Publicado: octubre 20, 2026, 7:10 pm
Los seguros no se inventaron hace décadas en una oficina, sino que son más antiguos de lo que parece. Mucho antes de que existieran las compañías aseguradoras y el sistema financiero tal y como hoy lo conocemos, las personas ya buscaban la manera de protegerse frente a las pérdidas económicas y los accidentes. Hay que retroceder al año 3.000 antes de Cristo para encontrar la primera póliza de la que se tiene constancia.
En China, los comerciantes ya aseguraban la mercancía que transportaban por los ríos. Para mitigar el riesgo de perder la carga se les ocurrió distribuir la mercancía de cada vendedor en diferentes barcos. De este modo, si uno se hundía, se repartían las pérdidas y se evitaba una mayor para una única compañía. Funcionaban bajo el principio de la diversificación: divide y no perderás todo.
Otro ejemplo lo tenemos en la Antigua Babilonia. El famoso Código Hammurabi recoge que si un comerciante solicitaba un préstamo para enviar mercancía al barco y la nave naufragaba, la ley establecía que el crédito quedaba cancelado. Hay que avanzar un poco más en la historia para encontrar el contrato de aseguramiento que sentó las bases para el sistema actual. Concretamente al 1347.
Ese año se dejó constancia mediante escritura notarial del navío de Santa Bárbara, que realizaría un viaje entre Génova y la isla de Mallorca. Las cláusulas recogidas en este documento detallaban aspectos como el riesgo, la valoración de los elementos a los que se daba cobertura o el tiempo de duración.
La Información Económica lanza este nuevo episodio de ‘Economía Indiscreta’, una serie de contenidos audiovisuales de carácter divulgativo con la que buscamos contribuir al debate público-económico. En el anterior, publicado hace justo una semana, explicaba el número de viviendas que se pagan al contado en España.
