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“Me dio un propósito”: creó una plataforma para ayudar a su hermana con autismo y hoy la usan miles de personas

Publicado: junio 3, 2026, 6:00 am

Guadalupe Torino creció entendiendo que, para algunas personas, el mundo necesita ser explicado de otra manera. En su casa, una imagen podía ayudar a anticipar una salida, ordenar una rutina o hacer más fácil una situación nueva. Para Julieta, su hermana menor, esos dibujos no eran algo menor: eran una forma de prepararse, de entender y de llegar con menos miedo a lo que iba a pasar.

Durante años, su mamá armó esas secuencias visuales a mano. Buscaba imágenes en la computadora, las descargaba una por una y las ordenaba en pequeños relatos para cada momento: una visita al médico, una excursión, un cambio de planes. Guadalupe la veía hacerlo con paciencia y amor, pero también empezó a preguntarse si no habría una manera de ayudar.

Aunque todavía no sabía cómo, sintió que desde lo que estaba estudiando podía hacer algo por su hermana. Esa idea, que al principio nació como una forma de acompañar mejor a Julieta, terminó creciendo mucho más de lo que imaginaba: hoy ayuda a miles de familias en distintas partes del mundo.

Julieta, la hermana menor

Julieta tiene 18 años y, para Guadalupe, siempre fue mucho más que una hermana menor. “Es la persona que me abrió los ojos a una forma más amplia de entender el mundo”, dice. La describe alegre, tranquila, con una manera propia de atravesar los días y de recordarle, sin proponérselo, que muchas veces las preocupaciones más grandes no son tan importantes como parecen, son “cotillón”.

De chicas, compartían juegos, salidas familiares y rutinas como cualquier par de hermanas, aunque no siempre todo era sencillo. Durante mucho tiempo, el diagnóstico de Julieta no estuvo claro. Pasó por distintos especialistas hasta llegar al autismo, algo que para la familia también implicó aprender, buscar herramientas y entender que cada avance, por pequeño que pareciera, tenía un valor enorme.

“Juli pasó por varios diagnósticos hasta llegar al autismo. Muchas veces no se identifica a tiempo, entre otras cosas, por ciertos prejuicios o ideas instaladas. Durante años, por ejemplo, se asoció el autismo con la falta de contacto visual, y mi hermana sí miraba a los ojos. Eso confundía. Pero más allá del diagnóstico, yo recuerdo jugar con ella, salir a pasear en familia y compartir momentos especiales. En casa nunca fue un tabú. También recuerdo salidas al cine que no siempre salían bien, porque los espacios no estaban adaptados. Hoy, por suerte, hay más flexibilidad para las personas con autismo y otras neurodivergencias. Y eso es un avance enorme”, dice Guadalupe.

“Donde tiene más desafíos es en la comprensión”, explica Guadalupe. Por eso, en su casa, anticipar lo que iba a pasar se volvió una forma de cuidado. No se trataba solo de organizar una actividad, sino de ayudar a Julieta a llegar a ese momento con más calma, con menos ansiedad y con la posibilidad de entender, a su manera, aquello que estaba por ocurrir.

Guadalupe y Julieta de chicas

Desde sus primeros años, Julieta asistió siempre a una misma escuela común de gestión privada en la ciudad de Buenos Aires. Para Sonia Castellanos, su mamá y docente, fue fundamental defender y respetar su derecho a una educación inclusiva y de calidad.

“Siempre creí que la educación no debía pensarse desde las limitaciones, sino desde las posibilidades. Desde Nivel Inicial fuimos construyendo, junto a la escuela, los andamiajes necesarios para acompañar su trayectoria”, cuenta Sonia. En ese recorrido, el trabajo con el equipo de integración fue clave. También lo fue la mirada familiar: acompañar a Julieta, respetar sus tiempos y celebrar cada aprendizaje.

Cuando Guadalupe mira hacia atrás, dice que nunca vivió la discapacidad de su hermana como algo raro o fuera de lugar. Quizás, admite, algunas dinámicas eran distintas: no siempre podían jugar a los mismos juegos o hacer los mismos planes. Pero más que una limitación, lo recuerda como parte natural del vínculo entre ellas.

El autismo es un espectro y cada persona tiene sus propias características. En el caso de Juli, tiene grandes necesidades de apoyo y discapacidad intelectual. Estamos trabajando constantemente para que logre la mayor independencia posible, pero hay cosas para las que todavía necesita acompañamiento. Sabe pedir lo que quiere y eso es algo muy valioso. Donde tiene más desafíos es en la comprensión, en entender situaciones nuevas o poco frecuentes”.

En la actualidad, Guadalupe y Julieta tienen 22 y 18 años, respectivamente, y más allá del paso del tiempo siguen siendo tan compinches como cuando eran niñas

Una idea que nació en casa

Esa necesidad cotidiana fue la que, con el tiempo, empezó a despertar en Guadalupe una pregunta cada vez más concreta: ¿cómo hacer para que esas historias visuales fueran más fáciles de armar, más rápidas y más accesibles?

