Publicado: mayo 4, 2026, 10:12 am
En los últimos años se ha popularizado una narrativa aparentemente convincente: Una nueva lucha de clases estaría emergiendo en torno al mercado inmobiliario. De un lado, los arrendadores, beneficiarios de una época de acceso «relativamente fácil» (sin obviar el esfuerzo de mis padres pagando préstamos hipotecarios al 19%) a la vivienda; del otro, los inquilinos, atrapados en un mercado inaccesible, precarizado y hostil. Esta interpretación, aunque seductora, simplifica en exceso una realidad compleja y corre el riesgo de desviar el foco de los verdaderos factores estructurales que explican la situación actual. El encarecimiento de la vivienda, especialmente en grandes ciudades, junto con el estancamiento salarial y la precarización laboral, ha generado una sensación de agravio intergeneracional. Es comprensible, mientras una… Ver Más
