Publicado: noviembre 8, 2026, 3:00 am
La orden del Ministerio de Agricultura, publicada este viernes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), por la que activa la retirada obligatoria de un 12% del aceite de oliva que se produzca durante la presente campaña 2026-2027, ha vuelto a poner sobre la mesa las diferencias entre los olivareros y la industria envasadora. Los primeros apoyan abrumadoramente la medida por la caída de los precios en origen y los segundos, especialmente las almazaras, critican la medida porque no habrá ayudas al almacenaje y creen que mermará la competitividad en el exterior del ‘oro verde’ español.
Una aceite, ‘a contracorriente’
El precio de los aceite vegetales, incluido el de oliva, acumula una caída del 2,9% entre enero y octubre de este año, según el INE. Lo que contrasta con las subidas que protagonizó hasta la primera mitad del año pasado y la evolución de otros alimentos en el mismo periodo como la carne de vacuno (+2%), las frutas frescas (+1,7%) y las legumbres. (+7,1%).
Según el último ‘Observatorio de precios’ de Asaja’ por el aceite de oliva virgen se pagó al productor 2,79 euros el kilo, mientras que por el virgen extra fueron 3,09 euros/kg y 2,73 euros por el lampante.
A lo que se suman unas remuneraciones en origen, aquello que reciben los agricultores por su cosecha más bajas. Según el último ‘Observatorio de precios’ de Asaja’ correspondiente a la primer semana de noviembre, se pagó al productor 2,79 euros el kilo el aceite de oliva virgen, mientras que por el virgen extra fueron 3,09 euros/kg y 2,73 euros por el lampante.
Estas cifras están lejos de los denominados ‘umbrales de rentabilidad’, que fuentes como la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) estiman en unos 5 euros el kilo dependiendo de los sistemas de cultivo. Algo que contrasta con los 3 euros el kilo de 2010. Solo en los últimos 6 años estiman que se ha producido un incremento de los costes medios (fertilización, mantenimiento del suelo, riego…) de alrededor del 57%.
¿Adiós a los dientes de sierra?
El debate está servido en el sector. El secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Cristóbal Cano, comenta a La Información Económica que espera que la retirada de aceite de oliva «contribuya a revertir la tendencia bajista injustificada de los precios (en origen)» y critica que «quienes tienen la sartén por el mango quieran, cuanta menos limitación, mejor».
«Esperemos que contribuya a revertir la tendencia bajista injustificada de los precios (en origen)», sostiene el secretario general de UPA Cristóbal Cano
Cano defiende que la retirada se ha ordenado «en base a datos objetivos de los aforos disponibles» y destaca que las 188.000 toneladas que se estiman almacenar durante la presente campaña llegan a superar las importaciones anuales de ‘oro verde’. El año pasado se quedaron en 166.748,77 toneladas, según Agricultura.
«Los dientes de sierra no son buenos para nadie«, apunta también el máximo responsable de UPA en referencia al carácter ‘vecero’ del sector olivarero por el que alternan cosechas abundantes con periodos de sequía y baja producción. Lo que está generando, en los últimos años, fuertes fluctuaciones en su valor.
El representante de esta organización agraria recuerda que productores y consumidores son los eslabones más débiles. A su juicio, medidas como este instrumento protegen a ambos frente a la industria y la distribución. Una opinión compartida por el responsable de Olivar de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Francisco Elvira, quien cree que «beneficia tanto a los consumidores como a los productores» ya que permitirá disponer de más existencias «en campañas cortas».
Preocupación por la competitividad
La perspectiva es muy diferente desde el lado de la industria envasadora y exportadora. El director general de la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva), Rafael Pico Acevedo, cree que la orden de retirada es «una medida coyuntural o parche» y recuerda que el aceite almacenado «retornará al mercado al final de la campaña». Lo que, añade, supondrá contar «con un enlace de stock muy abultado» el año que viene.
«No podemos olvidar que se trata de una medida local, que solo afecta a España en u mercado global y que el 70% del aceite producido se exporta», advierte Rafael Pico (Asoliva)
Pico alerta contra las consecuencias sobre la competitividad de nuestros aceites en los mercados internacionales. «Va en contra. No podemos olvidar que se trata de una medida local, que solo afecta a España en un mercado global, y que el 70% del aceite producido se exporta», sostiene el director general de Asoliva. El representante de los exportadores españoles apuesta por el ‘almacenaje privado’ remunerando a los operadores y recuerda que «países productores como Túnez o Turquía son ahora más competitivos y tienen más producción».
«Estamos a favor de la máxima retribución para todos los eslabones de la cadena de valor», subraya Pico quien recuerda quien opina que para ello hay que aumentar la cuota mundial del aceite de oliva entre sus homólogos del 2 al 3%. Lo que, a su juicio, requerirá más esfuerzos en la promoción e internacionalización.
La subida de precios que viene
El ejecutivo del Departamento de Customer Access de NIQ (la antigua Nielsen), Javier del Olmo, reconoce que «nunca se había enfrentado un exceso de cosecha de esta forma» y apunta que «la experiencia señala que un impacto en los precios de origen repercute en el consumidor. Rara vez se asumen las pérdidas en esta categoría».
«Venimos de un periodo en que el aceite estaba caro, ahora ha decrecido un 10% en términos de valor», advierte el consultor Javier del Olmo (NIQ)
Del Olmo prevé una subida de precios leve y recuerda que «venimos de un periodo en que el aceite estaba caro, ahora ha decrecido un 10% en términos de valor». Además, advierte, el consumidor «tira más a precio» en este tipo de productos frente a la fidelidad a una determinada marca.
Para este experto, la medida adoptada por el Ministerio de Agricultura a instancias permitiría que las remuneraciones que perciben los agricultores se recuperen y «se evite el desplome de precios». El ejecutivo de NIQ admite que «el aceite de oliva va a contracorriente de otros alimentos» y recuerda que cuando su valor se encarece, el girasol aumenta su cuota. Algo que, concluye, puede volver a suceder si el ‘oro verde’ sube su valor.
