar», que es como en estas comarcas de La Safor y La Marina Alta le llaman a la casa de la playa. «Nos pilló con mi madre», se cuentan entre las vecinas conformen se van reconociendo. Se lo cuentan hasta a la alcaldesa, Yolanda Pastor, que va y viene pero siempre tiene un gesto de ánimo para cara vecino.

El ruido de los helicópteros no cesa porque no paran de traer a incomunicados, especialmente los vulnerables. A aquellos que necesitaban medicación o con enfermedades previas, les han trasladado en ambulancia a los hospitales para ser sometidos a reconocimiento.

El Centro Polivalente de Oliva que se convirtió en refugio.

El Centro Polivalente de Oliva que se convirtió en refugio.D. GONZÁLEZARABA PRESS

Ettien es suizo, pero tiene una casita en el camino de Marjaletes, a medio camino entre Oliva y Piles, donde estaba pasando dos semanas de vacaciones con su mujer y su hijo pequeño. «Habíamos oído las alertas, pero nunca nos había pasado algo así. Nos ha rescatado el helicóptero porque, desde ayer por la tarde, todo es agua. Mucha agua. Imposible llegar con un camión», cuenta mientras su hijo busca actividad. «Él es pequeño y no ha pasado miedo, porque el helicóptero ha sido una aventura… como Spiderman», cuenta mientras trata de buscar un taxi que les lleve a Valencia. Ya volverán. Él habla español, pero hay un buen grupo de alemanes que estaban en el camping Kikopark que fueron rescatados y que encontraron refugio en el centro, preparado para que pudieran pasar la noche si era necesario.

Atrapados… y rescatistas

Atrapados en la playa están aún Cristel y sus vecinos. El agua anegó la planta baja en la que viven, aunque a tiempo pudieron refugiarse en casa de su tía, dos pisos más arriba, e incluso llenarla de una veintena de vecinos que fueron rescatando. Al frente de la operación estaban Pepe Mayans y David Mestre, que es bombero en Benidorm. «Nos pusimos los trajes de neopreno y sacamos el kayak. Hemos salvado a varios vecinos de la calle con él, incluida una pareja de personas mayores que estaban durmiendo cuando les ha entrado el agua y no se habían enterado», relata.

El kayak con el que Pepe y David rescataron a sus vecinos.

El kayak con el que Pepe y David rescataron a sus vecinos.E.M.

Han sido muchos viajes acompañando a la UME. «Mi propia tía ha estado ocho horas sola y mojada en su casa, con los perros ahogados y subida en el capó del coche», añade Cristel. De momento, no tienen luz ni agua para ducharse o limpiar, pero sí comida para aguantar «uno o dos días», «aunque parece que el agua empieza a bajar», advierten casi sin cobertura. Lo que han perdido es parte de sus enseres y sus vehículos. El agua llegó al techo de los coches apartacados de la calle Isla de Sicilia, a pocos metros de la playa Oliva.

Para Abel y su pareja, no es la primera vez que viven esto. En el centro de Oliva ya estaban contactando con el seguro para ver cómo respondía por su caravana recién estrenada. «Somos de Torrent y ante las alertas, decidimos no volver por carretera porque decían que era peligroso. Y, mira, ha ocurrido aquí. En 2024 ya vivimos de cerca la dana, por eso ahora damos gracias».

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