Publicado: mayo 16, 2026, 11:24 am
El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA contrató, en agosto de 2022, a la empresa Microchip Technoloy para crear un procesador de computación de alto rendimiento y, así, incluirlo en todo tipo de instalaciones para optimizar el resultado de las misiones especiales.
Tal y como se dio a conocer en la adjudicación del contrato, dicho componente ofrece redes Ethernet integrales, inteligencia artificial avanzada, procesamiento de aprendizaje automático, soporte de conectividad, una ganancia de rendimiento sin precedentes, tolerancia a fallos y arquitectura de seguridad con bajo consumo de energía. De esta manera, al concentrar la potencia de un sistema completo en un chip, puede sobrevivir al espacio profundo y mejorar la capacidad de procesamiento de las naves espaciales.
Ahora, después de cuatro años de trabajo, el JPL por fin ha realizado diversas pruebas con este nuevo procesador de alto rendimiento. Así lo afirma Jim Butler, director del proyecto de Computación Espacial de Alto Rendimiento del JPL, en un comunicado oficial: «Estamos sometiendo este nuevo chip a pruebas extremas, realizando ensayos de radiación, térmicos y de choque, al tiempo que evaluamos su diseño mediante una rigurosa campaña de pruebas funcionales».
Las pruebas en el JPL, que empezaron en febrero, continuarán durante varios meses y, hasta la fecha, los resultados han sido prometedores porque el procesador funciona según lo previsto y todo indica que «su rendimiento es 500 veces superior al de los chips resistentes a la radiación que se utilizan actualmente».
De cara a un futuro, según el JPL, «el procesador debe superar innumerables pruebas para demostrar que puede soportar las exigencias de los vuelos espaciales, incluyendo la radiación electromagnética y las fluctuaciones extremas de temperatura».
Este procesador será útil para las futuras misiones a Marte o la Luna
Este procesador de alto rendimiento está diseñado por la compañía Microchip Technology, puede proporcionar hasta 100 veces la capacidad de cálculo de los ordenadores espaciales actuales, es capaz de soportar una serie de desafíos en el espacio, cabe en la palma de la mano, e incluye todos los componentes clave de un ordenador —como como unidades centrales de procesamiento, descargas de computación, unidades de red avanzadas, memoria e interfaces de entrada/salida—.
Cuanto esté completamente operativo, dicho procesador permitirá que las naves espaciales autónomas utilicen inteligencia artificial para responder en tiempo real a situaciones y entornos complejos donde la intervención humana es imposible, podrá ser útil para las futuras misiones tripuladas a la Luna y Marte, e incluso ayudará a las misiones al espacio profundo a analizar, almacenar y transmitir grandes cantidades de datos a la Tierra.
Por otro lado, cuando esté certificado para vuelo espaciales, la NASA incorporará el chip al hardware informático de muchos de sus satélites en órbita terrestre, vehículos exploradores de superficies planetarias, hábitats tripulados y misiones al espacio profundo.
