Publicado: mayo 16, 2026, 12:52 pm
El intento de adelantar 40 días el final del ciclo escolar 2025-2026 expuso la necesidad de hacer lo necesario para garantizar, no solo el cumplimiento —sin interrupciones— de cada año lectivo, sino de las trayectorias educativas de los alumnos, desde que inician el preescolar hasta que concluyen una carrera universitaria, así como mejorar los ambientes que hacen posible el proceso de aprender, señalan expertos.
Además, indican que el elefante en la sala es que está por concluir el tercer ciclo escolar de la llamada Nueva Escuela Mexicana y se sabe muy poco de los resultados de su implementación.
De acuerdo con la directora de Monitoreo de Indicadores Educativos de Mexicanos Primero, Teresa Gutiérrez Cortés, el frustrado intento de modificar el calendario escolar dejó una lección muy importante: en educación, ninguna decisión puede estar por encima del interés superior de la niñez.
Además, abrió una discusión que el país debe abordar con más seriedad y tiene que ver con cuánto tiempo efectivo de aprendizaje están perdiendo los alumnos y cuáles son sus consecuencias en su trayectoria educativa.
“Lo relevante es el tiempo efectivo de aprendizaje que hay en un sistema educativo donde las trayectorias escolares ya son profundamente frágiles y en el que millones de estudiantes abandonan la escuela antes de concluir su formación”, indica.
Más de la mitad ingresa tarde al sistema educativo
En México, las trayectorias educativas están llenas de interrupciones y exclusiones. Desde los primeros años aparecen las desigualdades en el acceso educativo, enfatiza la especialista.
De acuerdo con los datos oficiales, 54% de los niños no ingresa a preescolar a los tres años, como debería ser, sino que lo hacen después.
Tres de cada 10 niños nunca asisten a preescolar. Llegan a la primaria sin haber cursado ese importantísimo nivel donde, si bien no se consolidan aprendizajes, sí adquieren habilidades de convivencia e interacción, que van moldeando su cerebro para que más adelante se pueda dar el acopio de conocimientos y habilidades.
El problema no para ahí. Conforme avanzan los niveles educativos, las pérdidas y las salidas se van acumulando.
De cada 100 estudiantes que ingresan a primaria, solamente 96 la concluyen.
De esos egresados, únicamente 93 continúan la secundaria y durante ese nivel otros 11 estudiantes quedan fuera del sistema educativo.
Posteriormente, el nivel medio superior es el momento más crítico de abandono. En esos tres años desertan otros 29 estudiantes.
Finalmente, de los 30 jóvenes que logran llegar a la educación superior, solamente 28 concluyen una licenciatura y no hay cifras claras de cuántos se titulan. Esa es nuestra realidad.
Eso demuestra que en México las trayectorias educativas no son lineales ni garantizadas; son trayectorias donde poco a poco miles de estudiantes se van quedando atrás, acentúa.
Hay otro asunto que inquieta a los especialistas. Las brechas educativas no afectan de la misma manera a toda la población. Hay importantes diferencias regionales.
Por ejemplo, en la Ciudad de México, el abandono en primaria es ligeramente superior entre las niñas, con una tasa de 0.5% frente al 0.4% de los niños.
En secundaria, la situación cambia por completo, pues el abandono entre los hombres asciende a 2.4%, mientras que entre las mujeres se queda en 1.4%.
La situación se vuelve todavía más preocupante en el nivel medio superior. Ahí la tasa de abandono alcanza 17.6% entre los hombres y 12.6% en las mujeres.
Detrás de esas cifras, enfatiza Gutiérrez Cortés, hay factores estructurales muy complejos: pobreza, necesidad de incorporarse tempranamente al mercado laboral, incompatibilidad entre estudio y trabajo, desigualdades de género y rezagos académicos acumulados.
A eso hay que agregar que diferentes estudios han demostrado que los alumnos con más bajo rendimiento escolar tienen tres veces más probabilidad de abandonar la educación media superior que quienes mantienen buenos promedios.
Se aprende en la casa, en la escuela y en la calle
Por otra parte, en el proceso de aprender influye el contexto y la tarea es un asunto compartido.
De acuerdo con el investigador de El Colegio de Boston, Eduardo Andere, la transformación de las capacidades innatas de las personas en habilidades concretas ocurre en tres ambientes que son el hogar; las escuelas y la calle.
Según el especialista en política educativa comparada, el hogar, es donde ocurre la crianza. El poder de la cultura en ese sitio es superior al de la pedagogía en la escuela.
Por ello, resalta, los padres son extraordinariamente importantes para la educación de las personas.
