Publicado: septiembre 9, 2026, 5:31 am
El resumen de la visita oficial del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, a Bruselas se puede resumir en una sola idea: hizo en la capital comunitaria lo que no ha hecho Pedro Sánchez, que es darle a la crisis que vive la ciudad autónoma una dimensión europea. Se trata, vino a decir Vivas, de un problema que no es solo de Ceuta o de España, sino de toda Europa en tanto en cuanto se está hablando de la frontera del bloque comunitario. No puso él el ejemplo, pero pulula en los pasillos del barrio europeo la idea de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sí viajó a Lampedusa en 2023 cuando unos 8.000 migrantes -una décima parte de los que llegaron hace algo más de un mes a Ceuta- entraron irregularmente en la isla italiana.
Ahora la situación es diferente y Vivas ha alzado la voz: quiere responsabilidad de la UE, y lo ha pedido desde el corazón de las instituciones, y del Gobierno central. Y, además, al contrario que Sánchez, el presidente ceutí sí ha señalado a Marruecos como responsable «por acción o por omisión», dijo, de lo que está pasando. Vivas asume que esto no va solo de migración; se trata de un desafío estratégico para toda la Unión, y es una crisis que pide, además, repensar la relación que se puede tener de ahora en adelante con el vecino del sur.
Más rotundo no pudo ser: «Marruecos es una amenaza porque pretende la asfixia, el acoso y derribo de Ceuta», espetó en una sala de la Eurocámara en la que estuvo no solo arropado por los eurodiputados del PP, sino bajo el paraguas de preguntas de corresponsales extranjeros que le preguntaron si entiende el movimiento de Rabat: no encuentra motivos claros, pero pidió no hacerse los sorprendidos porque «esto no es la primera vez que pasa», respondió, y recordó el epsiodio similar que tuvo lugar en 2021.
«No es la primera vez que lo hacen», sostuvo sobre Marruecos. «Al servicio de esa política [el Gobierno marroquí] está dispuesto a usar la presión migratoria para poner en jaque nuestra integridad territorial, para desestabilizar Ceuta en todos los aspectos y para colapsar nuestros servicios», espetó. Es decir, aunque no lo hizo de manera explícita, puso en pie de igualdad lo sucedido en Ceuta con los movimientos que hacen periódicamente con la migración como arma Rusia y Bielorrusia en la frontera este de la Unión Europea.
Y ahí está la clave. «Se ha vulnerado la integridad territorial de Ceuta, de España y de Europa», expuso Vivas para hacer hincapié en que esto no es un movimiento migratorio; es una artimaña desestabilizadora. «Esta es la situación y acudimos a las instituciones europeas porque Europa significa mucho para Ceuta; es una de nuestras principales fortalezas, y venimos a encontrar respaldo por parte de la UE frente a este acontecimiento que ha perturbado la vida de la ciudad de Ceuta», sentenció.
Más en general, Vivas ha reclamado «un tratamiento específico» para Ceuta y Melilla -que sean reconocidas como regiones ultraperiféricas es una opción que va a poner sobre la mesa el Gobierno central, tal como anunció Pedro Sánchez-, y ha instado además a que «se adecúe el pacto migratorio europeo» a la «única frontera terrestre entre Europa y África». Esto es, soluciones netamente europeas en las que a ojos de Vivas el Gobierno central no ha insistido lo suficiente en estas semanas. Para él, el Ejecutivo es quien tiene que «dar las explicaciones» porque, avisó, «no ha estado a la altura ni antes, ni durante, ni después de la crisis».
El presidente ceutí no ha compartido espacio pero sí ciudad, además, con el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que tiene previstas reuniones con comisarios para tratar precisamente el estatus que puedan tener Ceuta y Melilla dentro de la UE en el futuro así como el apoyo de herramientas como Frontex. A ojos de Vivas, esos despliegues tienen que ser permanentes en la frontera, ya sea con fondos o con efectivos. «Si no se respetan las fronteras no se está respetando a Europa», resaltó, y volvió a señalar a Marruecos, y pidió a Rabat que «colabore en el retorno de las personas» que todavía siguen en la ciudad autónoma.
«Los ceutíes han perdido la alegría»
Para dar más voz a lo que pasa, Vivas dejó claro que Ceuta es «una olla a presión a punto de estallar» y que la vuelta a la normalidad compete a todas las escalas, entre ellas la Unión Europea. De hecho, el bloque comunitario, reclamó el presidente, tiene que repensar la relación que ha de tener con Marruecos porque, en definitiva, es un elemento de distorsión a la vista de los acontecimientos. «Los ceutíes han perdido la alegría. La ciudad es otra diferente a la que era el 29 de julio. Ceuta es una olla a presión que en cualquier momento puede estallar, vive una situación insostenible».
La realidad es que el Gobierno de Sánchez no ha querido, no ha podido o no ha sabido encajar la crisis en la escala europea pese a reconocer que se trata de un ataque a la integridad territorial; no ha señalado -o no del todo- a un tercer país como responsable de la situación pese a que, dijo Vivas, «tanto yo como la mayoría de españoles lo tenemos claro». Y de esa forma Moncloa ha reducido el margen de maniobra de Bruselas para entender esto como una amenaza estratégica. Fuentes diplomáticas de otros Estados miembros reconocen a 20minutos que el enfoque del Gobierno central no ha sido el mismo que por ejemplo han tenido Polonia o Finlandia respecto a Rusia.
Lo que pasó en 2021 y ha vuelto a pasar a mayor escala en 2026 «no puede volver a ocurrir», reiteró el dirigente popular. Sánchez no lo hizo, pero Vivas sí ha pedido una reacción netamente europea frente a la crisis y, sobre todo, frente a las ansias de Marruecos. A Rabat, mientras, Bruselas le sigue considerando un socio clave sobre todo para controlar la inmigración, la misma que entró en Ceuta de manera descontrolada. Porque esto no va de migrantes, reiteró Vivas con lo que dijo y también con lo que no.
