Zygmunt Bauman, filósofo: "El amor consiste en el deseo de preservar el objeto amado" - Venezuela
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Zygmunt Bauman, filósofo: «El amor consiste en el deseo de preservar el objeto amado»

Publicado: mayo 4, 2026, 12:00 am

Al hablar de relaciones, tendemos a pensar en las sentimentales, esos compromisos a largo plazo que parecen cada vez menos sólidos, menos para toda la vida. En España, la mitad de las parejas que se casan acaban divorciándose.

En la sociedad actual, pareciera que se huye de estos vínculos fuertes, se ha optado por la sociedad de consumo también en lo emocional, con relaciones intensas, pero breves, que no nos aten demasiado. Esto es lo que el filósofo Bauman denominó ‘amor líquido’.

¿Quién fue el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman?

Fallecido en el año 2017, el filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman fue uno de los intelectuales más relevantes del siglo XX. Él fue el responsable de la creación del concepto ‘modernidad líquida’, empleado por el autor para hacer referencia a lo efímero de ciertos conceptos en la actualidad, como el amor, la moral o la educación. En sus obras, critica que se nos intente vender la felicidad como un producto de consumo más.

Tuvo que abandonar su Polonia natal junto a su familia en 1939, tras pasar años fuera, regresó para convertirse en profesor en la Universidad de Varsovia. Años después, en 1968, tuvo que exiliarse de nuevo por una feroz campaña antisemita. Pasó a formar parte de la Universidad de Tel Aviv, pero no fue su destino final, también pasó por Estados Unidos y Canadá, estableciéndose finalmente en Gran Bretaña, donde permaneció hasta su muerte.

«El amor consiste en el deseo de preservar el objeto amado»

A lo largo de su vida, Bauman reflexionó sobre muchas cosas, también sobre el amor y cómo la época en la que vivimos premia las relaciones temporales y adjudica un mayor valor a lo transitorio que a lo permanente. Se busca una satisfacción instantánea en una cultura de consumo en la que se busca consumir y ser consumido. Las relaciones parecen tener fecha de caducidad, se convierten en algo frágil donde se da mayor importancia a la experiencia presente y se evaden ataduras. La inmediatez, el usar y tirar, es la norma. La sociedad busca soluciones rápidas, satisfacción instantánea, relaciones efímeras.

Esa fragilidad de los vínculos sentimentales es lo que él denominó ‘amor líquido’. Este amor apuesta por relaciones superficiales, sin raíces, y no solo habla de las relaciones con los demás, también con uno mismo. Existe también una liquidez en el amor propio.

«El amor es el anhelo de querer y preservar el ob­jeto querido», escribía Bauman. «El amor implica el impulso de proteger, de nutrir, de dar refugio, y también de acariciar y mimar, o de proteger celosamente, cercar, encarcelar. Amar significa estar al servicio, estar a disposición, es­perando órdenes, pero también puede significar la expropiación y confiscación de toda responsabilidad. Dominio a través de la en­trega, sacrificio que paga con engrandecimiento”.

Contrapone este concepto al de deseo, que define como el «anhelo de consumir», aunque estén intrínsecamente relacionados, «Fiel a su naturaleza, el amor lu­chará por perpetuar el deseo. El deseo, por su parte, escapará de los grilletes del amor».

Los tiempos líquidos en los que vivimos, según los define el filósofo, no nos enseñan a construir vínculos, sino a huir de ellos porque suponen un riesgo. «Hemos aprendido el arte de romper relaciones y salir ilesos», escribía en su obra Amores líquidos.

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