En tanto, la escuela es donde se desarrolla la enseñanza y, más importante aún, es donde ocurre el engarce entre la familia y la realidad.
El investigador se refiere a ese espacio como el lugar donde las personas pueden fallar con cierta seguridad.
En su opinión, el hogar y la escuela contribuyen al desarrollo de las capacidades innatas en habilidades concretas.
En ese sentido, explica que el principal insumo para el éxito son las instituciones, entre las que deben contemplarse no solo las dependencias de gobierno, sino las que tienen que ver con el magisterio, como los sindicatos.
Los ambientes están en contra del aprendizaje, señalan
La preocupación del académico es que los tres ambientes están en contra del aprendizaje.
Por una parte, en muchos hogares predominan hábitos que no favorecen el aprendizaje, como poca disposición al esfuerzo, al estudio y a cumplir con obligaciones.
A eso se suma que actualmente no hay políticas públicas que abonen al aprendizaje, sino que están orientadas a enfatizar un concepto abstracto de comunidad.
También debe sumarse el hecho de que en la calle lo que existe es inseguridad y corrupción, entre otros fenómenos sociales que no generan un ambiente propicio para la educación.
Andere destaca que, durante los últimos 30 años, en México han ocurrido varias reformas en materia educativa, pero, a pesar de ellas, el gasto siguió en caída, principalmente de 2019 a la fecha.
Además de que tenemos un presupuesto muy pequeño, está mal asignado.
En concreto dice que está etiquetado con fines de permanencia política o para realzar las figuras en el poder, en lugar de estar enfocado para mejorar la enseñanza y el aprendizaje.
Un análisis realizado por el académico refiere que la proporción del gasto en educación ha bajado de la década de los noventa a la fecha.
Durante los dos últimos años del gobierno del presidente Zedillo era de cerca de 25%; en los primeros dos años del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum representa cerca del 16%.
Preocupa a expertos desdén por asistencia y evaluaciones
Para Irma Villalpando, académica en la UNAM, experta en pedagogía, lo grave es que hay un posicionamiento del grupo en el poder de una visión progresista que, a su juicio está mal entendida y que cree que no exigir el cumplimiento del calendario escolar, la asistencia a la escuela y las evaluaciones es un acto de apoyo a quienes tienen carencias, pero el efecto es totalmente contrario.
En ese sentido, manifiesta que los alumnos que padecen contextos de carencias son a quienes se les debe apoyar más para que asistan a la escuela y tengan una educación de calidad.
Villalpando se refiere a la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) del 7 de mayo pasado, que avaló un acuerdo emitido por la Secretaría de Educación Pública (SEP) que impide reprobar a alumnos de escuelas públicas y privadas por no aprobar todas sus materias o no cumplir con el requisito mínimo de asistencia.
Desde su perspectiva, los argumentos académicos utilizados para tomar la resolución son errados porque plantean que de la asistencia no deviene la excelencia.
Para controvertir esa posición, dice que simplemente habría que preguntarse ¿si no es en la escuela, entonces en dónde va a obtener el alumno lo necesario para llegar a la excelencia en materia educativa?
Si bien de la asistencia no se asegura la excelencia, entendida como el estado superlativo de calidad, no se puede pensar en excelencia si no se tiene a los alumnos en la escuela.
Sabemos muy poco sobre la implementación de la Nueva Escuela Mexicana
Por otra parte, la doctora en pedagogía considera que el diseño de la Nueva Escuela Mexicana estuvo maltrecho y desaseado y tuvo una implementación a la deriva y eso tiene un impacto en la calidad de la enseñanza.
Más grave aún, al estar por concluir el tercer año con este nuevo modelo educativo “estamos en el oscurantismo”, porque no hay un estudio riguroso de la autoridad para saber cómo se está procesando en las escuelas.
Lo que se necesita es que se levante información amplia de cómo van los procesos de apropiación de la Nueva Escuela Mexicana para saber en qué medida los maestros la están atendiendo y, lo más importante, que tanto están aprendiendo los estudiantes con este modelo para saber qué ajustes se le tienen que hacer, añade.
Además, opina que es necesario definir cómo se van a corregir las erratas que se han detectado en los libros de texto para que estén corregidos antes del ciclo escolar 2026-2027.
Mientras esas preocupaciones ocurren dentro y fuera de las comunidades educativas, se esperan para diciembre próximo los resultados de la prueba PISA, prácticamente la única evaluación disponible para tener una idea más clara de los primeros resultados de la implementación de la Nueva Escuela Mexicana.

