Publicado: octubre 4, 2026, 10:04 pm
Todo fue sonrisas y gestos de acercamiento hace un mes, cuando el presidente Javier Milei llegó a Santiago de Chile para reunirse, entre otros compromisos en su agenda, con su par José Antonio Kast. Más allá de la sintonía política entre ambos presidentes, la desconfianza mutua parece haber vuelto, con innegable fortaleza, al vínculo bilateral, con el control del Estrecho de Magallanes que Chile no está dispuesto a discutir y el reclamo argentino hacia Gran Bretaña para negociar la soberanía de las Islas Malvinas como focos centrales de la disputa.
Antes de enfrascarse en el Argentina Week, que la última semana tuvo al Presidente y buena parte de su gabinete en París, el Gobierno no dudó en contestarle, de modo directo aunque sin comunicado oficial, al ministro de Defensa chileno, Fernando Barros Tocornal, quien afirmó que, si bien acompañaba el reclamo argentino sobre la soberanía de Malvinas, hay una soberanía británica “de hecho” que lleva “200 años” sobre ese territorio. “Palabra de presidente mata palabra de ministro. Ya está, se acabó ahí”, dijo el martes a radio La Red el canciller Pablo Quirno, con la intención de relativizar el impacto de esas declaraciones.

El canciller se refería a las declaraciones del ministro de Defensa, pero también abarcaba a los avances en el intercambio comercial creciente entre Punta Arenas, en Chile, y las Islas Malvinas, cuestionados por la Cancillería y defendido por otros miembros del gobierno chileno, como el subsecretario de Interior, Máximo Pavez. “Si el comercio se hace de acuerdo a la legislación internacional, por supuesto que sí (es válida”, dijo Pavez a CNN en relación a la anunciada ruta comercial entre el extremo sur chileno y las islas, que ya comenzó a dar pasos concretos con la llegada vía aérea de una delegación de empresarios y habitantes isleños a Punta Arenas, un viaje con encuentro incluido que mereció la protesta de la diplomacia nacional. ¿Chile como proveedor de las petroleras Navitas y Rockhopper que se disponen a explorar recursos naturales en Malvinas? “Todo lo que sea apoyo logístico para explotación de recursos naturales no se va a hacer desde Chile”, afirmó Quirno, citando los acuerdos firmados por Kast y Milei en su último encuentro en Santiago de Chile, el 3 del mes pasado.
Según pudo saber LA NACION, las declaraciones del ministro de Defensa chileno y las acciones conjuntas en Punta Arenas cayeron muy mal en los gobiernos provinciales limítrofes, como Santa Cruz (cercano a esa ciudad chilena) y Tierra del Fuego. El gobernador fueguino Gustavo Melella, que elogió el “cambio de posición” del Gobierno en la causa Malvinas, se presentó la semana pasada como querellante en la causa judicial contra el proyecto Sea Lion de exploración y explotación petrolera en las islas, eje de la ofensiva de la Casa Rosada en defensa de la “causa nacional”, la recuperación por la vía diplomática de las islas.

Al margen de esta discusión, y según reconocen fuentes diplomáticas de ambos lados de la cordillera, en Chile continúa el enojo por las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea, Gustavo Valverde, quien a fines de agosto pasado habló de “hacer presencia” en la región de Magallanes, de soberanía chilena según el tratado de Paz y Amistad firmado en 1984 por el gobierno democrático de Raúl Alfonsín y el de facto de Augusto Pinochet. “Y lo otro que tenemos muy importante es Magallanes, el sur, el [mar de] Drake, todo eso es soberanía. Hay que mantener ahí, hay que hacer presencia porque eso es una llave bioceánica, Atlántico-Pacífico, y como te digo, eso te puede alertar un montón de cosas”, declaró Valverde a La Fábrica del Podcast, generando un malestar que aún continúa del lado chileno, y críticas de la oposición trasandina a Kast por una supuesta “debilidad” en la defensa de ese territorio.
El mandatario chileno debió hacer una recorrida por esa zona unas horas antes de encontrarse con Milei, para despejar cuestionamientos internos que también alcanzan a su canciller, Francisco Pérez Mackenna. “El Estrecho de Magallanes siempre fue, es y será chileno. No hay discusión ni matiz alguno aquí. No es la posición de un gobierno, es la posición de Chile desde el siglo XIX”, respondió el canciller trasandino, interpelado esta semana por el Congreso de su país.

“Se necesita claridad en ambos sentidos: a la Argentina le corresponde eliminar la ambigüedad que ella misma introdujo sobre el Estrecho de Magallanes; de Chile esperamos decisiones coherentes con su posición histórica. Son responsabilidades diferentes. Ninguna debe quedar supeditada al cumplimiento previo de la otra”, afirmó el exembajador Jorge Argüello en un artículo publicado esta semana por el diario chileno El Mercurio. “En otro contexto, el militar argentino que hiciera una declaración como esa era removido de su cargo”, afirmó por lo bajo un exfuncionario alfonsinista en relación a Valverde.
“Acercarse de algún modo al conflicto en estos tiempos no está tan mal visto”, se quejaba con algo de resignación otro referente de larga experiencia diplomática, en crítica a la postura asumida por los “extremos” de ambos países, con la tensión nuevamente creciendo entre los vecinos.
