Publicado: septiembre 26, 2026, 12:23 pm
Que levante la mano quien no conozca a alguien que haya usado una copia no autorizada de Windows. Y ojo, no hablo solo de personas normales y corrientes ni de estudiantes, he llegado a ver la ventana de activación de Windows en instituciones, empresas y recientemente hasta en el ordenador de Vladimir Putin, el presidente de Rusia y no, no va a haber un conflicto diplomático por ello porque bueno, Microsoft no es ajeno.
La empresa fundada por Bill Gates y Paul Allen nunca ha autorizado oficialmente esas copias «piratas», pero sí que ha tolerado técnicamente la instalación y el uso de Windows sin activar. Si hablamos de Windows 10 y 11, las versiones mayoritarias que podemos encontrar en los ordenadores hoy en día, estamos hablando de una permisividad que dura al menos 11 años. Si tenemos en cuenta que Microsoft dejó de bloquear el sistema a quien no activaba, esta tolerancia se remonta hasta 2008.
Hasta Putin usa una copia no autorizada. El vídeo de Putin ha vuelto a poner sobre la mesa esta realidad que lleva años vigente. Hoy, Windows 11 puede usarse indefinidamente sin licencia. Así, un usuario con una copia no oficial puede usar Windows con normalidad, solo con una marca de agua en el escritorio y sin poder personalizar el fondo o los colores. Esencialmente, meras cuestiones estéticas, ya que por ejemplo las actualizaciones de seguridad siguen llegando.
Microsoft ha ido cambiando de políticas. En la época de Windows XP y Vista había un periodo de gracia de 30 días, tras el cual el sistema dejaba de ser accesible sin clave, como explica XDA Developers. En Vista era todavía peor: se pasaba al «modo de funcionalidad reducida», donde solo funcionaba Internet Explorer y durante una hora seguida. Microsoft finalmente anunció su final a finales de 2007.
Vista SP1 lo sustituyó por molestos avisos constantes y Windows 7 mantuvo el escritorio negro y las advertencias, además de bloquear algunas actualizaciones. En 2015, Microsoft lo puso fácil: cualquier equipo compatible podía actualizarse a Windows 10, incluso con copias piratas.
Par Microsoft no es un problema. Que el dirigente ruso use una copia de Windows sin activar no da la mejor imagen del mundo precisamente, pero es algo anecdótico que puede escocer más en lo relativo a la soberanía tecnológica que Rusia lleva tiempo empeñándose en alcanzar.
Para Microsoft, nada nuevo bajo el sol: ya en 1998 Bill Gates respondió así cuando le preguntaron por los tres millones de ordenadores que se vendían al año con copias no autorizadas de Windows: «Ya que van a robarlo, queremos que roben el nuestro. Se volverán adictos, y entonces, en algún momento de la próxima década, encontraremos la manera de cobrarles.» Al final, lo importante es que la gente use su software y se acostumbre a él. Para el usuario, el peaje a pagar más allá de la ausencia de la personalización y la molesta ventana de aviso es la seguridad: Microsoft advirtió en 2015 que el software pirata implica más riesgo de malware, fraude y fallos.
Tolerar no es legalizar. Comentábamos más arriba que Microsoft permitió que a partir de una copia no autorizada de Windows 10 se pudiera dar el paso a Windows 11, pero lógicamente no se volvía una copia autorizada: una cosa es tolerarlo, otra legitimarlo. Usar Windows sin activar técnicamente incumple los términos y condiciones de uso, pero no consta que Microsoft haya perseguido legalmente a usuarios particulares.
Por otro lado, volviendo a la anécdota de Putin, una copia sin activar no equivale directamente a una copia no autorizada: puede que simplemente a alguien del equipo del presidente de Rusia se le olvidara hacerlo, que el ordenador solo se fuera a usar para el vídeo de donde se tomó la imagen o que hubiera un fallo.
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La noticia
Putin apareció usando un Windows sin activar. Es el recordatorio de que Microsoft lleva años dejándonos usar Windows prácticamente gratis
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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