Publicado: septiembre 10, 2026, 10:24 am
En los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos casi 3.000 personas perdieron la vida. El impacto del derribo de las Torres Gemelas estableció un antes y un después, pero no sólo en la historia de aquel país sino en la de todo el mundo. Han pasado ya veinticinco años de esa fecha, abreviada en el ya famoso 11-S, y ha quedado grabada a fuego en el calendario: de algún modo el siglo XXI se inició aquel día.
Incluyendo a los 19 terroristas que guiaron los aviones hacia las torres del World Trade Center, murieron 2.996 personas. Además, 24 personas figuran aún hoy como desaparecidas. Otras 25.000 resultaron heridas.
De los casi 3.000 muertos, 2.606 lo fueron en las dos torres, 189 en el Pentágono y 44 en Pensilvania. Además, 300 bomberos y 85 agentes de los distintos cuerpos y fuerzas de seguridad de la ciudad también murieron en los ataques. Veinticinco años después, 1.104 de las personas muertas aún no han sido identificadas, según los registros de la Oficina del Médico Forense de Nueva York.
Entre los muertos también hubo españoles. Fueron tres: Silvia, Edelmiro y Jerónimo. Ella murió en la Torre Norte del World Trade Center, donde trabajaba. También lo hacía allí el segundo. En cambio, Jerónimo era un policía que participaba en las labores de rescate. Los dos hombres tenían nacionalidad estadounidense pero, al ser de origen español, se les consideró como tales.
Silvia, que murió embarazada de 7 meses
Hija de una familia española, Silvia San Pío había nacido en Queens, Nueva York en 1974. Se había graduado en Matemáticas en el Hamilton College, una escuela universitaria de Clinton, Nueva York. Luego, marchó a México a estudiar cerámica. De vuelta, encontró trabajo en Carr Futures, una empresa financiera que tenía sus oficinas en las Torres Gemelas.
San Pío tenía 26 años y trabajaba en la planta 92 de la Torre Norte. Allí murió tras el impacto del primer avión secuestrado por los terroristas. La española murió junto a su marido, John Resta, con quien se había casado por el rito católico en agosto de 2000. Él también estaba ese día trabajando en el mismo piso.
La pareja estaba esperando un hijo: Silvia estaba embarazada de siete meses y medio. Se iba a llamar Dylan. Hasta se pusieron a buscar casa nueva en Nueva Jersey porque su apartamento se les iba a quedar pequeño. Pero en septiembre de 2001 aún seguían viviendo en Queens.
Silvia y John estaban trabajando en su oficina de Carr Futures en la planta 92 cuando el Vuelo 11 de American Airlines, un Boeing 767-223ER con matrícula N334AA, se estrelló contra esa Torre Norte de las Gemelas, entre las plantas 93 y 99. Eran las 8:46.
«Estuvimos buscando en los hospitales de Nueva York, nos hicimos pruebas de ADN, pero yo estaba convencido desde que vi las imágenes por primera vez, de que si ella había ido ese día a trabajar había fallecido», explicaba a EFE en 2011 José Luis De San Pío, padre de la mujer. Los restos de John fueron identificados en febrero de 2002, pero no los de Sylvia (con ‘y’ como reza en la sepultura).
Edelmiro, de Montalvillo a Nueva York
Edelmiro Abad era un ejecutivo de banca, con nacionalidad estadounidense y origen español. Había nacido en Moncalvillo, un pequeño pueblo burgalés de la comarca de la Sierra de la Demanda, que hoy sólo cuenta con 77 habitantes.
En 2001, Abad llevaba ya tiempo residiendo en EEUU. Tenía la nacionalidad y detrás una buena carrera profesional. Aquel fatídico día ejercía como vicepresidente ejecutivo de la empresa Fiduciary Trust Co-Global Investments.
La empresa estaba ubicada entre las plantas 94 y 97 de la Torre Sur, encima de la zona en la que impactó el segundo avión. Cuando el primer avión impactó contra la otra torre, empezaron a evacuar y los ejecutivos fueron los últimos en salir. Unos 400 salieron con vida y quedaron unos 84 desaparecidos.
La inmensa mayoría de los evacuados de la compañía pudieron bajar por las escaleras antes de la explosión. Edelmiro ayudó a salir a muchos. Un héroe. Su hermana Victoria no tiene dudas. «Se ha hablado mucho de héroes como policías y bomberos, pero poco de otros héroes: de las personas que estaban dentro del edificio y ayudaron a sus compañeros», argumentaba en declaraciones a El Norte de Castilla hace cinco años.
De hecho, contó la mujer, «durante su memorial vino mucha gente de su empresa y hablaron de él, de cómo era. Nos contaron que estuvo mandando a todos los trabajadores que bajaran por la escalera». Según le explicó uno de los hombres que participaron en el homenaje, Edelmiro se había quedado en la retaguardia.
«No encontraban a una secretaria que se había casado el año anterior y que estaba embarazada y mi hermano se fue a buscarla. Entonces, se escuchó un ruido y se cortó la llamada. En ese momento se vino abajo el edificio», explicó Victoria. De Edelmiro sólo quedaron unos restos de ADN.
Jerónimo, el hijo de un médico zamorano
El otro héroe español del 11-S, además de su tercera víctima mortal, se llamaba Jerónimo (Jerome) Domínguez Meza y era casi zamorano. Tenía 37 años y era el hijo de un médico nacido en Pinilla de Toro y emigrado a EEUU en 1961.
«Jero» fue uno de los 23 policías de Nueva York que se dejó la vida entre los escombros de las Torres Gemelas mientras ayudaba a otros aquel 11 de septiembre. Se encontraba en el piso 80 de la Torre Norte, la primera que se desplomó. Había llegado con los primeros bomberos y policías.
Era experto en rescates, «de los que escalan por los edificios». Lo contó su padre Jerónimo Domínguez Asensio al diario La opinión de Zamora, recordando que «Jero» murió cumpliendo su sueño desde niño: «Ayudando a los demás. Subió y subió pisos y se quedó salvando gente con otros cuatro compañeros».
Según el relato de su padre, aunque «sus compañeros le insistieron en que abandonara» las tareas de rescate, Jerónimo sólo lo hizo al caer la propia torre. Otro policía de Nueva York, también de ascendencia zamorana, Marcelo Pevida Pilares, sufrió heridas pero salvó la vida.
