Publicado: mayo 16, 2026, 6:04 am

Llevaba meses aspirando sin disimulo a liderar a los laboristas del Reino Unido y finalmente ha dado el paso para intentarlo. Después de días de especulación, Wes Streeting renunció como ministro de Sanidad. Dice que ha perdido la confianza en Keir Starmer y pide convocar ya una elección interna para reemplazar al todavía primer ministro.
«Donde necesitamos visión, tenemos un vacío. Donde necesitamos dirección, tenemos deriva», dice Streeting en una carta a Starmer. El ya exministro llama a una batalla de liderazgo que es «una batalla de ideas, no de personalidades o pequeño fraccionalismo». No nombra a Andy Burnham, pero, como señala BBC News, parece aceptar que el alcalde de Manchester estará en la pelea.
Si bien Streeting cuenta con el apoyo del ala más centrista y derechista dentro del Partido Laborista, la decisión final en una contienda por el liderazgo recae en los miembros de base del partido que pagan cuotas y que no son parlamentarios. Las bases son más de izquierdas que el exministro, así que tendría alguna posibilidad frente a Starmer pero muy pocas frente a otro candidato «más laborista» como, por ejemplo, Burnham.
Además, este mismo viernes Streeting ha hecho un movimiento que le resta puntos. Ha respaldado a su principal oponente, Andy Burnham, en su lucha por conseguir un asiento en el Parlamento que le permita presentarse a una eventual contienda contra Starmer. Streeting ha dicho en una publicación en X que «necesitamos a los mejores jugadores, y no hay duda de que Andy Burnham es uno de ellos». Sin embargo la lucha por reemplazar al primer ministro puede aún durar meses, y Burnham necesita aún ganar el puesto parlamentario en unas nuevas elecciones que, como muy tarde, pueden convocarse en septiembre.
Ambicioso y poco izquierdista
Considerado uno de los comunicadores más eficaces del Partido Laborista, Streeting tiene, desde hace meses, la no disimulada ambición de liderar al laborismo. No se lo ha ocultado a Starmer. Ya antes de la presente crisis, le dijo al primer ministro que estaba preparado para una contienda por el liderazgo si ésta tuviera lugar.
A finales de 2025, fue acusado de conspirar contra Starmer y él calificó aquel señalamiento de «tonterías contraproducentes». Ese año expresó su preocupación por la posibilidad de perder su escaño en las próximas elecciones porque algunos votantes se habían alejado del Partido Laborista a causa de los acontecimientos en Oriente Próximo.
De 43 años, Streeting es diputado por Ilford North desde mayo de 2015. Tras la victoria del Partido Laborista en 2024, Starmer le nombró ministro de Sanidad, el cargo que ahora ha dejado. Antes, ocupó los cargos de secretario en la sombra para la pobreza infantil, ministro en la sombra de Educación y secretario en la sombra del Tesoro.
Los abuelos: el ladrón y el conservador
Se describe a sí mismo como «un político atípico». Streeting proviene de una familia de clase trabajadora. Hijo de padres adolescentes, se crió en una vivienda social en el East End de Londres, cuenta en su perfil en la web de los laboristas. Fue el primero de su familia en graduarse de la universidad y para lograrlo se tuvo que costear los estudios trabajando.
En su libro de memorias, One Boy, Two Bills and a Fry Up, publicado en 2023, Streeting habló de la influencia de sus dos abuelos. Ambos se llamaban Bill, pero eran como la noche y el día. Su abuelo materno estuvo en prisión por robo a mano armada y su abuelo paterno era un conservador tradicional de clase trabajadora que sirvió en la Marina Real durante la Segunda Guerra Mundial.
Fue el segundo abuelo, miembro del Partido Conservador, quien más le influyó. «Él era el abuelo al que me sentía más cercano», dijo al Financial Times en 2022. De hecho, Streeting es, en cierto modo, centrista. O de otro modo, representa al ala más derechista del Partido Laborista.
Anglicano y gay
Streeting es anglicano y gay. Salió del armario pronto, durante su época universitaria, cuenta The New York Times. En más de una ocasión ha hablado sobre las dificultades iniciales que tuvo para conciliar su religión y su sexualidad.
La política le interesó desde muy joven. Se unió al Partido Laborista con sólo 15 años. Mientras estudiaba historia en el Selwyn College de Cambridge, fue líder del sindicato estudiantil de la universidad y, posteriormente, presidente del sindicato estudiantil nacional. Tras graduarse, trabajó en el sector sin ánimo de lucro, centrándose en temas como la desigualdad.
Ya en la política, Streeting trabajó en el gobierno local del distrito londinense de Redbridge. En 2015 se convirtió en miembro del Parlamento, representando a Ilford North en el Gran Londres. Hizo campaña para que el país permaneciera en la Unión Europea, como recuerda The Guardian. Presume de ser un diputado franco: «No siempre estarán de acuerdo conmigo (nunca hay que confiar en los políticos que solo dicen lo que uno quiere oír), pero siempre sabrán cuál es mi postura».
Un cáncer con 38 años
En mayo de 2021, a Streeting le diagnosticaron un cáncer de riñón. Tenía 38 años. Hizo un parón para recibir el tratamiento. Le extirparon el riñón con éxito y regresó a Westminster en julio de ese mismo año.
En 2024 los laboristas ganaron las elecciones de manera aplastante y el acabó siendo ministro, pero a punto estuvo de no ser ni diputado. Streeting ganó su escaño en Ilford North por un margen de sólo 528 votos respecto a un candidato independiente que basó su campaña en el genocidio israelí en Gaza.
El caso es que ganó su asiento en el Parlamento y Starmer le nombró ministro de Sanidad. La experiencia de su cáncer, cuenta, ha influido en su labor ministerial. Ahora que deja el ministerio, ¿puede hacer un buen balance?
¿Su amigo Mandelson?
Por un lado, los datos oficiales muestran que los hospitales han reducido algunas de las listas de espera del Servicio Nacional de Salud y ha aceptado aumentos salariales para los médicos residentes. Del otro, pese a esas subidas de sueldo, ha tenido una relación difícil con la Asociación Médica Británica, a la que acusa de comportarse como un «cártel» y, además, ha recibido críticas de la izquierda laborista por sus inclinaciones hacia la privatización del sector.
Esos críticos le recuerdan también sus vínculos con Peter Mandelson, figura influyente en el ala derecha del laborismo, que fue destituido como embajador británico en Washington por su amistad con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Este año, Streeting aseguró que nunca fue amigo íntimo de Mandelson: «Nos veíamos para cenar, en promedio, una vez al año, en reuniones de grupo. Me ofreció consejos». Según contó, «lo conocía, pero no bien, y ahora me preocupa que prosperara en nuestra cultura política».
