Publicado: mayo 30, 2026, 8:13 am
Hace pocos días, el Presidente recibió el informe de la consultora ARESCO, al que suele mirar cada mes personalmente y con particular atención. Esta vez, los datos de un derrumbe en su imagen -que en el primer trimestre había sido contundente-, mostraron un nuevo piso, un freno a la caída.
Sigue vigente ese 25% de núcleo duro convencido del gobierno libertario y del plan de Javier Milei. En su pico de imagen, ese cuarto de los argentinos estaba complementado por otro cuarto, el núcleo blando que le dicen, del que ahora se retiró casi la mitad. Es una tajada del universo que pertenecía a Patricia Bullrich en la primera vuelta de las elecciones del 2023. Son los que ahora llevaron al Presidente a bajar su popularidad a 37% sobre el 50%.
No es para nada un número estático, definitivo. Pero ese porcentaje de desencantados es parte de los que responden desde hace varios meses, en ese mismo estudio de Aresco, que 3 de cada 4 no llegan a fin de mes y que 6 de cada 10 se tienen que endeudar para pagar las cuentas.
El famoso metro cuadrado de la vida cotidiana de las personas que es, en general, el que define el voto y el que condujo a una preocupación en el ministerio de Economía que venía pidiendo tiempo y paciencia hasta estos días, donde sienten que los números económicos prometidos están empezando a darles la razón.
Es, sin dudas, el gran dilema de este tiempo, la compleja interpretación de los datos macro con la realidad económica de los argentinos. Tener o no trabajo, que el sueldo no pierda poder adquisitivo, poder pagar el alquiler, la prepaga, la escuela. Es, también, el motivo de enojo y obsesión presidencial que volvió a reflejar Toto Caputo en el Latam Forum: “Hoy hay una divergencia realmente, probablemente nunca vista, entre lo que son los datos y el relato, lo que tratan de hacerle creer a la gente qué está pasando. Así que vamos a los datos. Estamos en el récord de actividad económica. Lo digo porque ya casi parece un chiste, digamos, leer los diarios o ver los noticieros que te hablan de crisis. El estimador mensual de actividad económica está en su récord histórico. Es decir, no puede haber una divergencia más grande entre lo que se dice y lo que efectivamente está pasando”.
En ese foro que organiza Darío Epstein, un rato más tarde hablaron Horacio Marín y Marcelo Mindlin, dos protagonistas del sector energético, con un optimismo similar basado en las multimillonarias inversiones -prometen 130 mil millones de dólares en los próximos años- en ese área: “Es imposible que toda esta inversión no genere empleo. Dicen que es un sector ganador, pero que genera poco empleo. Es una explicación muy injusta: la energía invierte millones de dólares y genera miles de puestos de trabajo”.

En el VIP del LATAM forum en el Goldencenter sólo se hablaba de la baja del riesgo país, el ingreso creciente de dólares genuinos y la explosión de algunos rubros de la economía, pero alguien totalmente alineado con el plan libertario reconoció: “Es cierto que nos falta consumo”.
A esa misma zona de acceso exclusivo, llegó el Presidente por un lado y Karina y Adorni por el otro. Pasó por ahí Eduardo Elsztain antes de ir a su tradicional brindis por el día del periodista en la Rural donde convocó a 400 reporteros. En esa previa, se habló muchísimo de lo que le gusta a Milei: la presentación de Miniso, por ejemplo, el bazar chino que es furor entre las adolescentes y que ayer inauguró su segundo local en argentina en el shopping DOT. El primero todavía genera colas para entrar. Son todas postales de una argentina despareja, bipolar.
En el mismo día, la UIA publicó otro informe preocupante sobre el freno en el consumo, la catástrofe en la construcción y una caída general de la actividad de 0,7% interanual y de 0,4% contra marzo pero que en desagregado muestra situaciones desesperantes en algunos rubros.
El dilema por el puente entre lo que es, lo que podría venir y el mientras tanto del impacto social está escrito también en el informe del FMI que contempló la autorización del envío de los mil millones de dólares de desembolso. Esta definición importa por muchas razones pero naturalmente la principal es electoral. “La economía se va a llevar puesta a la política por primera vez”, dijo Caputo. “Creo que va a ser lo opuesto a lo que dice la gente y el mercado”. Se sabe que los inversores miran las encuestas para mirar al país.
