Publicado: septiembre 9, 2026, 8:12 am

Si la economía de Ceuta fuera un cuerpo, su puerto -que vigila el Estrecho de Gibraltar desde una posición privilegiada en África- sería su sistema respiratorio. Igual que no se puede vivir sin aire, la ciudad autónoma no podría funcionar sin las 2,5 millones de toneladas de mercancías que pasan por sus muelles y dársenas cada año. El agua potable, la gasolina, los alimentos, el cemento o las medicinas no podrían llegar a una ciudad que depende casi por completo de la Península. También es la vía principal que tienen los ceutíes de entrar y salir de su ciudad. No en vano, Ceuta está rodeada por Marruecos, de un lado, y por el Mediterráneo, por el otro.
Quizá por ello, la decisión del Gobierno de establecer un campamento temporal para acoger a más de 1.000 migrantes en las instalaciones ha sido recibida con suspicacias en la ciudad autónoma. La autoridad portuaria de Ceuta, los vecinos y la patronal se han opuesto a que se coloquen las carpas, mientras el Ejecutivo arguye que el resto de escenarios alternativos que se han propuesto han sido rechazados.
Además, el puerto de Ceuta se beneficia de un negocio en auge que se ha convertido en una importante fuerte de ingresos en los últimos años. Su geografía estratégica y su régimen fiscal más beneficioso le permiten ejercer un papel de gasolinera del Estrecho. Esa función de lugar de repostaje de grandes buques, conocida como bunkering en el argot naval, creció el año pasado un 46% hasta situar a Ceuta como el cuarto puerto del país por tonelaje en este segmento.
«Todos los puertos españoles son infraestructuras críticas, pero el de Ceuta es esencial para la propia ciudad», resume Nuria Lacaci, secretaria general de la Asociación de Cargadores de España (ACE), el lobby de las empresas que contratan transporte de mercancías. «Tiene una relevancia estratégica clave, por una parte por su ubicación en el estrecho de Gibraltar y mucho más importante por la función directa que tiene en el abastecimiento y la conectividad de la ciudad autónoma», añade.
De ahí que Lacaci considere que cualquier uso ajeno a sus funciones «debería ser excepcional y reversible». «Tiene que tener una evaluación rigurosa de la seguridad, sobre accesos, conectividad y la normal explotación del puerto. Debe seguir funcionando en condiciones óptimas», señala la experta. «Todo lo que no sea eso va a encarecer las mercancías», añade.
Un puerto pequeño, pero en auge por el ‘bunkering’
El puerto de Ceuta es uno de los más pequeños por volumen de tráfico del país. De las 28 autoridades portuarias que hay en España, Ceuta ocupa la posición número 25 en volumen de mercancías con apenas 2,5 millones de toneladas el año pasado. Sin embargo, es el puerto donde más creció el tráfico el año pasado tras incrementarse un 36,8%.
«No transita mucha mercancía, es verdad, pero es que la importancia estratégica y económica es muy superior. Tiene este papel de abastecimiento, conectividad, conexión y suministro de combustible. No se le puede valorar únicamente por el volumen de mercancías que transita», sostiene la presidenta de la ACE.
La principal mercancía que transita por el puerto de Ceuta son los graneles líquidos, en este caso, productos petrolíferos para suministros. El año pasado se movieron 960.000 toneladas de este producto, lo que supone un 40% del tráfico del puerto. «Esto lleva aparejado un conjunto de instalaciones de almacenamiento y de suministro de este tipo de mercancías dentro del recinto portuario. Con las precauciones y medidas de seguridad que deben tener este tipo de combustibles», desliza Lacaci.
Muy vinculado con esto, está el negocio de avituallamiento de combustibles líquidos, que movió el año pasado 804.443 toneladas, un incremento del 46% respecto a 2024. Ceuta es ya el cuarto puerto del país con más actividad de este tipo, por detrás de Bahía de Algeciras (2,98 millones de toneladas), Las Palmas (2,6 millones) y Barcelona (1,4 millones). La memoria anual de la autoridad portuaria apunta a que de los algo más de 10.000 navíos que pasaron por el puerto de Ceuta en 2024, uno de cada cuatro lo hizo para repostar combustible.
«El estrecho es un punto clave de bunkering, es como una gasolinera donde hay mucha autovía», señala, por su parte, Alberto Camarero, catedrático en Ingeniería del Transporte, Territorio y Urbanismo por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). «Existía mucha demanda, apostaron por ello y ha subido bastante», añade. De hecho, la autoridad portuaria ha ejecutado obras recientemente para ampliar la capacidad de acoger a barcos de mayor tamaño.
Además, las grandes disrupciones que se han vivido en el tráfico marítimo en los últimos años -la pandemia, la guerra de Ucrania, el cierre del canal de Suez o, ahora, el cierre del Estrecho de Ormuz- han beneficiado a este puerto y a otros de España. «Al final, son más millas náuticas, más tiempo de tránsito… por eso ha crecido tanto y seguirá creciendo», concluye Lacaci.
