Publicado: mayo 13, 2026, 10:00 am
Pese a su color llamativo y sus diferentes formas, las verduras no siempre son agradables para los más pequeños. Es la eterna batalla de padres y madres, intentar que aunque sea como mÃnimo, pruebe o bien el brócoli, el pimiento u otras verduras que dentro de la dieta mediterránea es parte imprescindible para obtener una nutrición sana. Asà pues, empiezan a idear creaciones culinarias de forma que otros sabores estén más presentes que los de las verduras o incluso empiezan a mezclarlos con otros ingredientes para que pasen desapercibidos.
Ahora bien, ¿es posible que esta aversión a las verduras esté relacionada directamente con su gestación en el útero? Pues las investigaciones dicen que sÃ. Un estudio realizado por Nadja Reissland, de la Universidad de Durham, descubrió que los niños pequeños reaccionan con menor negatividad al olor de las verduras a las que estuvieron expuestos desde el útero y a través de la alimentación de la madre.
Los niños prefieren las verduras a las que estuvieron expuestos
En esta investigación liderada por Reissland se tomó como objeto de estudio a algunas mujeres embarazadas a las que se les administraron cápsulas de polvo de zanahoria a unas y cápsulas de polvo de col rizada a otras y ambos grupos debÃan evitar tomar la verdura contraria. Los investigadores observaron asà mediante ultrasonidos cuáles eran las reacciones faciales del feto ante la exposición, patrones que volvieron a observar ya después del nacimiento, primero a las tres semanas y después a los tres años.
En este sentido, aquellos niños que desde el útero habÃan estado expuestos a col rizada, reaccionaban mejor o les gustaba el olor de esta verdura, pero no el de la zanahoria. Y asà también ocurrió a la inversa, aquellos acostumbrados a la zanahoria, toleraban mucho mejor su olor que el de la col rizada.
«Con el tiempo, observamos que los niños siguen prefiriendo las verduras a las que estuvieron expuestos durante su gestación. Esto nos permite sugerir que la exposición a un sabor en particular al final del embarazo puede generar recuerdos duraderos de sabor u olor en los niños, lo que podrÃa influir en sus preferencias alimentarias años después del nacimiento», asegura asà el estudio.
Este estudio ha marcado a lo largo de los años la importante relación entre la nutrición de la madre y el feto, que, según la autora, determinarÃa asà poblaciones más sanas. La Dra. Beyza Ustun-Elayan de la Universidad de Cambridge, coautora del estudio, además, afirmó «que los sabores de la dieta materna durante el embarazo pueden influir silenciosamente en las respuestas de los niños a los alimentos años después» y eso abre la puerta a otras lÃneas de investigación como qué efectos podrÃa tener la exposición constante de una mujer embarazada a otros alimentos en menor o mayor medida saludables, o el efecto del azúcar o los edulcorantes.
