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No gana Rufián, se impone el plan confederal de Junqueras

Publicado: octubre 13, 2026, 6:07 am

Cuando el foco del análisis estaba puesto en el inminente regreso de Carles Puigdemont a Cataluña y en cuál sería el papel que va a desempeñar Junts a partir del 29-N en el Congreso, el disruptivo acuerdo entre ERC y Podemos para concurrir a las elecciones en alianza, su propia versión del Frente Amplio en contra del Frente Amplio de Ada Colau, devuelve a escena a Oriol Junqueras.

Las interpretaciones más inmediatas del movimiento de ERC y Podemos giran en torno al protagonismo de Gabriel Rufián, el político español que mejor conecta con el (sub)mundo digital y la (sub)cultura de las redes sociales, presentándolo como una victoria del «chico de Santako» sobre Junqueras. Nada más lejos de la realidad: en las maniobras de Rufián en las últimas semanas, y en la apuesta por aliarse con Irene Montero y Pablo Iglesias, están detrás Junqueras y Oriol López, los dos dirigentes que controlan orgánicamente ERC, partido en el que Rufián sigue siendo visto por los cuadros medios y las bases como un agente extraño, que da votos, visibilidad y ratos de diversión, pero que no es 100% de los suyos, ni independentista fetén.

La pretensión inicial de Rufián -recordemos, un invento político de Junqueras durante el procés para alistar en el independentismo a ciudadanos castellanoparlantes del área metropolitana de Barcelona- era liderar el Frente Amplio -con Colau, Mónica García, Montero, etc.- para mayor gloria personal de don Ganriel, pero se ha tenido que conformar con el acuerdo con Podemos para «salvar la cara» y el sueldo.

El resultado final es una confluencia táctica de cara al 29-N, pero que no parte de la improvisación, sino de la coherencia con la voluntad de Junqueras de hacer de ERC el referente de la izquierda soberanista en Cataluña. La «casa gran» de la izquierda a la izquierda del PSC, para dejar sin espacio a los Comunes de Colau y achicárselo a la CUP.

A diferencia de Junts, que sigue atrapado en el marco mental del procés y en recuperar una vía unilateral de choque con el Estado que no tiene hoy suficiente respaldo social en Cataluña, ERC entendió que el fracaso de 2017, que hundió al nacionalismo en una gran depresión, les obligaba a preparar una agenda de largo recorrido, para ir reconstruyendo la base independentista mientras se consiguen pequeños avances en el cambio de modelo de Estado. Un modelo pragmático a la escocesa, inspirado en el viejo lema de Pujol de «primero paciencia, después independencia», que pasa por articular mayorías en el Congreso que permitan impulsar una modificación de la Constitución en clave confederal y hacer posible el derecho a la autodeterminación mediante un referéndum.

En su determinación de avanzar por el camino confederal, aprovechando la presencia de Pedro Sánchez en La Moncloa, Junqueras, Pere Aragonès y Joan Tardà defendieron la confluencia en Cataluña con los Comunes y otras sensibilidades de izquierdas, incorporando como cabeza de lista por Barcelona a Elisenda Alamany y Joan Ignasi Elena como consejero de la Generalitat. Pero esta colaboración con otros partidos de izquierdas tenía un límite que Rufián quería traspasar el 29-N: diluir las siglas de ERC en el Frente Amplio. Ahí Rufián se topó con el no de la dirección republicana y un aviso: el ex consejero Oriol Romeva podía reemplazarlo en caso de rebelión.

Al final, el acuerdo con Podemos permite a ERC mantener su identidad y a Rufián aparentar que ha ganado un pulso a Junqueras y seguir en el Congreso con una lista de ERC nueva, tras cuatro años de choques con Teresa Jordà, Pilar Vallugera y Francesc-Marc Álvaro, y continuar en el faranduleo político-mediático en la Villa y Corte, junto a Sarah Santaolalla, Vito Quiles, Pablo Iglesias y otros.

Rufián es un instrumento para ERC en Madrid, ya que le conecta con la izquierda radical española, y ERC es un instrumento para Rufián. Y así va a seguir siendo mientras las dos partes se beneficien. Junqueras y la cúpula republicana, entretanto, se alían con los referentes del 15-M para que en el escenario español que salga del 29-N ERC desempeñe un papel determinante en la oposición confederal al Gobierno de PP y Vox, mientras que, en el escenario catalán, donde Salvador Illa se hunde en los sondeos, ERC desactive a los Comunes y amenace al PSC. No obstante, esta operación tiene aún que resolver la incógnita sobre la respuesta del electorado independentista tradicional de ERC, que sociológicamente se parece más al Junts que al de Podemos, ante el abrazo electoral con Iglesias. Son tiempos convulsos y extraños, especialmente en la izquierda y el independentismo, así que todo puede pasar.

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