Lo que dice el JP Morgan
En una charla reservada del JP Morgan que sucedió esta semana en Buenos Aires con dos speakers del banco de inversión sobre la coyuntura global y el devenir argentino en particular, el optimismo sobre la economía se alinea con el ministro, pero todas sus predicciones se concentran en la presidencial del año que viene: “Los inversores más institucionales preguntan por qué las encuestas son negativas”. Según el banco de inversión, el riesgo país, en este momento y con las variables actuales debería ir a 250, pero eso no sucederá hasta que no se defina el tablero electoral.
Es interesante en el reporte del JP Morgan, la descripción de la coyuntura global que dio uno de sus encargados para América Latina. La naturalización de la incerteza para predecir hacia dónde va el planeta: “Inteligencia Artificial, fragmentación -desglobalización- más inflación” son los nuevos pilares para entender el mundo. A pesar de que es uno de los principales bancos de inversión del mundo hay un reconocimiento de que las variables están tan vertiginosas e incomprensibles que en los últimos tres años ninguna de las proyecciones de inversión se cumplieron.
De las pocas certidumbres vigentes que detalló el especialista, la indiscutible tiene que ver con la creciente inversión de las principales potencias del mundo en su presupuesto de defensa. Sobre todo tecnología de inteligencia relacionada con la guerra. El universo en el que Peter Thiel, es rey. El nuevo vecino porteño es dueño de Palantir Technologies, una compañía creada en 2003 con apoyo de la CIA que desarrolla plataformas de análisis de datos utilizadas por agencias de defensa, inteligencia y organismos estatales, se mudó al país y causa una intriga global. El New York Times publicó una cobertura sobre la rutina de Peter Thiel en Argentina. El empresario, exsocio de Musk, mantiene una vida muy activa en Buenos Aires. Está buscando en el grupo más selecto de estudios de arquitectura de Buenos Aires, quién le diseñe el proyecto de remodelación de su casa, en donde ya recibe, según consignó a NYT, a economistas influyentes e intelectuales en una cena a la luz de las velas “para debatir sobre la historia y la economía del país, antes de que la conversación derivara hacia el Anticristo, según tres personas familiarizadas con la reunión”.
Dice el artículo: “Algunos de los asistentes no sabían qué pensar de las reflexiones apocalípticas de su anfitrión sobre una entidad que, según había advertido en sus conferencias, podría establecer un gobierno mundial totalitario, pero escucharon con atención”.
Las razones por las que está en Argentina todavía son una incógnita, algunos piensan que es por nuestra geografía alejada de los conflictos bélicos y sus peligros. Otros, por su interés en la dinámica del proyecto libertario. Es una intriga gourmet.
La semana de Adorni
En la coyuntura local, la política tiene escenas más domésticas, más urgentes. Por primera vez en mucho tiempo, la causa judicial de Manuel Adorni no tuvo novedades esta semana.
Es, más que nada, por una licencia temporal del fiscal Gerardo Pollicita que retoma el lunes su trabajo. Adentro de la Rosada garantizan que la próxima semana cumplirá en presentar la justificación patrimonial: ¿es cierto que usará inversiones cripto no declaradas? Una caricia para el uso de la ley de inocencia fiscal que tanto promueve Economía.

Lo concreto es que se abrirá con esa declaración jurada una enorme madeja contable para verificar sus números. “Esto ya pasó, fue una ataque personal, va a volver a subir cuando presente la declaración jurada y después se termina”, asegura Adorni en el entorno libertario a quien le pregunta. Es una curiosa estrategia porque es lo mismo que viene diciendo desde que esto empezó pero la realidad nunca le dio la razón. Hay un timing buscado en esperar hasta ahora y tiene que ver con el Mundial. Nadie espera que nada llame la atención cuando la pelota vuelva a correr.
Justamente cuando Argentina empiece a jugar, sucederá en París la reunión anual del GAFI, el organismo global antilavado del que Argentina es miembro y al que viaja cada año el ministro de Justicia junto una comitiva de no más de quince personas, la mayoría técnicos.
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Este año estrena ese rol el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. En todas las ediciones suele haber invitaciones para dos o tres jueces o funcionarios judiciales. Siempre viaja Juan Tomás Rodríguez Ponte por su rol de aglutinador de estadísticas judiciales en causas de lavado a partir de una designación que le hizo la Corte Suprema desde su posición en la Dajudeco (la oficina que tramita las escuchas a pedido de los jueces). Ponte fue el objeto de un conflicto por la negativa inicial de Mahiques a mandar su pliego como candidato a magistrado en Lomas de Zamora, decisión que finalmente revisó. En el Ministerio, están pensando ahora en invitar a Ariel Lijo al encuentro en París.
