Publicado: agosto 3, 2026, 9:00 am
Un equipo de investigadores del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA) y la Universidad de Granada ha descubierto que detectar ADN bacteriano en el endometrio no significa necesariamente que esas bacterias estén activas. El hallazgo podría ayudar a mejorar el diagnóstico de algunos problemas de fertilidad y determinadas alteraciones del embarazo, además de favorecer tratamientos más personalizados.
El estudio pone en duda que las bacterias del género Lactobacillus formen una comunidad estable y activa en el útero. Aunque su ADN aparece en muestras uterinas, el análisis de ARN, que permite conocer si los microorganismos están funcionando, no encontró evidencias de esa actividad biológica.
Según explica la investigadora principal, Signe Altmäe, los resultados apuntan a que estas bacterias podrían no colonizar activamente el útero. La presencia de su ADN podría deberse a restos genéticos o a células inactivas procedentes de la vagina, y no a microorganismos vivos que desempeñen una función en el endometrio.
Los investigadores aclaran que este hallazgo no significa que el útero sea un órgano estéril, sino que obliga a diferenciar entre detectar material genético de una bacteria y demostrar que existe una comunidad microbiana realmente activa. Esta distinción podría ser importante para comprender mejor algunos casos de infertilidad y diseñar nuevas estrategias terapéuticas.
Cautela con los tratamientos
El trabajo también sugiere que conviene ser prudentes con algunos tratamientos. Como el útero tiene un ambiente distinto al de la vagina, introducir Lactobacillus podría no producir los efectos esperados si estas bacterias no encuentran las condiciones necesarias para mantenerse activas. Del mismo modo, los autores advierten de que detectar ADN bacteriano no siempre justifica el uso de antibióticos, ya que no implica necesariamente que exista una infección.
Por último, el estudio comprobó que el método utilizado para recoger las muestras también influye en los resultados. El cepillado uterino detectó una mayor cantidad de señales microbianas que las biopsias de tejido profundo, un hallazgo que pone de manifiesto la necesidad de estandarizar tanto los procedimientos de muestreo como las técnicas de análisis para obtener diagnósticos más precisos.
