Publicado: mayo 18, 2026, 7:24 am
Los rovers Curiosity y Perseverance siguen operando en suelo marciano para descubrir si alguna vez hubo condiciones para albergar vida, recolectar muestras, buscar evidencia de la existencia de vida microbiana y estudiar el origen de las rocas antiguas. Actualmente, Perseverance se encuentra más allá del cráter Jezero y Curiosity sigue operando en zonas cercanas al cráter Gale, sin embargo, a pesar que ambos dispositivos avanzan por el planeta rojo, no pueden acceder a determinadas zonas porque son terrenos difíciles.
En este contexto, un grupo de investigadores de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) ha creado un robot-oruga que tiene un cuerpo flexible capaz de contraerse y extenderse para avanzar sobre superficies irregulares.
Respaldado por la Agencia Espacial Europea (ESA), dicha innovación forma parte del proyecto científico ‘Soft Annelid-Inspired Robot with Peristaltic Gait using Low Voltage Fault-Tolerant Artificial Muscles for Planetary Exploration’, incorpora un actuador elastomérico dieléctrico enrollado que actúa como un músculo, no incluye articulaciones rígidas, puede cambiar de forma, e incluso es capaz de generar un movimiento similar al de una oruga para moverse por rocas, desniveles o grietas.
Este robot-oruga podrá desplazarse sin complicaciones por Marte
Para poner en marcha este robot, el doctor Hari Prakash Thanabalan, investigador principal del proyecto en la Universidad de Gotemburgo, explica al medio Interesting Engineering que el verdadero reto era «conseguir multidireccionalidad sin necesidad de electrónica compleja ni de múltiples actuadores», es decir, que pudiera moverse en varias direcciones sin depender de una arquitectura enrevesada para adaptarse a superficies irregulares.
Además, gracias a un actuador que emplea electrodos flexibles fabricados con nanotubos de carbono de pared simple, el robot-oruga puede tolerar daños al mismo tiempo que es capaz de soportar la radiación marciana porque ofrece un blindaje parcial.
Por lo tanto, el conjunto de estas características hace posible que la ESA considere en su página oficial que el robot puede abrir «nuevas vías para el uso de robots blandos bioinspirados en la exploración planetaria», ya que «ofrecerá ventajas como la reducción de tamaño, una respuesta rápida, un bajo coste y la idoneidad para terrenos no estructurados».
Primeras y futuras pruebas
Durante la fase de pruebas, los investigadores se dieron cuenta que el robot podía moverse en una dirección concreta al interactuar con unas ranuras marcadas en la superficie donde estaba trabajando. Este hallazgo fue inesperado, pero abrió una nueva línea de estudio sobre cómo guiar a robots sin necesidad de sistemas electrónicos complejos.
No obstante, observaron que las patas del robot se ‘enganchaban’ en las ranuras de materiales impresos en 3D, lo que hacía que se orientara automáticamente en la misma dirección de esas marcas mientras avanzaba. Por lo tanto, probaron distintos ángulos de ranura y descubrieron que, cuanto mayor era el ángulo, con más precisión el robot cambiaba de dirección.
Por ahora, los investigadores aclaran que el sistema solo funciona en condiciones de laboratorio y aún no está listo para su uso en entornos reales, teniendo en cuenta que la siguiente fase será probarlo en condiciones extremas y testarlo en las instalaciones Mars Yard de la ESA, donde se recrean terrenos similares a los de otros planetas.