La respuesta empezó a tomar forma mientras estudiaba Ingeniería en Informática. Guadalupe era testigo del esfuerzo que hacía su mamá cada vez que Julieta necesitaba anticipar una situación nueva: buscaba imágenes en Internet, las descargaba, las ordenaba en Word y armaba una secuencia paso a paso. Era una tarea amorosa, pero también lenta y agotadora. Además, las soluciones tecnológicas que existían no le resultaban útiles: eran poco flexibles, poco personalizables, o tenían tantas funcionalidades que se volvían difíciles de usar.

Entonces, empezó a imaginar en su cabeza cómo podía diseñar una plataforma que le facilitara a su mamá y a ella misma la posibilidad de que Julieta pudiera mejorar la comprensión y la anticipación.

Para muchas personas con autismo, una secuencia de imágenes puede funcionar como un mapa visual de lo que va a pasar

-¿Cuándo sentiste que podías hacer algo desde lo que estabas estudiando?

-Veía a mi mamá armando historias, imagen por imagen, pictograma por pictograma, descargando cada una de Internet y después ordenándolas en un Word. Era algo que llevaba mucho tiempo. Además, las herramientas que existían no nos terminaban de servir: algunas eran poco flexibles, otras no se podían personalizar tanto y otras tenían tantas funciones que se volvían difíciles de usar. Entonces empecé a imaginar una plataforma más simple, que pudiera ayudarnos a nosotras, pero que también le sirviera a otras personas. Primero, la idea fue un dibujo hecho a mano. Una forma de ordenar en papel lo que Guadalupe tenía en la cabeza. Después llegaron las horas frente a la computadora, las pruebas, los errores y las funciones que se fueron sumando en el camino.

-¿Cómo fue el proceso?

-Dibujé a mano una idea para visualizar en papel lo que tenía en mente. Después arranqué a programar. Algunas cosas ya las sabía, otras las fui aprendiendo sobre la marcha. A medida que avanzaba, se me iban ocurriendo nuevas funcionalidades que se podían agregar (entrada de voz, archivo, leer en voz alta), y cuando la publiqué seguí encontrando cosas para mejorar

Así nació pictagromas.arg, una plataforma gratuita pensada para crear secuencias visuales de manera simple y rápida. De esa manera, lo que empezó como una herramienta para ayudar a Julieta enseguida empezó a circular entre terapeutas, docentes y otras familias que también necesitaban una forma más accesible de anticipar situaciones, explicar rutinas y acompañar procesos de comprensión.

Guadalupe empezó con una idea dibujada en papel y terminó creando una herramienta que hoy acompaña a familias, terapeutas y docentes

Cómo funciona la plataforma

Cuando alguien entra en la página puede aportar información de tres maneras: escribiendo, grabando voz o subiendo un archivo. A partir de esa entrada, la plataforma genera automáticamente una secuencia de pictogramas tomada del banco ARASAAC, un repositorio de imágenes creado por el Gobierno de Aragón, en España.

Luego, esa secuencia puede editarse. El usuario tiene la posibilidad de eliminar pictogramas, reemplazarlos por otros del mismo banco o sumar una foto propia desde su galería. Esto último, explica Guadalupe, es especialmente importante: para muchas personas con dificultades en la comprensión, una imagen familiar puede ser más clara que un pictograma genérico

Una vez que la secuencia está lista, se puede descargar en PDF o DOC, guardar como captura de pantalla o escuchar el texto en voz alta.

-¿Para qué situaciones está pensada?

-La página está pensada para la comprensión y la anticipación, no para la comunicación. Sirve para que una persona con autismo u otra condición que implique desafíos en la comprensión pueda entender situaciones poco frecuentes o que generan ansiedad: ir al médico, hacer un viaje, enfrentar un cambio de rutina. La secuencia de imágenes funciona como un mapa visual de lo que va a pasar, y eso reduce mucho la incertidumbre.

Durante todo el proceso, Guadalupe le mostraba los avances a su familia. Su mamá, su papá y las personas que acompañaban a Julieta fueron los primeros en probar la herramienta y también quienes empezaron a compartirla.

-¿Qué reacción tuvo tu familia cuando la usaron por primera vez?

-A mi familia le encantó. Mi mamá enseguida la compartió con la acompañante terapéutica y las terapeutas de Juli, y también con otras profesionales de salud que conoce. Mi papá también la difundió entre conocidos que son familiares de personas con discapacidad. Fue muy gratificante ver cómo algo que había construido en mis tiempos libres se empezaba a usar en el entorno más cercano.

Para Sonia, ver a su hija trabajar en ese proyecto fue también una forma de descubrirla desde otro lugar. “Cuando me contó la idea de la plataforma, la alenté desde el primer momento, pero todo el desarrollo fue mérito suyo. Ella pensó la estructura y cada detalle que debía contemplar para que fuera accesible, como la entrada de voz o el cambio de imágenes. Yo viví todo ese proceso con muchísima admiración. Para nosotros fue un descubrimiento muy lindo, porque la aplicación nació desde la creatividad, la tecnología y el amor a su hermana”, cuenta, conmovida.

