Publicado: junio 20, 2026, 8:13 am
¿Messi podría “salvar” al presidente Javier Milei del mal momento que está pasando su gobierno por no resolver el escándalo en torno a Manuel Adorni? Después de todo, todos los gobiernos argentinos, en algún momento, se ilusionaron con que un Mundial los pueda “salvar”.
El fulminante triunfo de la Selección en su debut contra Argelia, con el hat-trick de Messi, parece haber entusiasmado al Presidente: un indicio de que Milei está dispuesto a sacarle el jugo a un eventual éxito mundialista es que el jueves, luego del penoso incidente del canal de streaming Luzu TV, en el que la actriz Florencia Peña tiró la fake news de que el padre de Messi había muerto, el Presidente publicó una extensa diatriba en la red X despotricando contra “los medios de comunicación” bajo el título de “CORPO BASURA” (sic): un indicio de que Milei hasta podría culpar al periodismo, si la Argentina no pasa de los dieciseisavos de final, o adjudicarse una victoria “contra los ensobrados”, si la Selección consigue la cuarta estrella.
Pero todos los gobiernos anteriores fracasaron en su intento de explotar a su favor los éxitos futboleros de la selección en los mundiales:
- En el Mundial organizado por la Argentina, en 1978, la dictadura militar de Jorge Videla hundió su endeble plan económico por culpa del enorme gasto público que implicó el evento, y el siguiente militar que tomó la posta, Leopoldo Galtieri, cuatro años después intentó apelar a la guerra de Malvinas para “zafar” de la impopularidad de los militares. Al año, se fueron.
- Raúl Alfonsín presidía una economía moribunda por la inflación y el fracaso del Plan Austral, y la segunda estrella argentina, en 1986, con Diego Maradona como superstar futbolístico mundial, no ayudó al radicalismo en las elecciones intermedias del año siguiente. Dos años más tarde, volvió el peronismo.
- Ni que hablar de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, que terminaron su mandato en 2023 con el récord de desaprobación de gestión alguna vez medida por las encuestadoras -debajo del 20 por ciento de aprobación- a pesar del triunfo argentino en Qatar.
¿Esta vez será diferente?
Difícil imaginar que una eventual cuarta estrella cambie la suerte del gobierno con estos antecedentes. Faltan cuatro largas semanas del Mundial norteamericano y el portal Polymarket ubicaba a la Argentina después del triunfo ante Argelia en el tercer lugar de las apuestas, detrás de Francia y España.

La encuestadora Explanans recoge que el nivel de fanatismo mundialista argentino es bastante diverso: el 20,2 por ciento trata de ver “todos los partidos que pueda”, y el 36,3 por ciento dice: “Me gusta, veo los partidos de Argentina y alguno más”. El resto solo “algo de Argentina” (34,3 por ciento) y 9,2 no le interesa en lo más mínimo: para el 70 por ciento, el Mundial se acaba con la Selección. La atención dura mientras Argentina siga, Y aunque gane Argentina, cuando el Mundial se acaba, se acaba.
La imagen de Milei va a depender mucho más de si el rumbo de la opinión pública cambia porque se siente mejor económicamente. Junio le trajo al gobierno señales confusas, y eso no es mala noticia: de ver caer su aprobación de gestión y la confianza del consumidor en picada desde fines del año pasado a la situación actual es una luz de esperanza: la confianza del consumidor que mide la Universidad Di Tella había dejado de caer en mayo, y en junio se recuperó seis puntos porcentuales. Está más baja que un año atrás, pero empezó a apuntar para arriba, lo que no es poco.

También la encuesta de junio de Proyección, la encuestadora de Manuel Zunino, muestra que -desde un piso bajo de 30 por ciento, los encuestados sienten que su situación económica familiar mejoró más de 5 puntos contra mayo.
En una proporción similar, mejoraron a casi 40 por ciento las expectativas de que la situación económica familiar de los argentinos esté mejor dentro de seis meses: el “metro cuadrado” económico de los argentinos empezó a independizarse del escándalo del jefe de Gabinete empecinado en hundir la imagen del gobierno y descuartizar lo que le quedaba del discurso de “la moral como política de Estado” y la “batalla cultural contra la casta”.
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También la encuesta de junio de la Universidad de San Andrés muestra esa dualidad de que los argentinos se empiezan a sentir un poco menos mal, a pesar de que siguen viendo negativamente al gobierno: la aprobación del gobierno -que había repuntado mínimamente en mayo- volvió a bajar a un nuevo piso de 35 por ciento en junio, según ese sondeo nacional. Pero la “satisfacción general con la marcha de las cosas” que ausculta esa universidad tuvo un mínimo repunte al 30 por ciento incluso superando claramente al 26 por ciento que tenía Mauricio Macri luego de 30 meses de gobierno.
“Estamos mal, pero vamos bien”
Esa frase sería la síntesis de una porción importante de los argentinos, parafraseando al expresidente Carlos Menem: si Milei consigue llegar a un 40 por ciento de votos en una primera vuelta en las elecciones presidenciales del año próximo, podría soñar con un balotaje con un candidato peronista que hoy tiene final abierto.

Despejar el escándalo de Adorni sin los papelones que se pueden llegar a ver en los próximos días en el Congreso, si prospera una moción de censura para remover al jefe de Gabinete por sus bienes ocultados y sus mentiras al Parlamento, sería el mejor negocio para Milei. De lo contrario, podría pasar a la historia como el primer gobierno argentino que tapó con un escándalo político un Mundial de fútbol.
