Publicado: junio 19, 2026, 10:35 am
El próximo presupuesto a largo plazo de la UE (Marco Financiero Plurianual) que abarcará el periodo de 2028 a 2034 ya ha estado encima de la mesa de los líderes de los 27 este viernes en la segunda jornada del Consejo Europeo en Bruselas, y el debate ha servido para ver que hay una clara división entre los países que quieren unas cuentas expansivas, como es el caso de España o Italia, y los ‘ahorradores’, que abogan por no subir la cuantía y enfocarse en qué reformas y partidas priorizar. Ese es el caso de Alemania.
«Estamos muy lejos del acuerdo», dijo ya el jueves el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, bajo la idea que tiene el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, de que pueda haber un acuerdo entre los socios antes de que acabe el año. No parece que vaya a ser posible. España aboga, junto a otros socios como los Bálticos, por empujar para que sigan fuertes en el presupuesto prioridades como la agricultura o los fondos de cohesión; además, el Ejecutivo español quiere notar el peso de las políticas sociales, aunque estas tengan que convivir con otras como la defensa o la competitividad.
La hoja de ruta ha empezado a dibujarse con la propuesta con cifras elaborada por Chipre como presidencia de turno del Consejo, que recorta en un 2% el borrador original que planteó la Comisión Europea el pasado verano. «No estamos para nada de acuerdo con ella», comentó Sánchez. No obstante, ya desde ahí se ven las diferencias: por ejemplo, Alemania quiere un presupuesto «más bajo», directamente. «Quiero que lleguemos a una decisión este año, creo que es importante, también para la previsibilidad del presupuesto de toda la UE», sostuvo este viernes el canciller, Friedrich Merz.
«Hay que presentar una nueva propuesta y después analizar la estructura de ingresos y gastos», avisó, y reconoció que había sumado a su ‘equipo’ a socios como Países Bajos o los nórdicos, si bien reconoce que la sintonía frugal no es la que tienen la mayoría de gobiernos. Eso sí, Berlín pide celeridad: «Espero que hoy debatamos este tema tan controvertido en un espíritu de buena cooperación europea. Pero debemos debatirlo de tal manera que alcancemos un acuerdo común en la segunda mitad de 2026«.
Austria fue en esa misma línea. «El borrador actual es insuficiente porque el volumen es demasiado alto. Se necesita una reducción significativa del volumen«, esgrimió su canciller, el conservador Christian Stocker. «Más dinero no significa automáticamente que la UE sea más fuerte», alertó, y pidió priorizar temas y no pensar que la situación se resuelve «echando más dinero» a las arcas del bloque comunitario. Para él, además, varias partidas van de la mano: «La agricultura o los fondos de cohesión también son seguridad», sentenció.
En el otro lado están los llamados «amigos de la cohesión», con España e Italia a la cabeza. De hecho, Sánchez y Meloni se vieron este jueves en una reunión bilateral en cierto modo para coordinar estrategias de cara al nuevo marco financiero. La primera ministra italiana lleva semanas pidiendo «más ambición» en las próximas cuentas, un mensaje que se encontró con la contrapartida de su homóloga danesa en la cumbre de estos días en Bruselas. «Sencillamente es demasiado alto y no incluye la necesaria voluntad de reforma europea interna respecto a tener un presupuesto modernizado que tenga en cuenta la nueva situación en la que estamos», resumió Mette Frederiksen.
Cómo acercarse a Rusia
Tampoco hay unidad sobre si se debe producir o no un acercamiento con Rusia a nivel diplomático después de que Costa reconociera la apertura de un diálogo con Moscú. «Hay que estar preparados», avisan; eso sí, desde el Consejo Europeo comentan que esas conversaciones no abordaron temas sensibles. «Eso es lo que el presidente Zelenski nos está pidiendo que hagamos, que Europa adopte un rol más activo en sus esfuerzos diplomáticos», les dijo el dirigente luso a los líderes, según explicaron fuentes diplomáticas.
No todos abordan ese movimiento de la misma manera. El primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, vio con buenos ojos el movimiento de Costa pero avisó de que «la UE no está mediando» y que su rol dependerá de lo que decidan los 27, que son los que tienen la competencia en política exterior. «Cualquier negociación tendría que producirse, ante todo, entre Ucrania y Rusia», añadió.
Stocker por su parte cree que el problema es que Putin «no está dispuesto a negociar» pero tampoco censuró la idea de Costa. «No hubo críticas a António Costa. Se trata simplemente de disponer de canales y de prepararnos para una situación en la que puedan comenzar negociaciones, de modo que la Unión Europea pueda defender sus intereses en ese proceso», explicó ante los medios sobre el asunto, con un mensaje parecido al del primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten. Él quiere seguir presionando a Moscú y que al mismo tiempo la UE «esté preparada» para cuando llegue el momento de negociar.
Mucho más crítico fue el primer ministro de Letonia, Andris Kulbergs. «Los canales diplomáticos con Rusia no sirven de nada si Rusia no quiere hacer diplomacia. Primero tiene que haber señales claras de que Moscú está dispuesta a ello. Hoy, ahora mismo, no hay ninguna señal en ese sentido. Así que no tiene sentido mantener canales diplomáticos«, recordó, con un mensaje que comparten el resto de países Bálticos. Por su parte, el líder checo, el prorruso Andrej Babis, lamentó que el debate solo ha servido para demostrar, dijo, que Europa «no es capaz de ponerse de acuerdo ni en si se va a negociar ni en quién va a negociar».
