Publicado: noviembre 1, 2026, 8:14 pm
El pan de muerto ya se bebe en una malteada, aparece entre dos discos de churro y sustituye al bollo de una hamburguesa. Mientras tanto, el tequila estrena licoreras de colección y las marcas de refrescos llevan las calaveras al anaquel. Este 2026, el Día de Muertos vuelve a salir de las panaderías para instalarse en distintos rincones de la industria gastronómica.
El Moro, Toks, Krispy Kreme, Butcher & Sons, Clase Azul, Don Julio y Casa Dragones participan desde propuestas diferentes. Algunas marcas modifican recetas; otras intervienen sus envases o construyen experiencias alrededor de la fecha. Los lanzamientos permiten observar una misma apuesta comercial: convertir la memoria compartida en un motivo para probar, reunirse y comprar.
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El pan de muerto cambia de forma
Uno de los ejemplos más claros está en El Moro, que desde el 5 de octubre incorporó a sus sucursales de la Ciudad de México churros negros con esencia de azahar, además de Consuelitos y malteadas elaborados con helado sabor pan de muerto. El aroma permite reconocer la temporada aunque cambien la textura, la temperatura y la presentación.
En el Consuelito, el helado queda entre dos discos de churro en espiral. La combinación reúne el contraste entre lo crujiente y lo cremoso con una referencia familiar para el consumidor. El azahar reconocible funciona como un puente entre el pan de la ofrenda y un postre que pertenece al menú habitual de la churrería.
Krispy Kreme recuperó la Dona Katrina, con sabor a pan de muerto, relleno de chocolate Carlos V y decoración inspirada en la catrina. Su oferta de temporada está anunciada hasta el 3 de noviembre. La propuesta reúne dos marcas en una misma pieza y traslada el referente mexicano a un formato asociado con la cadena estadounidense.
También hay espacio para negocios de otra escala. Pastelería Cardín preparó un Cuack de Muerto, un pastelito de pan de azahar relleno de mermelada de naranja, cubierto de chocolate y decorado con cempasúchil. En Butcher & Sons, la temporada llega mediante una malteada de pan de muerto coronada con una pieza pequeña del mismo pan.
La celebración también se sirve salada
En Toks, el Pan de Muertoks deja de ser únicamente el acompañante del café. La Hamburguesa Ofrenda utiliza su versión de ajonjolí para contener carne de res, queso gratinado, aderezo de jalapeño y guacamole. El contraste dulce y salado lleva uno de los productos más reconocibles de noviembre al terreno de las comidas y las cenas.
La cadena también ofrece el Croque Catrín, preparado con ese pan, jamón de pavo, pollo crocante y salsa blanca gratinada. Su menú de temporada, anunciado hasta el 4 de noviembre, incluye panes de azúcar, ajonjolí, chocolate y frutos rojos, además de una malteada y merengues con forma de pan de muerto.
Estas preparaciones muestran cómo los restaurantes buscan ampliar las ocasiones de consumo. Una misma referencia puede aparecer en el desayuno, convertirse en plato principal y regresar como postre. El pan conserva su capacidad de anunciar la fecha, aunque su función dentro del menú cambie.
El tequila entre el brindis y la colección
En las bebidas alcohólicas, la edición especial puede involucrar tanto el destilado como el recipiente. Clase Azul presentó Trascender, su edición de Día de Muertos 2026, elaborada con una mezcla de dos tequilas añejos de más de 30 meses de maduración. Uno tiene un terminado en barricas vinculadas con la elaboración de Champagne y el otro se madura en barricas de whiskey americano.
G4 Añejo también cuenta con una edición Día de Muertos 2026. Su mezcla combina un componente de 12 meses en barricas de George Dickel con otro de 13 meses en barricas de Jack Daniel’s, acompañado de una presentación conmemorativa. Aquí, la temporalidad también identifica una selección particular del líquido.
Don Julio desarrolla El Puente Eterno, una campaña inspirada en el cempasúchil que incluye una botella de Don Julio 70 intervenida por el diseñador Patricio Campillo y cocteles creados en colaboración con Bar Mauro. La marca anunció experiencias internacionales y comercialización de las botellas y cajas especiales en mercados seleccionados; la disponibilidad varía según el país.
En San Miguel de Allende, Casa Dragones se suma a la celebración con La Cosecha, una intervención en La Casa Dragones realizada junto con MESTIZ, el estudio de diseño mexicano liderado por Daniel Valero. La propuesta toma como punto de partida dos cosechas emblemáticas de México, el agave y el cempasúchil, y su recorrido del campo al ritual.
La colaboración también incluye una edición especial que, de acuerdo con la información compartida por la casa tequilera, celebra el encuentro entre la artesanía mexicana y el diseño contemporáneo. La intervención La Cosecha estará abierta al público del 1 de noviembre al 31 de diciembre de 2026.
El vínculo entre ambas plantas permite ampliar la conversación sobre las bebidas de temporada. El agave remite al origen del tequila y el cempasúchil a los caminos de las ofrendas. En esta propuesta, la celebración del tequila encuentra una conexión con el trabajo del campo y con los elementos que acompañan el recuerdo de quienes ya no están.
Las botanas y los refrescos también participan
La celebración llega incluso a la compra cotidiana. Mirinda anunció una lata de temporada con elementos visuales de Día de Muertos. En este caso, la edición especial corresponde al diseño del empaque: el anuncio presenta una intervención gráfica, sin comunicar un sabor nuevo.
En las botanas, Barcel llevó catrinas personalizadas a las tienditas como parte de su activación de 2026. Su participación muestra otra manera de entrar en la fecha, mediante el punto de venta. Conviene distinguir estas campañas de los lanzamientos gastronómicos: una bolsa, una exhibición o una promoción temática no implican por sí mismas una nueva receta de papas o frituras.
Vistas en conjunto, estas propuestas permiten leer el Día de Muertos como una temporada gastronómica que reúne antojo, identidad y comercio. Hay productos que recuperan el azahar y la calabaza; otros trabajan con el diseño y el coleccionismo. Cada marca elige una puerta de entrada a una celebración que ya tiene un vínculo profundo con la mesa.
El valor de esa relación sigue estando en la memoria familiar. Antes de convertirse en malteada, hamburguesa o botella de colección, la comida de estos días tiene un destinatario: alguien a quien se recuerda por lo que cocinaba, lo que pedía o lo que disfrutaba compartir. Esa historia explica por qué la gastronomía ocupa un lugar central en la celebración.




