Publicado: octubre 10, 2026, 8:07 am
Oriol Junqueras continúa deseando que Gabriel Rufián sea el candidato de ERC a las elecciones generales, por una estricta razón de conveniencia: es el que mayor apoyo popular recibe y el que mejores resultados garantiza. Pero el presidente de los republicanos baraja varias opciones por si su actual portavoz en Madrid acaba desertando del partido que lo alumbró políticamente para implicarse de algún modo en el Frente Amplio de las izquierdas.
Según confirman fuentes de ERC a EL MUNDO, los movimientos de la dirección del partido independentista son varios. El primero ha sido garantizar la inclusión en las listas del diputado Jordi Albert, un cargo muy próximo a Junqueras que el presidente del partido ya sopesó como relevo de Rufián en el primer semestre de 2025, tal y como reveló este diario, aunque acabó abortando la maniobra.
Albert está recogiendo los avales para ser incluido en la candidatura como representante de la comarca del Baix Llobregat, lo que le asegura figurar en uno de los puestos de partida de la lista de Barcelona.
Si la marcha de Rufián se consumase, la dirección de ERC podría variar su posición para convertirlo en cabeza de lista. Aunque la confección de la candidatura se elabora en base a una suerte de primarias comarcales, la designación del número uno de la candidatura puede ser adoptada por la Ejecutiva del partido en última instancia.
A esta misma potestad se aferra ERC para valorar otra plausible alternativa a Rufián. Según relatan varias fuentes de la formación republicana a este periódico, el presidente de ERC contempla también a Raül Romeva como candidato. Ambos mantienen una granítica relación desde que compartieron cautiverio por la organización del referéndum del 1-O, de la que Junqueras formó parte como vicepresidente del Govern y Romeva, como consejero de Exteriores.
¿Por qué no está recogiendo entonces avales Romeva para quedar ya inscrito en las listas? Fundamentalmente, porque está inhabilitado para el ejercicio de cargo público y su eventual designación sólo sería posible cuando el Tribunal Supremo haya hecho efectiva la aplicación de la amnistía. Los tempos deberían encajar y Romeva podría ser designado candidato por la Ejecutiva del partido antes de que expirase el plazo para la presentación de candidaturas.
Tanto el perfil de Albert como el de Romeva cumplen el requisito básico de ser figuras muy cercanas a Junqueras, pero también el de ser perfiles en los que el discurso social cohabita con el soberanista. Albert, actual portavoz adjunto de ERC en el Parlament, es el responsable del partido en temas educativos o en la relación con los sindicatos. Por su parte, Romeva inició su carrera política en la extinta ICV, la formación ecosocialista que formó parte de los tripartitos que gobernaron Cataluña hasta la llegada de Artur Mas al poder.
Tanto Albert como Romeva cuentan con un apoyo interno importante, paradójicamente mucho mayor que el que atesora Rufián, que se encuentra enemistado con la inmensa mayoría del actual grupo parlamentario de ERC en el Congreso y que tampoco cuenta con la simpatía de muchos otros cuadros del partido por haber primado su proyecto personal al colectivo para ofrecerse como candidato de las izquierdas estatales, y por haber descuidado totalmente la defensa del proyecto independentista en Madrid para abordar, únicamente, aquellas cuestiones que mejor lo proyectaban como dirigente de ámbito nacional.
Esa circunstancia también ha conducido a continuos enfrentamientos entre las fuerzas independentistas en Madrid, siendo Junts el objetivo preferido de las críticas de Rufián, incluso por encima de Vox y el PP. Como ha reconocido en innumerables ocasiones Rufián, «condenar al ostracismo» a los de Puigdemont es su objetivo prioritario.
Esa estrategia choca con la voluntad de reconciliación entre las dos principales fuerzas independentistas catalanas que intentó activar Junqueras durante una reunión mantenida con el líder de Junts que tuvo lugar en enero de 2025 en Waterloo y en la que ambos se comprometieron a encetar «una nueva etapa que contribuya a recuperar la fuerza y la iniciativa del movimiento independentista».
Tanto Albert como Romeva facilitarían ese reencuentro. El ex consejero de la Generalitat ya fue visto como un hombre de consenso durante el procés, lo que lo llevo a encabezar la candidatura de Junts pel Sí -que aglutinaba a CDC y ERC- en las elecciones plebiscitarias de 2015.
En el caso de acabar llegando a un acuerdo con Rufián para que repita como candidato, la inclusión de Albert en las listas permitiría a Junqueras tener infiltrado en Madrid a un hombre de su máxima confianza para fiscalizar a su actual portavoz de ERC en el Congreso.

