Publicado: mayo 11, 2026, 4:07 am

La izquierda alternativa renuncia a nacionalizar… la campaña. La estrategia de Antonio Maíllo para estas elecciones en Andalucía está preservando a toda costa el enfoque autonómico y rehúye contaminarse con la refriega política del Congreso y el toma y daca habitual entre el Gobierno y la oposición. Esto ha implicado asumir todo el protagonismo político sobre sus espaldas y sacrificar el empuje que pudieran dar sobre el terreno a la coalición Por Andalucía tanto los ministros de Sumar, como la todavía referente del socio minoritario en el Gobierno, Yolanda Díaz.
El resultado está siendo una campaña con marcado acento andaluz y descafeinada en cuanto al desfile de figuras nacionales del universo Sumar por los principales actos de Por Andalucía. El candidato a la Junta apenas hará dos apariciones netamente de campaña con ministros de Sumar en estas semanas. Y en ninguno de esos dos mítines estará la vicepresidenta segunda del Gobierno, que acudirá el miércoles a Cádiz con una agenda propia.
Es cierto que Maíllo y Díaz coincidieron en Málaga en la manifestación organizada por los sindicatos CCOO y UGT con motivo del Primero de Mayo. Pero allí se mezclaron con la candidata del PSOE, María Jesús Montero, y la también socialista ministra portavoz y de la Seguridad Social e Inclusión, Elma Saiz. Un verdadero acto como tal no se ha producido y tampoco va a tener lugar.
Por Andalucía ha apostado más por la dispersión de los ministros por diferentes puntos de Andalucía que por la concentración en un mismo mitin. Esto ha propiciado que, a diferencia del resto de candidaturas, no se ha organizado un verdadero acto central de campaña durante este pasado fin de semana. Como sí han hecho los principales partidos. Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo han tenido un papel protagonista en los actos del PSOEy del PP.
De los cinco ministros de Sumar, sólo Mónica García no tiene actos. Es cierto que ahora con la crisis del hantavirus parece obvio, porque tiene mucho trabajo, pero antes de que surgiera este problema con el virus tampoco estaba organizado. Así que no se ha alterado ningún plan.
Sí han pasado o pasarán por Andalucía los demás. El portavoz de Sumar y titular de Cultura, Ernest Urtasun, estuvo en la primera semana por la provincia de Málaga. No coincidió con Maíllo, que sólo hará actos con el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, que es la figura política emergente en este espacio y deseada para ser el próximo candidato, aunque él no quiere; y con la titular de Juventud e Infancia, Sira Rego, que es la única ministra que pertenece al sector de IU. Los mítines conjuntos serán los próximos 13 y 14 de mayo en Málaga y Córdoba, es decir, en el sprint final en busca del voto de los andaluces.
No obstante, Rego ha tenido más protagonismo que ese acto que se celebrará el 14. Ha hecho campaña o va a hacerla en las provincias de Granada, Cádiz y Sevilla y hace doblete de apariciones en Córdoba.
El distanciamiento de Maíllo con los ministros, salvo las contadas excepciones, tiene dos lecturas. Una, que le permite mantenerse en todo momento dentro del enfoque andaluz y sin salirse de los grandes temas que está planteando: la sanidad, la educación y la vivienda; y, por supuesto, la crítica a la gestión de Juanma Moreno en estos años. Sin distracciones nacionales y al margen de los problemas del Gobierno.
La segunda lectura es que Maíllo puede marcar así más distancias con el Gobierno de España. Esto le permite cubrir uno de los flancos débiles por donde puede perder voto en favor de su gran rival en el espacio, Adelante Andalucía, que tiene una línea crítica con el PSOE y que lleva por bandera no querer gobernar en coalición con los socialistas. Es una seña de identidad que le permite disputar el voto protesta contra el Ejecutivo y que paradójicamente le lleva a pelear también el voto con la derecha entre quienes desean castigar a Sánchez.
Con este alejamiento del Gobierno y de sus figuras, Maíllo también combate la idea de que Por Andalucía tiene dependencia de Madrid, frente a un Adelante que hace de su obediencia andaluza y de su identitarismo regional otro de los puntos fuertes para pedir el voto. Para crecer se empieza taponando las fugas.
