Publicado: mayo 19, 2026, 4:00 pm
Un equipo del Instituto de Química Avanzada de Catalunya (Iqac) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Csic) ha desarrollado una nueva estrategia experimental basada en el uso de la luz para activar una forma de la cloroquina. La investigación se centra en las llamadas «células madre tumorales», una pequeña población de células especialmente difícil de combatir porque puede sobrevivir a los tratamientos convencionales y provocar recaídas del cáncer en los pacientes tiempo después.
El objetivo del estudio era encontrar una manera de atacar específicamente a estas células sin afectar al resto del organismo. Para ello, los científicos del Iqac modificaron químicamente la cloroquina, un medicamento utilizado contra la malaria y algunas enfermedades autoinmunes. La idea consistía en convertir el fármaco en una especie de molécula inactiva que solo funciona cuando recibe luz.
«Diseñamos moléculas que no tienen efecto en ausencia de luz, pero que, tras ser estimuladas mediante esta, liberan el fármaco activo y ejercen su acción sobre las células tumorales», ha explicado Sofía Alonso-Manresa, investigadora del Iqac-Csic. El trabajo, publicado en la revista científica ACS Chemical, ha contado con la colaboración del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (Vhir), según ha publicado este martes el Csic en un comunicado.
La investigación se basa en la fotofarmacología, un campo experimental que busca controlar medicamentos mediante iluminación para actuar únicamente en la zona deseada. En este caso, los científicos utilizaron pequeños dispositivos LED para iluminar el tumor y activar el compuesto directamente allí.
Pruebas en ratones con cáncer de mama
En laboratorio, el equipo probó primero la estrategia en células de cáncer colorrectal y de cabeza y cuello. Tras apenas unos segundos de iluminación, observaron que el compuesto activado impedía la formación de «esferas tumorales», unas estructuras tridimensionales utilizadas por los científicos para estudiar células madre tumorales. Sin embargo, las células seguían creciendo con normalidad sin el uso de la luz. Según los investigadores, el mecanismo funciona bloqueando la autofagia, un proceso que las células tumorales utilizan para sobrevivir en condiciones adversas y resistir los tratamientos.
Posteriormente, el equipo realizó una prueba de concepto en ratones con cáncer de mama. Los científicos administraron la molécula directamente en el tumor y la activaron desde el exterior mediante luz. Los ensayos mostraron que el compuesto solo se activaba en las zonas iluminadas y permanecía inactivo en ausencia de luz, algo que podría ayudar en el futuro a reducir daños en tejidos sanos y efectos secundarios.
Aun así, los autores han insistido en que se trata de una investigación en fase muy preliminar y todavía está lejos de llegar a pacientes. Por ahora, la estrategia solo se ha probado en modelos experimentales y será necesario realizar nuevos estudios para comprobar su seguridad y eficacia antes de pensar en aplicarla en humanos.
«Las células madre tumorales representan uno de los principales retos en oncología porque son capaces de resistir a los tratamientos convencionales y favorecer la reaparición del tumor», ha señalado la investigadora Matilde Lleonart, que considera que la fotofarmacología puede convertirse en una herramienta prometedora para atacar estas células «de forma localizada y controlada».
Aunque el trabajo se encuentra en una fase inicial, los resultados abren la puerta al desarrollo de nuevas terapias más selectivas frente al cáncer. En la actualidad, el equipo trabaja en optimizar las moléculas para que puedan activarse con longitudes de onda más penetrantes, como la luz verde o rojo, lo que facilitaría su aplicación en tumores de mayor tamaño o más profundos.
