Publicado: abril 30, 2026, 8:07 am

Indra pisa fuerte en 2026 con un balance que saca brillo a los principales indicadores de su negocio que ya batieron récord en el último ejercicio. La multinacional de defensa y tecnología cosechó en el primer trimestre un beneficio neto de 76 millones de euros, un 28% más que hace un año, tras ingresar 1.334 millones, un 14% más. Según el balance remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el primero con Ángel Simón en la presidencia, la compañía elevó su cartera por encima de los 20.000 millones (20.334 millones) a cierre de marzo e impulsó su contratación en 2.856 millones, pulverizando así los registros comparables del año anterior.
Según el comunicado enviado al regulador antes de la apertura bursátil, la cotizada reitera todos los objetivos financieros trazados para 2026, del que espera ingresos por encima de los 7.000 millones, un EBIT superior a 700 millones y más de 375 millones de flujo de caja libre. «Los resultados del primer trimestre reafirman nuestro compromiso con el guidance del año. Estamos enfocándonos plenamente en el desarrollo de la huella industrial, el impulso de acuerdos estratégicos y apalancándonos en nuestras capacidades tecnológicas para cumplir nuestros compromisos con los clientes. Una vez más, seguimos cumpliendo con el Plan Estratégico ‘Leading the Future’ y estamos trabajando en la definición de la nueva fase “Scale Up» ha defendido su primer ejecutivo y consejero delegado, José Vicente de los Mozos, antes de presentar sus resultados a los inversores.
Con más detalle, Indra mejoró sus ingresos en todas las divisiones, con especial énfasis en Defensa -275 millones, un 33% más-, Espacio -89 millones, cinco veces más por la integración de Hispasat e Hisdesat– y ATM (tráfico aéreo) -138 millones, un 17% más-. También creció, en menor medida, en sus negocios de Movilidad -80 millones, un 1,2% más- y en su filial Minsait -752 millones, un 1,3% más-.
Estos resultados dan ‘carpetazo’ a la etapa de Ángel Escribano al frente de la compañía, cuyas riendas soltó el 2 de abril como consecuencia del cisma abierto con el primer accionista -la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)- que, por otro lado, paralizó la compra de su negocio familiar, EM&E. Es, a su vez, el punto de partida con el que parte el tándem Simón-De los Mozos para reconducir la compañía llamada a liderar la industria de defensa española tras fracasar su anhelada fusión y enfriar la imparable subida en bolsa que protagonizó en 2025.
En el plano operativo, Indra sigue encomendando a Minsait el motor de las ventas. Pues de esta división dependen el 56% frente al 38% que genera su otra gran pata, la de ‘Aerospace & Defence’. Distinta fotografía muestra la cartera, donde más de la mitad -en torno a 15.00 millones- obedecen a pedidos de Defensa y Espacio, haciendo justicia a su rol de catalizador de los contratos públicos del sector.
Noticia en ampliación…
