Publicado: octubre 21, 2026, 8:00 am
Trasplantar un riñón a través de una única incisión de apenas siete centímetros. Es el paso que acaba de dar el Hospital Universitario de Bellvitge, en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), que ha anunciado la realización del primer trasplante renal de donante vivo de Europa mediante cirugía robótica de puerto único. La primera intervención tuvo lugar el pasado mes de septiembre y, desde entonces, el equipo ha utilizado con éxito la misma técnica en otros tres pacientes.
La principal novedad no está en el trasplante propiamente dicho, sino en la forma de acceder al interior del cuerpo. Hasta ahora, Bellvitge ya realizaba trasplantes con cirugía robótica mediante un sistema conocido como multiport. Además de una incisión de unos siete centímetros, necesaria para introducir el riñón, este procedimiento requiere otras pequeñas incisiones para colocar los diferentes brazos e instrumentos del robot. Con el nuevo sistema single port o de puerto único, todo el instrumental se introduce a través de una sola abertura.
Para conseguirlo, los cirujanos utilizan el robot Da Vinci SP, que permite introducir por esa única incisión diferentes instrumentos articulados y una cámara. El cirujano no opera de manera autónoma ni es el robot quien toma las decisiones: el especialista controla los instrumentos desde una consola. El sistema ofrece visión tridimensional del campo quirúrgico y los instrumentos permiten realizar movimientos de gran precisión en un espacio reducido.
¿Y qué gana el paciente si el resultado final —recibir un nuevo riñón— es el mismo? Francesc Vigués, impulsor del programa de trasplante renal, destaca que reducir el número de incisiones puede traducirse en menos dolor postoperatorio, menor riesgo de determinadas complicaciones y una recuperación más rápida. La técnica puede resultar además más cómoda en pacientes con problemas respiratorios. La diferencia parece pequeña sobre el papel, pero supone reducir de varias heridas quirúrgicas a una sola.
50 trasplantes cada año
Eso no significa, sin embargo, que a partir de ahora todos los trasplantes renales puedan realizarse de esta manera. Los especialistas deben estudiar previamente la anatomía del receptor y las características del riñón procedente del donante para decidir si el procedimiento es adecuado. Bellvitge realiza alrededor de 50 trasplantes de donante vivo con cirugía robótica cada año y sus especialistas calculan que, a corto plazo, unos 20 o 25 podrían beneficiarse de la nueva técnica.
La innovación se apoya además en una larga experiencia. El programa de trasplante renal robótico de Bellvitge comenzó en 2018 y el hospital había realizado ya 246 procedimientos mediante esta tecnología cuando colaboró recientemente en la puesta en marcha del primer programa de trasplante renal robótico de la Comunidad de Madrid. En Bellvitge, prácticamente todos los trasplantes de donante vivo se realizan actualmente mediante cirugía robótica.
La primera persona que se ha beneficiado de esta nueva técnica en Bellvitge es Sílvia, una mujer de 58 años diagnosticada hace una década de poliquistosis renal y hepática. Aunque había mantenido una buena calidad de vida, sus controles mostraban un deterioro progresivo de la función renal. Cuando llegó el momento de plantearse un trasplante, su marido decidió donarle uno de sus riñones. Tras comprobar la compatibilidad y completar las pruebas necesarias, se llevó a cabo la intervención. Sílvia permaneció nueve días ingresada y asegura que la recuperación ha sido mucho mejor de lo que esperaba: sin dolores ni molestias físicas importantes y con una capacidad y energía que sitúa ya cerca del 95%.
El avance de Bellvitge muestra hacia dónde se dirige una parte de la cirugía robótica: no necesariamente hacia operaciones diferentes, sino hacia conseguir el mismo objetivo causando el menor impacto posible en el cuerpo. Pasar de varias incisiones a una sola puede parecer una evolución pequeña frente a la enorme complejidad de un trasplante, pero precisamente ahí reside el interés. Después de conseguir que un órgano de otra persona pueda devolver la función renal a un paciente, el siguiente desafío es hacer que todo el proceso quirúrgico sea cada vez menos agresivo.
