Publicado: octubre 18, 2026, 6:07 pm

El miedo a que la violencia vuelva a encontrar espacio en el País Vasco ha regresado al debate político. La detención el pasado 26 de septiembre de dos miembros de la izquierda abertzale por terrorismo ha reavivado las alertas sobre la legitimación de la violencia en nombre de la soberanía vasca, en plena precampaña electoral. Ambos detenidos en Irún (Guipúzcoa) contaban con «información sensible» y personal sobre guardias civiles destinados en el País Vasco, un episodio que, unido a los altercados registrados el pasado viernes en Pamplona a raíz de un mitin de Vito Quiles, ha llevado a UPN a advertir del «resurgir de la kale borroka».
«Lo más aterrador es ver casos como este en el que se llega demasiado lejos, con información sensible y a saber qué intenciones por parte de proetarras muy radicales contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, servidores públicos que han luchado siempre por la libertad de todos», afirma la formación en un mensaje publicado en su cuenta de X. «Tenemos el deber moral como sociedad democrática de no olvidar, de recordar para que no vuelva a suceder». Del mismo modo señalan que «viene advirtiéndose en los últimos tiempos una radicalización de grupúsculos de la izquierda abertzale muy preocupante» y diagnostican que «el olvido y la amnesia colectiva», así como la «normalización de los homenajes y la exaltación a los terroristas en las calles o en las fiestas»cifradas en 374 actos de apoyo a ETA en 2025 y «el blaqueamiento de sus herederos políticos» [haciendo alusión a EHBildu] dificultan la erradicación de estos episodios «que recuerdan a tiempos pasados muy oscuros».
En la misma línea, la senadora de UPN y concejala del Ayuntamiento de Pamplona, María Caballero, ha advertido esta tarde de que se está «jugando con fuego blanqueando y justificando el mundo de ETA». «Cuando se está más preocupado por sacar a los presos de la cárcel que por resolver más de 300 asesinatos pendientes, los terroristas crecen», sentenció en su perfil personal de X.
El temor a que se normalice la violencia y a que el pasado vuelva a proyectar su sombra sobre el presente también ha encontrado eco en las Juventudes Socialistas de Euskadi (JSE-Egaz). La organización ha defendido en redes sociales una posición de rechazo frontal a cualquier forma de terrorismo. «Ni un paso atrás», reivindican, «frente al terrorismo, memoria, libertad y convivencia». Un mensaje que apela a la memoria de las décadas de violencia de ETA, una «barbarie», en palabras de UPN, cuyo recuerdo vuelve a ocupar el centro de la confrontación política.
Más contundente han sido los representantes de Vox en el Parlamento vasco. «Seguimientos, información sensible, armas… suena a ETA, prueba de que ETA sigue ahí… y en el Parlamento Vasco y sosteniendo al traidor Sánchez», dicen en su perfil de esta misma red social, «dejó de matar hace 15 años, pero sigue ahí, con idea de volver a matar».
Como informa Josean Izarra, dentro de la izquierda abertzale existen numerosos grupos y grupúsuclos en disputa por el liderazgo de las juventudes abertzales. Algunas de elllas apenas tienen cinco años de vida -como es el caso de Jardun-, pero la Ertzaintza les atribuyen numeroso altercados y agresiones recientes a ciudadanos españoles en municipios vascos.
