Publicado: junio 30, 2026, 3:14 pm
Lo último que recordábamos de Jannik Sinner, indiscutible número 1 del mundo del tenis, en un Grand Slam fue su derrota contra Juan Manuel Cerúndolo en Roland Garros, el hermano con menos ranking de los ‘Cerúndolos’. Sus problemas físicos, el calor de París y su terror a los quintos sets provocaron que el argentino protagonizara la mayor sorpresa de esta edición. Mientras, lo último que recordábamos de Sinner en Wimbledon, el del año pasado, fue que una inoportuna lesión de Dimitrov le salvó de una más que probable eliminación en octavos de final.
Finalmente el italiano se coronó en Londres hace un año –una vez pasado el susto contra el búlgaro– por lo que este lunes reapareció en la hierba británica para comenzar su defensa del título. Y de nuevo han aparecido las dudas. El rival era un buen tenista, sin duda, pero no uno de tronío con el nivel suficiente como para poner en tales apuros al mismísimo Jannik, quien parece no tener rival sobre el papel mientras Alcaraz esté fuera de combate.
El italiano saltó a la pista central del All England atenazado, sin lograr imponer su ritmo y mucho menos sus golpes. Al otro lado de la red, el serbio Kecmanovic, que habitualmente se crece ante rivales superiores que copan los primeros puestos de la clasificación ATP y que ayer no iba a vender precisamente barata su derrota. Y lo demostró desde el primer set.
El serbio respondía sin ningún complejo a los peloteos largos que proponía Sinner. Obviamente, cuantos más golpes tuviera el punto, más opciones tenía de llevárselo el número 1, ya que es más contundente desde el fondo de la pista y posee golpes más definitivos. Aun así, en el noveno juego el serbio encontró un hueco en el servició del italiano y consiguió el ansiado break que, a la postre, fue definitivo en la primera manga.
Ahí pudieron aparecer las dudas de Sinner. Verse por detrás en un Grand Slam nunca es sencillo a pesar de ser muy superior a tu rival. ¿Reaparecerían los fantasmas en la mente de Jannik? El italiano no dio opción a que esa pregunta sobrevolara el All England Club. Rápidamente cogió ventaja y se hizo con el segundo set. Todo parecía indicar que el partido había muerto ahí pero el tenis es tan maravilloso que siempre se guarda opciones para ambos jugadores y sorpresas para los aficionados.
La tercera manga se guardaba un susto en forma de caída para Sinner y un punto maravilloso (seguramente el mejor de la primera jornada de Wimbledon) que permitió a Kecmanovic seguir vivo en el tie-break. El italiano resbaló de forma fea y se levantó dolorido de la cadera y la pelvis. Afortunadamente la lesión no llegó a producirse pero por unos momentos se temió lo peor en la central londinense. Una vez llegados al desempate, el serbio se inventó un punto mágico para salvar una bola de set en contra y acabar llevándose el tercer parcial.
Pero ahí, cuando peor se ponen las cosas, salió el mejor tenis de Sinner que coincidió también con la decadencia física de Kecmanovic. El cuarto y el quinto set fueron del transalpino desde el principio hasta el fin. Una victoria de las que alimentan la confianza de un tenista y ayuda a eliminar fantasmas y maleficios como el del quinto set para. Del vértigo de poder caer en primera ronda a esperar al portugués Nuno Borges. Sinner irá creciendo en el torneo, seguro, y sería sorprendente no verlo en la gran final.
