Publicado: noviembre 1, 2026, 7:23 pm
La mayoría de misiones no tripuladas comparten un mismo hándicap: las muestras o los datos deben enviarse a la Tierra para su análisis. Esto es algo que se está solucionando poco a poco. Ya existen rovers dotados con laboratorios internos que realizan todo tipo de pruebas in situ. Sin embargo, con el procesado informático la cosa cambia. Los datos deben procesarse en nuestro planeta, con una gran dependencia del ancho de banda. Para solucionarlo, la compañía HPE ha desarrollado Spaceborne Computer-4, un sistema de computación de alto rendimiento diseñado para funcionar directamente en la Luna.
El hardware. El conjunto del hardware, de 1,2 kg, consta de un módulo ligero y autónomo, con CPU y GPU de bajo consumo, sin ventiladores. Esto último es importante para resistir a las condiciones lunares; donde, cuantas más piezas haya, más fácil es que alguna sea dañada por inclemencias como el polvo. Además, Spaceborne Computer-4 cuenta con unidades de estado sólido de Kioxia, unas unidades de almacenamiento sin partes móviles que guardan los datos en chips de memoria flash.
Las pruebas. Una vez en la Luna, este sistema realizará varias pruebas. Para empezar, se encargará de realizar pruebas de rendimiento (benchmarks) en condiciones lunares. Por otro lado, ejecutará modelos de lenguaje con generación aumentada por recuperación (RAG), que consultan documentos antes de responder. También probará un sistema de procesamiento de datos LiDAR para cartografía y navegación y desplegará y gestionará diversas aplicaciones para ver si puede hacerse de forma fiable en la Luna.
Cuándo. Todo el equipo se lanzará dentro del programa CLPS de la NASA. Formará parte del rover FLIP de Astrolab, que viajará a bordo del módulo de aterrizaje Griffin-1 de Voyager Technologies. Si todo va bien, este conjunto se lanzará a finales de 2026, para aterrizar cerca del polo sur lunar.
Otros socios. Además del hardware y el software de HPE, la misión incluirá también experimentos de IA desarrollados por la NASA. El algoritmo en cuestión se llama FLUID y consiste en un sistema de aprendizaje federado que coordina tres redes neuronales entrenadas con datos de la Tierra, la Luna y la Estación Espacial Internacional. También se probará un modelo de lenguaje ajustado para buscar e interpretar documentos a bordo. Y por supuesto, igual que hay que proteger los sistemas informáticos en la Tierra, llegará un momento en el que sea esencial en la Luna. Por eso, Deloitte aportará un sistema de ciberseguridad llamado Silent Shield, que se encarga de detectar actividad anómala e intrusiones casi en tiempo real.
Todo esto, si funciona adecuadamente, será útil para misiones no tripuladas, pero también para el futuro desarrollo de bases habitadas en la Luna. Los astronautas tendrán sus propios sistemas de procesamiento de la información, por lo que los datos fluirán mucho más deprisa que con una conexión permanente con la Tierra.
Imagen | Astrolab
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La noticia
La Luna tendrá su propio superordenador: procesar datos en la Tierra no es una opción
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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