Publicado: abril 19, 2026, 4:23 pm
Cada vez hay más noticias, más estudios clínicos y está más claramente demostrado que una de las peores cosas que le puede pasar al ser humano a largo plazo es la inflamación crónica. La inflamación mantenida puede generar cáncer, enfermedades cardiovasculares, todo tipo de trastornos autoinmunes y desde luego acelera el envejecimiento.
Pero, ¿qué es la inflamación? Básicamente, es un mecanismo importantísimo que nos salva la vida cada día. Los microorganismos que nos atacan, los productos químicos agresivos, los golpes y traumatismos y así un largo etc, desencadenan este mecanismo de defensa de forma automática y sin que nos demos cuenta. Esto activa una serie de procesos y nos hace fabricar varias sustancias, entre ellas el célebre cortisol, que ayuda a proteger nuestros tejidos de las agresiones.
Su función básica es aislar o destruir el agente dañino, permitiendo que unas células genéricamente llamadas fagocitos destruyan al enemigo (sea este un hongo, virus, parasito, etc). Por otro lado, nuestro sistema inmune se pone también en marcha haciendo que otras células, los Mastocitos, generen sustancias como la histamina.
El resultado que apreciamos es generalmente el dolor, la hinchazón y el calor. Todos lo hemos sentido después de darnos un golpe, una quemadura solar o de contraer una infección en la piel. El pus, ese fluido blanco y viscoso que podemos ver en alguna herida o simplemente en un grano es la consecuencia de la batalla que tiene nuestro cuerpo contra los agentes enemigos. Podríamos decir simplificando que son los ‘cadáveres del campo de batalla’.
Para combatir el malestar de la inflamación nacieron los conocidísimos antiinflamatorios que se conocen desde los romanos. Sustancias vegetales como el Acido Salicílico o la Cúrcuma son dos ejemplos de sustancias que se han usado para este fin desde la antigüedad más remota. Actualmente contamos con un enorme abanico de moléculas que cumplen esta función: desde los Corticoides a los modernos antiinflamatorios, de los cuales el Ibuprofeno es el más conocido.
Los efectos de la inflamación
A parte de los episodios accidentales que pueden producir inflamación, hoy en dia se conocen los devastadores efectos de la microinflamacion crónica. El estrés, la dieta toxica (como el alcohol, el tabaco, los azucares o las grasas saturadas), la radiación ultravioleta, los traumatismos reiterados, u otros factores pueden producir una inflamación crónica. Esto va envenenando nuestras células y destruyendo los mecanismos de renovación de los tejidos. Nuestro cuerpo empieza a envejecer peor y más aceleradamente.
El resultado es una especie de desgaste acelerado que ocasiona problemas en el ADN, en la eliminación de las toxinas celulares, que se acumulan. Todo esto puede conducirnos a la aparición de células cancerosas, arritmias cardiacas, infartos , etc
Pero es, sin embargo, en la piel donde esta inflamación crónica se da con más frecuencia. La piel es el único órgano que está en contacto con los malévolos rayos solares, con los microorganismos que nos rodean y, por supuesto, con el medio ambiente que es particularmente agresivo. Esta microinflamacion va a producir un tipo de envejecimiento muy agresivo y que se manifiesta muy súbitamente. Es muy habitual apreciarlo en personas de más de 50 años que han tomado mucho el sol, o que simplemente han hecho mucha vida al aire libre. De pronto su piel se llena de arrugas y la epidermis aparece apagada , mortecina y sin brillo.
¿Cómo detenerla?
Para conseguirlo hay dos aspectos: el primero es proteger la piel. Por supuesto de la radiación solar , el archienemigo de nuestras células. Es fundamental utilizar fotoprotector. Además, os recuerdo que hay que renovar la capa de producto, la crema solar que aplicamos a las 8 de la mañana ya no protege a las 4 de la tarde.
Es muy importante ayudar a formar la capa de protección que tiene la epidermis. Tenemos una barrera que ayuda a que nuestras células estén protegidas, si utilizamos productos de limpieza demasiado agresivos, acabamos debilitándola y haciendo que nuestra piel este mucho mas vulnerable. Para detener este proceso, tenemos que utilizar cremas que incorporen Ceramidas, Esfingolipidos y Acidos grasos esenciales como los que lleva el aceite de Rosa Mosqueta o el de Cacai .
La dieta juega por supuesto un papel importantísimo. La fruta como los Cítricos, la verdura de hoja verde, los pescados azules como el salmón, las sardinas, etc que son ricos en Omega 3, los pre bióticos y probioticos o los ricos en vitamina D van a contribuir a detener la inflamación de baja intensidad.
Y finalmente , pero no menos importante, está la cosmética antiinflamatoria vegetal. Un arma valiosa e importantísima porque combina el efecto antioxidante, con el de ayudar a detener la inflamación y reparar los daños celulares. Activos como la Raíz de Regaliz, el Aloe, la Caléndula o la Manzanilla tienen un efecto antinflamatorio y calmante que puede ayudar en gran medida a detener la inflamación crónica y a evitar sus consecuencias.
