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SpaceX puede ser una gran empresa, pero ¿una mala compra para el pequeño inversor?

Publicado: junio 6, 2026, 10:08 am

A 1,77 billones de dólares de valoración, SpaceX cotizará a 110 veces sus ventas anuales. Independientemente de lo que se opine sobre Elon Musk, su compañía de cohetes es una gran empresa, pero el debate en las mesas de operaciones es si pagar ese precio convierte la mayor salida a bolsa de la historia en una trampa de manual para el inversor minorista. Valtteri Ahti, estratega jefe de la gestora nórdica Evli, cree que «la valoración actual solo se sostiene bajo un escenario futuro muy lucrativo». Con unos ingresos estimados de 18.500 millones de dólares en 2025 y una capitalización próxima a 1,77 billones, SpaceX puede ser una compañía única en cohetes y satélites, pero el precio exige que casi todo salga bien.

El precio ya descuenta Marte

Adquirir acciones en el debut de este verano exige que el cohete Starship sea un transporte comercial masivo inmediato, que los centros de datos orbitales solares reemplacen a los terrestres y que el turismo a Marte sea rentable ya. Todo ello sigue siendo, por ahora, una promesa. Se anunciaron cuatro fechas de llegada a Marte que no se cumplieron. El año pasado se preveían 25 vuelos de Starship, de los cuales, solo se ejecutaron cinco. Nada de esto invalida el proyecto tecnológico, pero obliga a aplicar un descuento de realidad antes de comprar en máximos históricos de valoración privada.

Nadie duda de que SpaceX pueda ser una máquina de ganar dinero. Ha reducido el coste de poner un kilogramo en órbita de los 15.000 dólares a menos de 1.000, controla más del 80% de los lanzamientos de Estados Unidos y su red Starlink supera los 10 millones de suscriptores internacionales. El negocio satelital es real y altamente rentable, generando 11.000 millones de ingresos en 2025 y un beneficio operativo de 4.400 millones, generando un incremento del 120% respecto al año anterior. Sin embargo, la unidad aeroespacial devoró 3.000 millones en desarrollar Starship solo en 2025, demostrando la enorme quema de caja estructural del negocio.

El riesgo está en la mecánica

Cuatro de los organismos más influyentes del mundo financiero, el Nasdaq, el S&P 500, el FTSE Russell y el CRSP indexes, han modificado de urgencia sus normativas. Permitirán que SpaceX entre en sus selectivos de forma casi inmediata tras su debut. Algo sin precedentes históricos que altera las reglas de juego. Los fondos indexados, que es donde la gran mayoría de los ciudadanos tiene invertidos sus ahorros, estarán obligados por ley a comprar acciones de SpaceX el mismo mes de su debut. Sin análisis previo, sin negociación y al precio de salida que fije la escasez. Los más de 500.000 millones de dólares que replican pasivamente el Nasdaq entrarán en tromba de forma automática el día uno.

De esta forma el «truco» de la operación reside en el volumen de acciones que se ponen en circulación. SpaceX planea lanzar un free float minúsculo, de apenas entre el 5% y el 10% de su capital total. La combinación de una demanda millonaria y obligatoria por parte de los fondos indexados con una oferta de acciones escasa provocará que el precio se dispare artificialmente de forma inmediata, independientemente del valor fundamental de la empresa. Es la misma trampa técnica que se vivió en 2023 con VinFast, cuyo precio escaló un 700% en pocos días por cotizar con apenas un 1% de acciones libres, dejando atrapados a miles de minoristas que hoy arrastran pérdidas del 95% de su dinero.

La documentación registrada ante la SEC revela que, tras la oferta, Elon Musk retendrá el 91,6% de las acciones Clase B y el 82,4% del poder de voto total. SpaceX será una «empresa controlada» y no estará obligada a tener consejeros independientes ni comités de retribución. Tampoco pagará dividendos en efectivo en un futuro próximo, ya que retendrá el 100% de la caja para financiar su expansión.

La jugada maestra llegará en diciembre

Vencerá el periodo de bloqueo de 180 días de los grandes inversores y coincidirá con el rebalanceo trimestral del Nasdaq. Si el porcentaje en circulación supera el 20%, los fondos pasivos estarán obligados a volver a comprar de forma masiva, permitiendo a los insiders colocar sus participaciones multimillonarias a unos compradores institucionales que no tienen capacidad legal para negarse. 

Es una arquitectura que, según el analista Franco Macchiavelli, está diseñada para beneficiar a sus accionistas de referencia antes que a cualquier minorista. Una estrategia prudente consiste en quedarse al margen del debut, esperar a que el efecto mecánico de la escasez se disipe en diciembre y vigilar el comportamiento en los días posteriores. Mientras el gigante aeroespacial acapara las portadas, el mercado ya busca exposición colateral en empresas del mismo ecosistema que cotizan con valoraciones más racionales. 

Competidores directos de lanzamientos medianos como Rocket Lab han reaccionado escalando con fuerza en abril hasta tantear máximos históricos en la resistencia de los 94 dólares. Firmas con alianzas estratégicas de despliegue satelital como AST SpaceMobile consolidan su tendencia alcista de largo plazo, mientras que EchoStar se posiciona como el vehículo más directo del parqué tras haber vendido espectro radioeléctrico a SpaceX por 17.000 millones a cambio de acciones directas antes de la OPV. 

El sector aeroespacial cotiza con una fuerza alcista indiscutible que puede capturarse de forma diversificada a través de vehículos como el ETF UFO, que se mantiene con solidez por encima de su media móvil de 200 sesiones. El análisis de Franco Macchiavelli concluye que «si las reglas se reescriben para una sola empresa y los índices se ven condicionados antes de su debut, la duda no es si SpaceX vale lo que se pide, sino quién pagará esa diferencia cuando llegue el momento de liquidar posiciones». SpaceX ha fijado un precio de 135 dólares para los 555,56 millones de títulos que ofrecerá en su salto al parqué, lo que le permitirá levantar 75.000 millones de dólares en la mayor salida a bolsa de la historia, situando la valoración final de la compañía aeroespacial en los 1,77 billones de dólares bajo el símbolo SPCX.

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