Publicado: mayo 6, 2026, 5:24 pm
Casi un mes después de que los astronautas de Artemis II amerizaran frente a la costa de San Diego, la parte de Orion que los trajo sanos y salvos de vuelta a la Tierra está de nuevo en casa. El módulo de tripulación de la nave espacial llegó el 28 de abril a la Multi-Payload Processing Facility, una instalación del Centro Espacial Kennedy de la NASA donde los técnicos pueden iniciar las operaciones posteriores al vuelo.
Allí, según detalla la agencia espacial estadounidense, los equipos comenzaron “las operaciones de desmantelamiento de la nave espacial”. Esto incluye retirar la carga útil del módulo, extraer la caja de aviónica para su reutilización, recuperar datos de la nave para comprender mejor su funcionamiento para futuras misiones Artemis y desmontar el escudo térmico y otros elementos para analizarlos en profundidad. También se eliminan riesgos restantes, como el exceso de propelente.
El regreso de Orion al Centro Espacial Kennedy no es solo el cierre logístico de Artemis II. Es, sobre todo, el inicio de una autopsia técnica minuciosa de la primera nave Orion que ha volado con astronautas a bordo. La NASA quiere saber cómo se comportaron sus sistemas durante el lanzamiento, el viaje a la Luna, la reentrada y el amerizaje para aplicar esos datos a las siguientes misiones del programa.
Qué partes de la nave se pierden durante la misión
Aunque se suele hablar de la nave Orion como si fuera una sola pieza, la cápsula completa está formada por varios elementos que no tienen el mismo destino. El vehículo incluye el módulo de tripulación, donde viajan los astronautas; el módulo de servicio, que aporta propulsión, energía y otros recursos durante el vuelo, y el sistema de aborto de lanzamiento (LAS, por sus siglas en inglés Launch Abort System), colocado en la parte superior para separar la cápsula del cohete si ocurre una emergencia durante el despegue o el ascenso.
Lo que ha vuelto al Centro Espacial Kennedy es el módulo de tripulación, la cápsula presurizada que protegió a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen durante el regreso a la Tierra. El resto de las piezas de la nave no se recuperan.
La primera gran separación se produce durante el lanzamiento. Artemis II despegó el 1 de abril desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy a bordo del cohete SLS (Space Launch System), que genera 8,8 millones de libras de empuje al despegar. A medida que el cohete abandona la atmósfera, se desprenden los propulsores laterales de combustible sólido, después los paneles que protegen el módulo de servicio de Orion y, más tarde, el sistema de aborto de lanzamiento, que ya no es necesario si el ascenso se desarrolla con normalidad.
Tras esa fase, Orion continúa unida a su módulo de servicio. La etapa superior del cohete, la Interim Cryogenic Propulsion Stage o ICPS, realiza el encendido que pone a la nave rumbo a la Luna y después se separa. Desde ese momento, el módulo de servicio se encarga de propulsar y orientar Orion durante el resto de la misión.
La separación de este elemento clave llega justo antes del regreso. Cuando Orion se prepara para reentrar en la atmósfera, el módulo de servicio se desprende del módulo de tripulación. Esa maniobra deja expuesto el escudo térmico de la cápsula, que debe apuntar en la dirección correcta para soportar el calor de la reentrada. El módulo de servicio, ya sin utilidad, se destruye al quemarse en la atmósfera.
Después de superar la fase de máximo calentamiento, la cápsula libera la cubierta que protegía el compartimento delantero para permitir el despliegue de los paracaídas. Primero se abren los paracaídas de frenado y, más tarde, los principales, que reducen la velocidad de Orion antes del amerizaje. Finalmente, aparece un sistema de cinco airbags para enderezar la nave y facilitar la salida segura de la tripulación.
Artemis II: el vuelo que llevó de nuevo humanos a la Luna
Artemis II ha sido la primera misión tripulada del programa Artemis y el primer vuelo de Orion con astronautas. La tripulación estuvo formada por los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y el canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. Duró 10 días y culminó con el amerizaje del 10 de abril frente a la costa de San Diego.
Durante el vuelo, los cuatro astronautas recorrieron 1.117.659 kilómetros y alcanzaron una distancia máxima de 406.771 kilómetros de la Tierra durante el sobrevuelo lunar, más lejos de lo que había viajado antes cualquier ser humano (el récord hasta ahora lo tenía la misión Apollo 13 en 1970).
La misión no alunizó, sino que su objetivo era poner a prueba el cohete SLS, la nave Orion y los sistemas de soporte vital con tripulación real a bordo. Durante el viaje, los astronautas comprobaron sistemas críticos, realizaron demostraciones de pilotaje manual y recopilaron datos para futuras misiones posteriores.
Uno de los hitos científicos y visuales del vuelo llegó durante el sobrevuelo lunar del 6 de abril. La tripulación capturó más de 7.000 imágenes de la superficie lunar y de un eclipse solar visto desde Orion, además de documentar cráteres, antiguas coladas de lava y variaciones de color en el terreno lunar.
