Publicado: junio 23, 2026, 6:59 pm
Cristiano Ronaldo y Portugal ya han llegado a Estados Unidos. Aterrizaron hace quince días en Palm Beach, pero han tardado dos semanas y un sonrojante empate ante el Congo en darse cuenta de que esto es un Mundial y que la etiqueta de favorito era solo eso, una etiqueta. Goleada ante Uzbekistán, con doblete de Ronaldo, que ya suma diez tantos en los Mundiales. Ha marcado en los seis que ha participado, el único en la historia, y se ha convertido en el segundo jugador más viejo (41 años y 138 días) en anotar en una Copa del Mundo, solo por detrás del camerunés Roger Milla (42 años y 40 días en 1994). Contaba este periódico en la previa que Joao Félix sería titular por Bernardo, y así fue, y que Portugal estaba picada , como locos por jugar y con ganas de callar bocas, y tardó muy pocos minutos en escenificarlo. En el 6, tras dos ocasiones de Bruno y de Cristiano, el bicho aterrizó en Houston. Centro de Cancelo por banda derecha y remate de Ronaldo en el primer palo. Un gol parecido al de la final de la Champions de 2017 ante la Juventus. Allí el balón se lo puso Modric. La celebración fue una explosión de felicidad colectiva, algo extraño en un jugador tan individualista como Cristiano. No era casual. El propio Ronaldo ha sido el primero en apagar el fuego generado en redes sociales tras el 1-1 en el debut ante los africanos, poniendo el acento en la unidad y el buen rollo de este grupo. El bicho tiene entre ceja y ceja irse de Estados Unidos el 19 de julio, con la copa del Mundo bajo el brazo, y no quiere saber nada de polémicas ni de líos virales. Su generosidad y pensamiento grupal lo demostró poco después del 1-0. En el 16, un libre directo desde la frontal del área, lo puso en la red Nuno Mendes. Impensable tiempo atrás ver a Cristiano ‘regalar’ una oportunidad así a un compañero. Quizás por eso se la zampó Nematov, que como el resto de mortales pensó que dispararía Ronaldo y lo haría por el lado de la barrera, no por el suyo, como sí hizo el lateral del PSG. Uzbekistán tuvo su minuto de gloria en el 29, en un trallazo a la escuadra de Ganiev que enloqueció a su gente en las gradas y a los pocos periodistas presentes en el NRG Stadium. Alegría efímera. El VAR avisó al colegiado marroquí de una clara falta de Fayzullaev en el robo de balón a Cancelo que generó el tanto del combinado asiático. La cara de incredulidad de Cannavaro era entendible, pero la infracción no tenía discusión. El segundo tanto de Ronaldo llegó poco antes del descanso, para matar definitivamente el partido y evitar más sustos de los uzbekos. Una transición conducida por Bruno acabó en un pase a la carrera de Cristiano y en un sutil remate del ‘7’ al palo largo de Nematov. Parecía fácil, pero no lo era. Ronaldo esperó justo a que el portero rival se venciera para darle con la parte trasera del interior de su bota derecha. Putt y birdie. 3-0. Estuvo cerca Cristiano de irse al entretiempo con un triplete, pero en el sexto minuto de la prolongación, una jugada parecida al 1-0 acabó con Kushanov sacando el remate de Ronaldo cuando el balón estaba ya en la raya de gol. Quizás le faltó algo de decisión al atacar la pelota y priorizó no lastimarse en el choque con el portero. La mañana en Houston ya estaba solucionada. Para qué correr riesgos. La segunda mitad solo tenía el interrogante de ver cuánto iba a querer desgastarse Portugal para aumentar la cuenta. Y fue lo justo para agrandar algo el resultado, pero sin más. En el 60, un córner botado por Bruno, rasito y al primer palo, lo remató ligeramente con el tacón Joao Félix, rebotó en Kushanov y lo acabó introduciendo en su propia portería Nematov. 4-0. En la media hora final, Ronaldo tuvo un par más, pero alguna tenía que parar Nematov, seguramente uno de los porteros más flojos del torneo. Bueno, como Uzbekistán, cuyo papel en el Mundial opta con creces a ocupar el puesto 48. Justo lo contrario que Portugal, que incluso tuvo tiempo de anotar el quinto gracias a Leao.
