Publicado: octubre 18, 2026, 3:00 am
Europa intenta frenar la entrada de productos chinos con aranceles y nuevas restricciones comerciales, pero Pekín acaba de disparar sus exportaciones al mercado europeo un 25,3% en septiembre. La ofensiva coincide con una creciente presión sobre los fabricantes europeos y ha puesto bajo sospecha una ventaja que ninguna aduana puede controlar directamente. Según algunos economistas, el yuan está infravalorado hasta un 30%, una diferencia que podría estar ayudando a China a vender sus productos a precios difíciles de igualar mientras Bruselas busca cómo proteger su industria.
El desequilibrio equivale a casi 1.000 millones de euros diarios. China vendió a la Unión Europea mercancías por 559.400 millones en 2025, mientras que apenas compró productos europeos por 199.600, según Eurostat. La diferencia, cercana a los 360.000 millones, se ha multiplicado por más de dos en una década y ha llevado a Bruselas a endurecer su posición comercial.
El último movimiento llegó el 9 de octubre, cuando la UE alcanzó un entendimiento con Pekín para limitar las exportaciones de vehículos híbridos, después de haber impuesto aranceles adicionales a determinados coches eléctricos. Francia y Alemania reclaman ahora medidas de protección más amplias, preocupadas por una competencia que ya alcanza a sectores tradicionalmente dominados por sus fabricantes. Pero mientras Europa intenta encarecer los productos chinos al cruzar la frontera, el precio de la moneda de Pekín podría estar jugando en sentido contrario.
La ventaja del 30%
El Fondo Monetario Internacional estimó este año que el yuan estaba infravalorado un 16,4%, una cifra que investigadores de la Reserva Federal estadounidense elevaron posteriormente al 24,3% tras revisar las estadísticas comerciales chinas. Brad Setser, economista del Council on Foreign Relations y antiguo responsable del Tesoro de Estados Unidos, va todavía más lejos y sitúa esa infravaloración alrededor del 30%, con cálculos que pueden alcanzar el 35%. Detrás de esas diferencias hay una discusión sobre cuánto dinero gana realmente China vendiendo al extranjero. Setser considera que las estadísticas oficiales reflejan un superávit exterior inferior al real y que, por tanto, también se está subestimando la debilidad de su moneda.
Para un fabricante chino, cobrar en euros y convertir después esos ingresos a una moneda más barata puede dejar un margen adicional para reducir precios. No significa que todos los coches eléctricos, paneles solares o componentes industriales lleguen con una rebaja automática del 30%, pero sí que una ventaja cambiaria puede hacer todavía más difícil competir con fábricas que ya producen a gran escala.
La utilización del yuan como instrumento comercial tiene un antecedente que todavía recuerdan los mercados. En agosto de 2015, el Banco Popular de China sorprendió con una devaluación inicial cercana al 2% frente al dólar, en medio de una desaceleración económica que había empezado a castigar sus exportaciones. Aquella decisión desató temores a una guerra de divisas.
Once años después, China se encuentra en una situación distinta. Sus exportaciones crecen con fuerza y el superávit comercial mundial alcanzó los 938.110 millones de dólares entre enero y septiembre. Pero detrás de esas cifras hay una economía que sigue teniendo dificultades para conseguir que sus ciudadanos consuman lo suficiente como para absorber una mayor parte de lo que fabrican sus empresas.
China culpa a Europa
Pekín rechaza que esté utilizando deliberadamente su moneda para conquistar mercados. El Banco Popular de China respondió el 8 de octubre a las acusaciones europeas asegurando que no busca una depreciación competitiva y que tampoco persigue una cotización concreta del yuan a largo plazo. Según el banco central chino, responsabilizar a las monedas extranjeras de la pérdida de competitividad industrial, los problemas fiscales y las dificultades económicas propias equivale a eludir los ajustes que cada país debería afrontar. Dicho de otra manera, Pekín sostiene que Europa está buscando fuera la explicación de problemas que también tiene dentro.
Y la acusación llega cuando los fabricantes chinos han conseguido importantes avances tecnológicos y productivos. Desde los vehículos eléctricos hasta las baterías y la maquinaria industrial, numerosas empresas compiten ahora en sectores donde Europa había mantenido una posición fuerte durante décadas. Setser considera que el yuan barato ha contribuido decisivamente a esa expansión, pero otros economistas dan mayor importancia a la debilidad del consumo chino y a la necesidad de colocar fuera una producción cada vez mayor. Y hay un dato reciente que complica todavía más la tesis de una devaluación china como respuesta a los aranceles.
Un yuan al alza
Lejos de haber sufrido una nueva depreciación masiva, el yuan se ha apreciado más de un 9% frente al dólar desde comienzos de 2025, y actualmente cotiza alrededor de 6,69 unidades por dólar, su nivel más fuerte desde enero de 2023. Una moneda puede fortalecerse en el mercado y seguir infravalorada respecto a su valor de equilibrio, pero esa evolución impide interpretar el supuesto descuento del 30% como una devaluación reciente provocada por Pekín. Esta evolución tampoco invalida las estimaciones de infravaloración, pero sí cuestiona que el éxito exportador chino pueda explicarse únicamente por una devaluación deliberada y reciente.