-¿De qué manera la utiliza Julieta en la práctica?

-Un ejemplo muy concreto es el que vivimos con su acompañante terapéutica antes de una excursión. Como Juli necesita anticipar lo que va a pasar para poder manejarlo mejor, la AT usó la plataforma para armarle una secuencia de pictogramas que mostraba paso a paso cómo iba a ser la salida: adónde iban, qué iban a hacer, cómo iban a volver.

-¿Qué diferencia hace esa preparación previa?

-Hace una diferencia enorme. Es la posibilidad de llegar a una situación nueva sin que la ansiedad se dispare, porque ya la “viste” antes en imágenes.

Con el tiempo, la herramienta empezó a llegar a otros espacios. Terapeutas, docentes y familias comenzaron a incorporarla a su vida cotidiana. Una de sus ventajas, explica Guadalupe, es que no requiere capacitación previa ni registro. En pocos segundos permite preparar una secuencia visual desde el celular o la computadora.

-¿La plataforma se integra con el trabajo de escuelas, terapeutas o centros de salud?

-Sí, totalmente. De hecho, una parte importante de quienes la usan son terapeutas y docentes que la incorporaron a su trabajo cotidiano. La herramienta está pensada para ser simple y rápida, lo que la hace muy compatible con el ritmo de un profesional que necesita preparar materiales en el momento. En segundos tienen la secuencia lista para usar con la persona que acompañan.

“Nos dimos cuenta de que el miedo nos había estado frenando de vivir experiencias hermosas”, dice Guadalupe sobre el viaje familiar que inspiró Viaje y coraje.

Hoy, la página ya superó los 7000 usuarios. Argentina lidera el uso, seguida por México, Estados Unidos, España y Perú. La mayoría accede desde el celular, lo que confirma la necesidad de una herramienta simple, rápida y portable.

“Realmente no lo esperábamos. Cuando la subí pensé: si esto me puede ser útil a mí y a mi familia, puede servirle a alguien más. Pero nunca imaginé esta escala. Es una satisfacción muy grande. Cuando construís algo con un propósito real y hay personas que te escriben para agradecerte y contarte que les cambió algo en el día a día, eso no tiene precio”, dice.

Sonia, la mamá, y Julieta

Más allá de la herramienta

Sin embargo, más allá del éxito de la aplicación, Guadalupe vuelve siempre al mismo lugar: el vinculo con Julieta. Cuando lo hace sus ojos brillan de emoción. “Nos llevamos muy bien, nos gusta escuchar música y bailar juntas. El año pasado fuimos por primera vez a un boliche, algo que hace unos años hubiera sido muy difícil de imaginar. También le gusta que la maquille, salir a merendar, ir a la plaza. Son cosas simples, pero que para nosotras tienen mucho valor”.

Hace poco, la familia también se animó a algo más grande: un viaje. Más allá de los temores y las dudas, pasaron un divertido fin de semana que les dejó una enseñanza: “Nos dimos cuenta de que el miedo nos había estado frenando de vivir experiencias hermosas”, dice Guadalupe.

Sonia lo ve desde el lugar de madre y lo resume con gratitud: “Entre ellas hay un amor genuino. Juli mira a Guadi con admiración, y Guadi tiene con Juli una conexión inmensamente amorosa y cuidadosa. Piensa planes para compartir, busca eventos para llevarla y está muy atenta a lo que le hace bien”.

Guadalupe explicando cómo funciona la plataforma ante un grupo de legisladores

De esa experiencia nació Viaje y coraje, un libro que escribieron Guadalupe y Sonia escribieron para compartir con otras familias. “Muchas veces cuando se habla de discapacidad se deja el disfrute de lado. Y tanto las familias como la persona con discapacidad tienen derecho al ocio, a viajar, a hacer cosas nuevas. Eso es lo que queremos transmitir: que el miedo es entendible, pero que del otro lado puede haber algo muy lindo esperando. Con las herramientas necesarias es posible. Cada cosa nueva que logramos compartir siento que es una pequeña victoria”, se emociona Guadalupe.

El vínculo entre Guadalupe y Julieta fue el punto de partida de una herramienta que hoy ayuda a miles de familias

-¿Por qué decís que Julieta te inspira?

-Desde chica me tocó vivir una realidad que mucha gente de mi entorno no vivió, y siento que eso me formó de una manera que agradezco profundamente. Juli me hizo ver lo diversos que somos como personas. Sin ella, creo que sería mucho más cerrada, pensaría que todos deberíamos ser más o menos iguales. Hoy en día las personas con discapacidad siguen siendo excluidas de muchos espacios cotidianos, y crecer con ella me hizo ver esa realidad de cerca. También me dio un propósito. Cuando empecé a estudiar informática, siempre intenté aplicar lo que aprendía en soluciones que pudieran ayudar a personas como Juli. Me parecía profundamente injusto que, en un mundo de avances tecnológicos constantes, la discapacidad casi siempre quedara al margen. Esa pregunta me sigue moviendo.

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