Publicado: julio 15, 2026, 10:00 am
Los bloqueos nerviosos son una de las herramientas más utilizadas para controlar el dolor después de una intervención quirúrgica. Gracias a esta técnica de anestesia regional, muchos pacientes pueden recuperarse con menos molestias y reducir el uso de opioides. Sin embargo, existe un fenómeno que preocupa tanto a pacientes como a profesionales: el llamado «dolor de rebote», un aumento intenso y repentino del dolor cuando desaparece el efecto de la anestesia.
Ahora, una investigación realizada por especialistas del Brigham and Women’s Hospital de Boston (Estados Unidos) aporta nuevas evidencias que cuestionan una de las principales hipótesis sobre este fenómeno. El trabajo concluye que ese dolor no parece deberse a que el bloqueo nervioso vuelva más sensible al nervio, sino que, probablemente, refleja el regreso del dolor propio de la cirugÃa.
Los resultados indican que no se encontraron signos de hipersensibilidad nerviosa frente a distintos estÃmulos dolorosos, como calor, presión o pinchazos, tras la desaparición del bloqueo.
Un bloqueo nervioso que reduce los medicamentos
«La preocupación por el dolor de rebote no deberÃa disuadir a los médicos de utilizar bloqueos nerviosos para el control del dolor postoperatorio», afirma la doctora Yun-Yun K. Chen, autora del estudio. Según explica, los hallazgos no muestran evidencia de una mayor sensibilización del sistema nervioso, un mecanismo relacionado con el desarrollo del dolor agudo y crónico.
Los bloqueos nerviosos permiten reducir el consumo de analgésicos opioides tras la cirugÃa, pero hasta la mitad de los pacientes puede experimentar un empeoramiento importante del dolor cuando desaparece su efecto. En algunos casos, esta situación incluso obliga a acudir a los servicios de urgencias o provoca reingresos hospitalarios.
Hasta ahora no estaba claro si ese incremento del dolor respondÃa simplemente a la reaparición del dolor quirúrgico o si era consecuencia de una alteración provocada por el propio bloqueo anestésico.
40 voluntarios sanos
Para responder a esta pregunta, los investigadores estudiaron a 40 voluntarios sanos. A una parte de ellos se les administró un bloqueo del plexo braquial axilar, una técnica empleada habitualmente en cirugÃas de mano y brazo, mientras que el resto actuó como grupo de control y no recibió el bloqueo.
Durante varias horas, los participantes fueron sometidos a diferentes pruebas para medir su sensibilidad al dolor mediante estÃmulos de calor, presión y pinchazos, tanto mientras el bloqueo estaba activo como durante las horas posteriores a su desaparición.
Los resultados fueron claros: los investigadores no detectaron un aumento de la sensibilidad al dolor ni cambios compatibles con una mayor sensibilización del sistema nervioso, tampoco en las mediciones relacionadas con la denominada sensibilización central, considerada un factor importante en el desarrollo del dolor crónico.
Los investigadores subrayan que el estudio se realizó con voluntarios sanos que no habÃan sido intervenidos quirúrgicamente. Por ello, no experimentaban el proceso inflamatorio ni el dolor propio de una cirugÃa, lo que limita la extrapolación directa de los resultados a pacientes operados.
Aun asÃ, consideran que sus hallazgos respaldan la seguridad de los bloqueos nerviosos como estrategia para controlar el dolor tras una intervención.
